miércoles, 31 de diciembre de 2008

FELIZ 2009

Queridos amigos, os deseo
FELIZ 2009

martes, 30 de diciembre de 2008

Jano Bifronte y las Calendas de enero


Después de unos días en Madrid, donde hemos visitado exposiciones varias y disfrutado del musical "Sweeney Tood" en el Teatro Español (¡qué grande Vicky Peña en el papel de Mrs. Lovett!), estos silenos vuelven a danzar al ritmo acostumbrado. Hoy os dejo un artículo que publiqué hace un año en La Voz de Cádiz (véase el enlace a la izquierda) sobre ese gozne mágico que cierra el año viejo y abre a la vez el nuevo.

Jano Bifronte y las Calendas de enero

Al principiar el año rendimos culto, sin saberlo, a Jano Bifronte, el dios romano del tránsito y los inicios. Situado en el inexistente límite entre el pasado y el porvenir, Jano ejercía sus dominios sobre los comienzos, pues a él se consagraban la mañana, el día primero del mes, el mes primero del año y del siglo. Al decir del poeta Ovidio, en las calendas de enero (jornada que también entonces transcurría jalonada de felicitaciones y parabienes) los romanos acometían sus quehaceres cotidianos con inusitada actividad, como forma de granjearse desde el principio los auspicios del dios. De ahí que los ecos de su nombre hayan pervivido en el primer mes del calendario: enero, January, janeiro, etc. En la Roma primitiva, tan pragmática como religiosa, todo negocio o empresa incipiente se sometía a su voluntad, y como patrón de las acciones humanas (o deus agonius, del verbo latino agere, “hacer”), el 9 de enero los romanos le ofrendaban el sacrificio de un carnero. Poco después, los días 11 y 15, acontecía la fiesta sagrada en honor de la ninfa Carmenta, diosa de los partos, a cuya imagen se asociaba Jano como deidad del principio básico de la vida. Recibía Jano, entre otras ofrendas, humildes tortas de harina. Según el parecer de algunos, andando el tiempo estas tortas paganas habrían mudado su sabor y dado lugar al tradicional y muy cristiano roscón de Reyes.
Como divinidad tutelar de todo tránsito (espacial y temporal), Jano guardaba las puertas celestiales y las terrenales y, cual un San Pedro pagano, portaba un llavero colgante en la mano izquierda, amén de un báculo en la derecha. Había nacido el dios con un atributo monstruoso que le permitía realizar cumplidamente su función de portero: dos caras para vigilar a la vez a ambos lados de la puerta. El legendario rey Numa construyó un templo en su honor en el Foro, provisto de dos puertas enfrentadas. Tenían estas puertas la peculiaridad de permanecer abiertas de par en par en tiempos de guerra y cerradas en tiempos pacíficos. De esta manera simbólica se requería al dios para que las legiones romanas hallaran expeditas todas las entradas y salidas durante la campaña bélica, en especial las de desfiladeros tan fatales como las célebres Horcas Caudinas. Mas no había de quedar tan magnífico numen en mero oficio de portero. Gracias al potencial simbólico de su naturaleza dual, Jano adquirió competencias extraordinarias. Se creía que una de sus caras miraba a Oriente y la otra, a Poniente, porque el dios abría las puertas del sol al alba y las cerraba con el lucero vespertino. Igualmente podía mirar los dos solsticios del ciclo solar, el de verano, cuando el sol principia el descenso, y el de invierno, cuando comienza el ascenso, lo que lo convertía en el gozne del universo y le confería la salvaguardia de la generación de la vida y la germinación de las simientes. Como dios civilizador de la Edad de Oro, a él debemos, entre otros bienes, la invención del lenguaje, la arquitectura, la navegación y las monedas. No en vano en tiempos de la República romana circularon ases con el busto de Jano Bifronte en el anverso y la proa de un navío en el reverso. Con el correr de los siglos el humanista italiano Andrea Alciato (1492-1550) vería en el dios el trasunto ideal de la prudencia, y a él consagraría su emblema “Prudentes” (XVIII), cuyo grabado muestra la cabeza de Jano flotando en el centro de un cielo nuboso sobre una ciudad con traza oriental. El epigrama explicativo desvela el simbolismo de un ser que, por asumir las enseñanzas del pasado, contempla con mayor sabiduría el futuro. La imagen de Jano también fue del gusto del pintor francés Nicolas Poussin (1594-1665), pues recurrió a ella para ilustrar el flanco izquierdo de su cuadro La danza de la vida humana (ca. 1638), donde se aprecia la cabeza del dios en un herma, mientras la Pobreza, el Trabajo, la Riqueza y el Placer danzan al son de la lira del Tiempo.

Así pues, al principiar el año la cabeza geminada del dios preside nuestros primeros empeños y nuestros primeros afanes. Como en el emblema de Alciato, su cara más insatisfecha contempla el largo trecho de los meses pretéritos y su cara esperanzadora se esfuerza en vislumbrar, entre las nubes iniciales, la prosperidad de los meses venideros.

(Jano Bifronte, escultura de G. Antonello Leone: www.antonelloleone.it/pietre erranti.htm)

martes, 23 de diciembre de 2008

A los amigos del otro lado


Alejandro, Ana, Ángel, Antón, Antonios varios (Azuaga, Cardiel, Rivero Taravillo, Sarabia), Corina, David, Delfín, Enriques (Baltanás, García-Máiquez), Fernando, Francisco, Ginés, Herman, Isabel, Jesús, José Manuel, José Luis, José Ramón, Juan Antonio (el profe), Juan Carlos, Juan Manuel, J.P.Q., Lauren, Magda, Mega, Mery, Miguel Ángel, Norberto, Olga, Orlando, Santiago, Tomás, Triana, Víctor y cuantos os mantenéis innominados detrás de vuestros blogs, GRACIAS POR LOS BUENOS MOMENTOS VIVIDOS EN VUESTRA CASA O EN LA MÍA EN 2008. ESPERO SEGUIR DISFRUTANDO DE VUESTRA DOCTA COMPAÑÍA EN 2009.
FELIZ NAVIDAD
("El nacimiento de Jesús", de Raúl Soldi)

domingo, 21 de diciembre de 2008

Un cuento de Norberto Luis Romero


Norberto Luis Romero me envía, como felicitación navideña, su microrrelato El linaje de W, que dejo aquí para vuestro disfrute:


EL LINAJE DE
W

Cuando la V se enteró de que estaba embarazada hubo grandes festejos en el abecedario. Posteriormente, una ecografía reveló que serían gemelos, lo cual generó un júbilo mayor entre las letras: únicamente la L y la R habían tenido esa fortuna.
Cuando la V dio a luz descubrieron aturdidos que los gemelos eran siameses: dos bellas V unidas por la cabeza.
Cirujanos reputadísimos aseguraron que no podían separarlas porque compartían tejido óseo y, fundamentalmente, cerebro. Dijeron que tendrían problemas para integrase, sobre todo de fonética.
Decidieron que lo mejor sería enviarlas a los Estados Unidos o a Inglaterra. En efecto, allí fueron muy útiles, felices, y se sintieron como en su propio alfabeto.


Norberto Luis Romero, nacido en Argentina, es director y profesor de cine y escritor. Es autor de numerosos cuentos, incluidos en revistas y periódicos de países como España, Canadá, Alemania o Francia, así como en varias antologías. Ha publicado, entre otros, los libros de cuentos Canción de cuna para una mosca doméstica (Premio Tiflos, 1987), Transgresiones (1988), El momento del unicornio (1996) y El hombre en el mirador (2008), y las novelas Signos de descomposiciónLa noche del Zepelín (1999), La isla de las sirenas (2002), Ceremonia de máscaras (2003) y Bajo el signo de Aries (2005).
Más información en su web: Norbertoluisromero.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Los miedos de la infancia: Una cosa mala


Una cosa mala. Juana, el Tuerto, el hijo de una hermana de Rosario que murió moro y otros niños que se fueron muriendo porque nacieron contrahechos. Fuera de la casa, en otros mundos lejanos cuyo reflejo incierto nos llegaba a través del televisor y la radio, la gente se moría de hambre, de frío, por apuñalamiento vil o de un tiro de escopeta sin más testigo que un tenebroso acebuche. También había muertes ajenas en los relatos vespertinos de las mujeres, o en las noticias de escalofrío de algún hombre que regresaba del trabajo. Pero dentro de la casa todas las muertes acontecían por culpa de una cosa mala. La muerte podía revestirse de mil maneras diferentes y adoptar los más variados colores, pero si nacía en las entrañas, si crecía desde dentro hacia afuera y se asomaba al mundo por el cristal de los ojos, por los poros de la piel, por las oquedades de la boca, la nariz o el ano, ¿de qué otra forma más sencilla y a la vez más inquietante podía llamarse sino cosa mala? Yo no sabía, de niño que era, que aquella cosa mala ya amontonaba cadáveres cinco siglos antes.
(El triunfo de la muerte, de Pieter Bruegel, El Viejo. Museo del Prado)

martes, 16 de diciembre de 2008

Las fiestas de las Saturnales: Navidades a la romana


Publiqué este artículo hace un año en La Voz de Cádiz (véase enlace en la columna de la izquierda). Dada la oportunidad de las fechas, lo recupero para esta entrada.

Las fiestas de las Saturnales: Navidades a la romana.

En torno al solsticio de invierno los romanos celebraban una de sus fiestas más gratas, las Saturnales, en honor de Saturno, divinidad agrícola protectora de sembrados y garante de cosechas. Prestigiaba la memoria de este dios (que andando el tiempo habría de identificarse con el Crono helénico y el púnico Baal) su papel como señor del universo en la mítica Edad de Oro, cuando dioses y hombres convivían en libertad y gozosa armonía en una naturaleza de infinita generosidad. Por tales y otros méritos en pro del bienestar se le erigió un templo en el Foro, al pie del Capitolio, que sería depositario (cual signo de la prosperidad del Estado) del Tesoro Público, bajo la atenta vigilancia de los cuestores. Allí la estatua imponente de este dios barbudo, que blandía una hoz en la mano, sufría un singular cautiverio, pues una cinta de lana, a modo de grillete, rodeaba el pedestal de la estatua para impedir que abandonase Roma y la privase de su buena sombra. Sólo al llegar las Saturnales quedaba libre de las ligaduras. Al decir del escritor Macrobio (ss. IV-V d. C.), esta liberación simbolizaba la irrupción hacia la luz de la vida humana después de diez meses de gestación (decembris era el décimo mes en el calendario de Rómulo y diez meses duraba el embarazo en cómputo inclusivo), período en que la simiente había permanecido sujeta por las suaves cadenas de la naturaleza. Simbolismo humano o agrícola, lo cierto es que el dios merecía moverse a sus anchas en los días a él consagrados.
Hasta la dictadura de Julio César, la fiesta se celebraba el 17 de diciembre, día en que los senadores y los caballeros romanos, aderezados con sus togas ceremoniales, ofrendaban al dios un gran sacrificio, seguido, como era costumbre, de un banquete público que culminaba con el grito de “Io Saturnalia”. Pero el gran estratega debió de considerar que una sola jornada era escasa honra, y prolongó las Saturnales hasta el día 19. Siguieron su ejemplo Augusto y Calígula, que añadieron sendos días, y Domiciano cerró la ampliación el día 23 de diciembre. Por tanto, a finales del s. I d. C. las Saturnales duraban una semana completa, consagrada especialmente al regocijo y la convivencia. Contribuía a ello la suspensión de numerosas actividades públicas: la escuela, el Senado y los tribunales de justicia interrumpían sus funciones; se liberaba a los prisioneros, que agradecidos depositaban las cadenas en el templo de Saturno; y hasta se aplazaba la ejecución de las penas capitales. Los romanos intercambiaban regalos y visitaban a amigos y familiares. Eran fiestas de excepcional permisividad, pues actitudes prohibidas o inusitadas durante el resto del año recibían licencia en las Saturnales. Dormitaba, por ejemplo, la ley, severísima, sobre los juegos de azar, y los romanos veían crecer o mermar su patrimonio en el juego de los dados, las tabas y la lotería. Pero nada más llamativo (y carnavalesco) que el protagonismo que adquirían los esclavos. Durante estas jornadas vestían las ropas de sus señores, que les servían en la mesa, mientras ellos despotricaban contra sus dueños sin temor a castigo alguno. Esta inversión de la jerarquía social ha quedado reflejada en la imagen que adorna el mes de diciembre en el calendario litúrgico (ca. 354) de Furio Dionisio Filocalo, donde se aprecian, como motivos evocadores, unos dados en la mesa y una inscripción marginal que reza: “Ahora, esclavo, se te permite jugar con tu señor”.
Terminaban las Saturnales, según lo dicho, el 23 de diciembre. Pero he aquí que en el año 274 el emperador Aureliano, preocupado por el sincretismo religioso, introdujo el culto siríaco del Sol Invicto, cuyo natalicio se celebraba el 25 de diciembre, cuando el sol, superado el solsticio, recobra su poderío de luz en los días. En él reconocieron casi todas las sectas a su suprema divinidad, especialmente los muchos seguidores de Mitra. La turba de dioses, propios y extraños, que había hallado acogida en Roma acabaría reduciéndose a este “Sol Señor del Imperio Romano”. Esta suerte de monoteísmo solar, cuyo culto había estado precedido por las fiestas en honor de Saturno, allanó el camino al Cristianismo no sólo para establecer (por oposición al paganismo) la fecha del natalicio de Jesucristo, sol de justicia, sino también para la celebración de unas fiestas prolongadas en las que, como los romanos de entonces, los cristianos de ahora se afanan en compartir la alegría, aumentar la hacienda y cumplir con los regalos, a la vez que se entregan con desenfreno a opíparas mesas.

(Imagen: L'hiver ou Les Saturnales, de Antoine-François Callet. M. Louvre)

domingo, 14 de diciembre de 2008

Evocaciones (8 ): Los andares de María


Todos los domingos, cercanas las cinco de la tarde, ya hiciera frío, calor o aullasen todos los vientos del infierno, las mujeres sacaban al pasillo varias sillas de tijera y una pequeña mesa plegable, y se sentaban a esperar visita. Poco después la cabeza dorada de María despuntaba en la cima de la escalera; asomaban luego su cara, de piel tersa y rosada a pesar de los años, y el resto de su figura enlutada: los pechos descolgados sobre la barriga prominente, las manos redondas aferradas al bolso de charol, las piernas arqueadas como gastada herradura. Y, por último, los pies menudos, hinchados cual panes. Cuando la abuela María caminaba por el pasillo, su cuerpo se escindía en dos fuerzas opuestas: de cintura para abajo avanzaba de frente, pero de cintura para arriba se desplazaba de izquierda a derecha y de derecha a izquierda con un bamboleo divertido. El aire acolchaba su paso para evitar que se cayese.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Finalista del Premio El Basar de Microrrelatos


Queridos amigos, me complace comunicaros que mi micro El autobús circular ha sido seleccionado como finalista del mes de noviembre en el Premio El Basar de Microrrelatos que organiza Montcada Radio. Según las bases ello implica dos cosas: que opta al premio final y que será incluido en el libro que los organizadores editarán en abril de 2009 con los textos seleccionados en esta convocatoria. En la web de Montcada Radio se ha colgado la noticia, el texto del micro y un enlace de audio que contiene una lectura dramatizada y la entrevista.

lunes, 8 de diciembre de 2008

El intruso


Papá no me echó cuenta cuando le dije que había un hombre en la terraza. Siguió escribiendo en su portátil nuevo como si tal cosa, como si todo en el mundo, por grave que fuese, le importara un rábano. Entonces me acerqué por el lado izquierdo y, con el brazo bien alto y el dedo índice bien derecho, apunté hacia el lugar exacto por donde acababa de pasar aquel hombre. Papá, hay un hombre en nuestra terraza. Nada. Seguía sin levantar la cabeza, sin decir palabra, ignorándome como si yo aún estuviese en el colegio y él aún no me hubiese recogido y aún no hubiésemos almorzado macarrones con tomate y con mucho queso los tres juntos, mamá, papá y yo.
La segunda vez que ocurrió, papá estaba durmiendo la siesta. Y ya sabes, cuando papá duerme la siesta no se le puede molestar por nada del mundo. Así que se lo dije a mamá, que estaba en el salón y permite que la molestemos aunque no demasiado. Pero tampoco mamá se inmutó. Siguió como si tal cosa, sacando sus flores secas de la pequeña prensa y colocándolas en las hojas plastificadas de su álbum, encima de unos cartelitos con nombres en latín que ella misma escribía en el portátil de papá cuando papá lo dejaba libre a la hora de la siesta.
Como mamá también me había fallado, sin pensarlo dos veces corrí a buscarte a tu habitación para contarte que había un hombre en la terraza. Pero entonces me detuve en mitad del pasillo, llamándome boba y estúpida, porque de repente caí en la cuenta de que yo era hija única.
La tercera que vi a ese hombre en la terraza no se lo dije a ninguno de los dos. Empezaba a acostumbrarme a su presencia, y hasta pensé en ponerle un nombre: Arturo, como mi compañero de pupitre. Así que me fui al colegio con papá, mientras mamá se quedaba en la ducha.
Ha pasado casi un año desde entonces y no he vuelto a verlo. Se esfumó. A ti te pusimos su nombre porque yo me empeñé (aunque sigo guardando el secreto). Pero, la verdad, no sé por qué te cuento todo esto, si sólo tienes dos meses.


Antonio Serrano Cueto

martes, 2 de diciembre de 2008

La pescadera


Escama que todos los puestos de la pescadería tengan su cola de clientes (fieles los unos, de paso los otros) menos uno. Más escama aún que en ese puesto despache una mujer de extraordinaria belleza, que entretiene la espera afilando los cuchillos con una sonrisa anchurosa. Resulta llamativo ver a los clientes que merodean por el mercado alejarse, dibujando una curva, cuando pasan por delante de su expositor de mármol. Acaso teman algún desvarío repentino y punzante, aunque es justo aclarar en su descargo que la pescadera es un dechado de amabilidad y simpatía y no cabe imaginar en ella ni una pizca de sadismo. Eso sí, cuando abre el congelador y se dejan ver las cabezas, en todo el mercado el aire se vuelve gélido e irrespirable.

Antonio Serrano Cueto

Publicado también en Minificciones.

domingo, 30 de noviembre de 2008

El mejor micro


El día que yo nací, mi madre no estaba.


Si Gila lo hubiese dejado así, posiblemente sería el mejor micro. Nada tendría que envidiarle a Monterroso.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Evocaciones (7): Pepita la Muda


La primera vez que Pepita la Muda vio un espectáculo de cante jondo en compañía de su último novio, apodado el Tuerto, regresó a la casa con nueva luz en los ojos y un nudo de ayes en la garganta. Catalina, vecina de corredor, fue la primera en advertir la largura de su mirada, que rebotaba en las paredes del patio, ascendía por el hueco celeste y se estrellaba contra el cielo pálido. Temió que la Muda estuviese embarazada, a su edad, mas pronto se inclinó por la pena de otro desvarío amoroso. Cuando le preguntó por su pesar, la Muda apretó los ojos, redondeó la boca y su rostro ovalado, de blanco lunar, comenzó a volverse cárdeno. Como Catalina no sabía qué hacer en semejante trance, temiendo que la Muda se le muriese allí mismo, requirió el auxilio de las demás mujeres. Luego de indagar en las últimas andanzas de la Muda, el diagnóstico fue tajante: se había tragado varios cantes dolorosos que pugnaban por salir y no hallaban el trampolín del quejío.
(En la foto, Pericón de Cádiz al cante)

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Premios y escritores consagrados


Abundan en estos días los fallos de premios literarios. Noviembre deshoja los árboles y adorna el mundo de las letras. Cuando el escritor novel lee en las bases de un concurso que el premio es contante y sonante y, además, se publicará la obra ganadora, piensa que estos premios tienen el noble fin de allanar el camino de los escritores noveles hacia la deseada publicación, habida cuenta de la selva cainita en que se ha convertido el mundo editorial. Lo del dinero va como añadidura, para celebrarlo sobradamente. Sin embargo, los euros deben de ser para muchos la razón primera, o tal vez lo sea la acumulación de trofeos que poder exhibir para mantener la nombradía. Ello explica que concurran a estos certámenes escritores ya reconocidos. Valgan dos ejemplos: Jaime Siles ha ganado el XIII Premio de Poesía "Ciudad de Torrevieja" y Cristina Peri Rossi, el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe. Y el escritor novel se pregunta si tiene alguna posibilidad, alguna vez, de que los miembros de un jurado (de la veintena escasa de nombres que todo lo enjuician) se sientan seducidos por una plica que no oculte a un escritor consagrado. Y ya de paso se pregunta por qué en la mayoría de estos premios no se publica de oficio, además del trabajo ganador, el conjunto de los finalistas, lo cual sería de enorme utilidad didáctica para todo aquel que, un día después de haber recibido la noticia de que el laureatus ha sido otro, debe reunir fuerzas para sentarse de nuevo a escribir.

(En la imagen, Petrarca poeta laureatus)

lunes, 24 de noviembre de 2008

Micros de Ángeles Prieto Barba


Aprendiz de escritora. Alegre gaditana bendecida con el privilegio de haber estudiado vida, andanzas y literatura con Daniel Moyano, se esfuerza en mejorar y publicar antes de alcanzar la vejez, ahora llamada edad terciaria. Licenciada en Historia por la Universidad de Cádiz, doctoranda en infumables sermones del siglo XVIII, ejerce actualmente de profesora de educación vial recitando sermones, igual de infumables, a fin de que los motorizados adolescentes de su provincia usen casco de protección, respeten las normas y no atropellen a nadie. Últimamente ha conseguido publicar en la prestigiosa revista Clarín de Oviedo, quedar segunda en el concurso de cuentos “Ciudad de Huesca” y disfrutar de la amistad literaria de los mejores poetas y cuentistas del país.

A esta autobiografía que me ha enviado Ángeles, yo añado: lectora inagotable, buceadora de fondos literarios y filosóficos que pocas veces afloran a la superficie comercial, escritora paciente. Edita en la DGT un loable "blog cultural de educación vial", donde exhorta a los conductores, literatura en mano, a velar por la vida. Otros relatos suyos son: "Mi abuela" (blog La grua de piedra),
"Discriminadas" (blog de Antón Castro) y "El milagro de la santa" (web de Norberto Luis Romero).


ESPOSOS FLORIDOS

Yo estaba muy enamorada. ¿Cuántos maridos –presumía ante las compañeras de trabajo- se levantan cada día ilusionados para comprar ramos a su mujeres?. Y así, hasta el día en que me dio por leer, entre los cargos de mi tarjeta de crédito, la palabra Interflora. Y se me cayó el alma a los pies. ¡Ni siquiera me las traía él!.


ASIGNATURA

Ha sido suspendido. Le tenía por un alumno receptivo y elocuente, pero tras preguntarle en el examen por la casuística del universo, usted me respondió con un único pronombre, femenino y singular. Así pues, coja la tiza, suba a la pizarra y escriba cien, mil veces: “No existe el amor eterno, las almas gemelas, las medias naranjas ni los polvos mágicos”.
Y esto último, subrayado.

GEOGRAFÍA LITERARIAS

Son las cinco de la tarde. Cuarenta grados a la sombra. Mientras el sol maldito reparte justicia inhumana, el escritor andaluz ronca. Es posible que, entre los pliegues oscuros de su cerebro, yazca escondido un vampiro sediento. Pero éste, ya del todo achicharrado, asomando su cabeza sólo podrá lanzar un suspiro postrero.

jueves, 20 de noviembre de 2008

VI Festival de Música Española de Cádiz


A veces los políticos, inspirados por no se sabe qué numen, tienen sus aciertos. Esto ocurrió hace seis años, cuando la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía tuvo la feliz idea de organizar el I Festival en la ciudad que parió a Manuel de Falla. Era una apuesta arriesgada, dado el escaso público que, por desgracia, acude a la llamada de la música clásica; más aún en una ciudad que parecía condenada al martirio de no escuchar otras notas a lo largo del año que las de las coplas de Carnaval. Pero el invento funcionó, por la calidad de las orquestas, la variedad de los repertorios y de las actividades (conciertos, encuentros, talleres de música, cantos de coral, etc.). Con los años ha ido creciendo y la música clásica se ha visto progresivamente rodeada, como abejas en torno a un panal, de otras músicas. De hecho, la oferta de este año incluye conciertos y recitales de jazz, flamenco, canción de autor, rock, fusión latina, etc. Teatros, auditorios, iglesias, salas de fiesta, locales alternativos... se suman durante diez días (del 20 al 30 de noviembre) a la fiesta de la música, a la que estáis TODOS invitados.
He aquí una selección del programa, que tenéis íntegro a vuestra disposición en www.festivaldecadiz.com:

- Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (jueves 20, Teatro Falla, 21,30 h.). Director: Pedro Halffter. Solista (violonchelo): Asier Polo. Programa: Piezas de Rodolfo Halffter y Joaquín Rodrigo.

- Orquesta de Cámara de Mujeres Almaclara (sábado 22, Auditorio Facultad de Filosofía y Letras, 12,00 h.). Directora: Beatriz González Calderón. Solista (violonchelo): Luiza Nancu. Programa: Piezas de Dolores Serrano Cueto, Enrique Granados, José Ignacio Marín, Manuel de Falla, Consuelo Díez, Joaquín Turina.

- Orquesta Sinfónica de Euskadi (sábado 22, Teatro Falla, 21,00 h.). Director Pablo González. Solista (acordeón): Iñaki Alberdi. Programa: Piezas de Ramón Lazkano y Jesús Guridi.

- Marta Almajano, soprano (lunes 24, Palacio de Congresos, 21,00 h. Programa: Piezas de Scarlatti, Rodríguez de Ledesma, Paz, Arriaga, Soler, entre otros.

- Orquesta de Córdoba (viernes 28, Teatro Falla, 21,00 h.). Director: Manuel Hernández Silva. Solista (piano): Paula Coronas. Programa: Piezas de Silvestre Revueltas, Antón García Abril, Manuel de Falla y Alberto Ginastera.

- Mie Matsumura, piano (viernes 28, Diputación provincial, 19,30 h.). Programa: Enrique Granados.

Entre todos los espectáculos, destacaré la interpretación de dos obras compuestas por Dolores Serrano Cueto: Extractos de alguna vez, por la Orquesta de Cámara de Mujeres Almaclara, y Defórgano, un encargo del Festival que interpretarán Susana García Lastra (órgano) y Pilar Jurado (soprano), en la Iglesia de San Lorenzo (sábado 22, 18,00 h.). Más información en su blog. SUERTE, HERMANA.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Estamos reunidos


Se abren las puertas de la sala, de estilo neoclásico, y escapa un tufo a poder decimonónico que, con ser dominante, no oculta el baile ingrávido de otro tufo, más liviano, tufillo si se quiere, a grasa de caballo para botas de anchurosa pisada. Por el hueco que queda abierto, mientras el funcionario uniformado le entrega la encomienda al jefe, se vislumbra de espalda su cabeza de pelo ensortijado y albo sobre los hombros cimeros, coronando una figura de portentoso talle. De los demás, en número de doce, nada se ve; tan sólo se oyen murmullos, alguna risa mesurada y el ruido de los cubiertos al chocar suavemente contra la vajilla. Cuando la puerta se cierra de nuevo, la refundación del mundo vuelve a ocupar su lugar de chascarillo preferente.
(Imagen: Puerta del Palacio de Villavicencio. Jerez de la Frontera)

domingo, 16 de noviembre de 2008

Tríada dominical (3) : Silvia Ugidos, Carmela Greciet, Ángel Olgoso


A petición de una amiga escritora, Ángeles Prieto Barba,* dejo aquí esta tríada en torno a Ulises y Troya. Perlas para disfrutar en esta mañana radiante de domingo, ya refundado (tan pronto, tan fácil, tan guapos...) el capitalismo.

1. SILVIA UGIDOS

CIRCE ESGRIME UN ARGUMENTO

Si regresas, Ulises,
encontrarás allí en Ítaca una mujer cobarde:
Penélope ojerosa
que afanosa y sin saberlo
le teje y le desteje una mortaja
al amor. Ella pretende
aferrarse y aferrarnos a lo eterno.
Si regresas
hacia un destino más infame aún
que éste que yo te ofrezco
avanzas si vuelves a su encuentro.
Más enemigo del amor y de la vida
que mis venenos
es vuestro matrimonio, vil encierro.

Quédate, Ulises: sé un cerdo.


2. CARMELA GRECIET

SIRENA EN SILLA DE RUEDAS


La sirena pidió a los servicios sociales que la llevaran tierra adentro porque iba a surcar los mares el atractivo, astuto, fecundo en ardides, saqueador y felizmente casado Ulises.

Algunos días de sol la llevan al parque, donde se la puede ver con su hermoso pelo suelto, leyendo a Joyce junto al estanque. Lleva una mantita de cuadros sobre -la que dicen es- su majestuosa cola plateada, y ya nunca nunca canta.


3. ÁNGEL OLGOSO

TESOROS

Hoy, como otras veces, salvé las siete esclusas de seguridad, evité los guardianes y las alarmas y descendí hasta el tercer nivel del subsuelo con mi saco vacío a la espalda. Ahí estaba el tesoro de Troya (copas de oro, collares y diademas engarzadas, hachas-martillo, máscaras de plata y lapislázuli), la Quimera etrusca de Arezzo, la cabeza de alabastro traslúcido de la reina de Saba, el tesoro de Atila y el de Jabhur Jan, las dos puertas de Ubar engalanadas cuatro mil años antes con las más preciadas joyas y metales, ahí estaban reunidas, en largas y ordenadas hileras, todas las grandes maravillas de la antigüedad: fruslerías. Pasé de largo. Me adentré en la sala que reproducía, invertida, una cúpula gigantesca. A la luz de los hachones, mientras me punzaba una extraña mezcla de miedo y alegría, contemplé de nuevo el más espléndido de los tesoros, vedado al común de los mortales. Cualquiera podría matar o morir por esa visión gloriosa, por esa plétora, por esa infinita cornucopia oculta en el silencio de las profundidades. Amontonadas escrupulosamente como lingotes idénticos, me esperaban, llenas de promesas, incólumes, las Horas Perdidas. Abrí la boca del saco.

* Dejo para una próxima entrada un relato de Ángeles, con algunos mimbres biográficos. Pintura: Ulises y las Sirenas, de Herbert Draper.

jueves, 13 de noviembre de 2008

RevistAtlántica, Celestino Mutis y poesía colombiana


Ayer tarde asistimos en la Diputación Provincial de Cádiz al renacimiento anual de uno de sus más queridos y mimados vástagos: RevistAtlántica de Poesía. Dirigida por José Ramón Ripoll y Jesús Fernández Palacios, en este su trigésimo segundo cumpleaños huelga decir que esta revista ya figura entre las grandes apuestas poéticas españolas de las últimas décadas. Y esto es así por varias razones: por su admirable continuidad (la supervivencia es el día a día de las revistas literarias); por acoger entre sus páginas a poetas de toda edad y filiación, lo mismo jóvenes promesas que vates ya tocados por la fama; por consagrar en el corazón de sus números un capítulo (Documentos) para la reflexión en torno al tema monográfico; por su hermosísima factura (páginas, diseño, tipografía, tintas); y, finalmente, lo más importante: por haber construido un sólido puente sobre pilares poéticos entre España y Latinoamérica.
El número 32 rinde un doble homenaje: I) a Celestino Mutis en el bicentenario de su muerte (Santa Fe, 11/09/1808), como una celebración más de las promovidas por la Diputación de Cádiz para dar a conocer a este gaditano desconocido en su tierra, si bien tenido por héroe nacional en Colombia. Bajo el epígrafe "José Celestino Mutis: expedición poética", los documentos centrales (firmados por J. G. Cobo Borda, S. Mutis Durán, G. Angulo, S. Jaramillo, G. Prado Galán, J. Lozano, J. M. Roca, A. Salvador, M. Garavito Carranza, F. Garavito, M. M. Carranza, A. Romero y Álvaro Mutis) iluminan la imagen del científico con haces de luz entreverados de historia y literatura; II) a la poesía colombiana, "una de las mejores de toda Latinoamérica", según Álvaro Salvador. La selección de autores es tan amplísima, como variados los colores y tonos de sus versos. Se ha logrado reunir para la ocasión a E. Restrepo, L. Aguilera, J. M. Roca, D. Jaramillo, A. Torres, J. G. Cobo Borda, H. Benavides, S. Jaramillo, O. Ortiz, A. Correa Losada, S. Mutis Durán, P. Bonett, A. Osorio, G. Martínez González, E. García Aguilar, R. Bustos, W. Ospina, F. Agudelo Tenorio, J. Malatesta, P. A. Estrada, G. A. Garcés, F. Linero, F. Herrera Gómez, J. C. Galeano, H. Cabarcas, N. Vélez, M. Contreras, J. Cadavid, R. Cote, G. Márquez Cristo, P. Montoya, F. E. Goenaga, G. Posada, F. Denis, J. F. Robledo, M. C. Sánchez, F. Díaz Granados, L. Estrada y A. Cote. Si a todo ellos añadimos el precioso diseño interior, donde a cada poeta le precede una portadilla con su nombre, un esbozo de su bibliografía y la reproducción de uno de los dibujos de las plantas que hicieron Mutis y sus hombres durante sus exploraciones, el resultado es un jardín botánico donde los versos acarician los pistilos, besan las corolas y reposan en el dulce vellón de las hojas. Por ello desde aquí doy la enhorabuena a Ripoll y Fernández Palacios por tan excelente trabajo, así como a la Diputación de Cádiz (especialmente a la diputada A. Mosquera, al Director de los Servicios Culturales, A. Rodríguez Cabañas, y al Director del Servicio de Publicaciones, J. L. Romero Sánchez) por seguir apostando por RevistAtlántica de poesía. Que sea por muchos años más.
Para terminar os dejo una muestra:

MAPA INTERIOR, de Amparo Osorio

Como el viajero
que no llega nunca
a ninguna estación
porque la lluvia siempre
lo detiene

sigue tu viaje.

Ya no te quedan
sino la voz de los ausentes
y un puñado
de cenizas amadas
que contienen lo mejor de tu vida.

Como el viajero
debes saber
lo inútil del regreso.

¿A qué volver a Ítaca
si Homero va en tu sangre?

miércoles, 12 de noviembre de 2008

García Montero y la Universidad de Granada


Luis García Montero abandonará la Universidad de Granada como respuesta a la sentencia que le condena a pagar 1800 euros de multa y 3000 de indemnización a su colega de departamento José Antonio Fortes. Aunque asume la sentencia (por no alargar el proceso), ya no se siente cómodo en el "ambiente" universitario. La noticia es nefasta, porque la UGR pierde a un excelente docente e investigador, reconocido sobradamente por sus propios alumnos. Es el colofón a una historia de desencuentros entre ambos profesores, en la que siempre ha planeado la sombra de Lorca (un "fascista" para Fortes). Uno se pregunta si las autoridades universitarias de Granada han hecho todo lo posible para evitar que un asunto con bastante calado académico (la polémica se trasladó a las clases) acabara en los tribunales. También se pregunta si en casos como éste la libertad de expresión sólo ampara al que corre primero al juzgado de guardia. Más información en El País, El Ideal, El Cultural y en el blog Una temporada en el infierno, donde se indaga en otros trasfondos de este enfrentamiento. Más en Diario de hoy.

lunes, 10 de noviembre de 2008

La muchacha de Lipari


Se cruzaron en una callejuela solitaria. Cercanos los cuerpos, blandieron en alto las miradas. Un instante. Ella no se volvió. Él descubrió la insularidad de su alma sobre aquel empedrado que detenía el viento rastrero. De la torre de una pequeña iglesia construida en el embarcadero llegaban los tañidos de una campana, lentos y sinuosos como los andares de la muchacha. Cuando se levantó de la mesa, la isla de Lipari pareció flotar sobre el atlas.

(Fotografía: Lipari. Fuente: www.igougo.com)

jueves, 6 de noviembre de 2008

Sin perdón


El día de mi funeral, nadie vino a consolarme. Mis amigos pasaban por delante de mis narices con cara de afligidos, pero besaban a mi esposa y a mis hijos como si ellos tuviesen alguna parte en este oscuro viaje. Jamás perdonaré tanto abandono.

Antonio Serrano Cueto



Fotografía: un ocaso cualquiera. Fuente: Silenos

(Este micro ha sido publicado también en Minificciones)

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Del "Yes, we can" al "Yes, we did it"


Obama, obamamanía, obamafobia, obamanitos... El gran espectáculo made in Usa culmina con un afroamericano en la Casa Blanca. ¿Habrá de cambiar todo para que nada cambie? Ahora empieza el camino arduo, porque "obras son amores, no buenas razones". La herencia que recibe está tan envenenada, que Obama tendrá que hacer verdaderas piruetas para recomponer el poderío económico de EEUU y su credibilidad en el mundo. Acaso ahora, subido en una nube, esté cantándole a Biden aquello de Tamara: "si nos dejan, nos vamos a...", mientras contempla abrumado cómo fosforecen en el atlas los nombres de Irak, Irán, Afganistán, Pakistán, Venezuela, Cuba, Guantánamo...
Good LUCK, President!

martes, 4 de noviembre de 2008

La voz rediviva de la literatura anglosajona


La Biblioteca Británica se ha propuesto rescatar las voces de los grandes de la literatura anglosajona. Autores como Virginia Woolf, Conan Doyle, Arthur Miller, John Steinbeck, Scott Fiztgerald o Graham Greene recuperan la voz para deleite de sus lectores.
Más información en el artículo "El tesoro sonoro de un siglo literario" que hoy publica Pedro García en El País. Allí podréis disfrutar de algunas muestras sonoras.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Evocaciones (6): El Rubio


En mi clase había un niño que siempre discutía con el maestro. Le llamábamos el Rubio. Un día el Rubio preguntó cómo era posible que los griegos y los romanos hubieran existido antes que Cristo, si Dios creó el mundo y Dios y Cristo eran, junto con la paloma, Uno y Trino. El maestro le contestó que antes de Cristo ya existían, como mínimo, San José y la Virgen María, como ya existían sus padres antes de que él viniese al mundo. El Rubio, que era de cortas entendederas, recibió resignado el capón del maestro, se rascó una verruguita del tamaño de un grano de arroz que tenía en el lóbulo de la oreja y se quedó cavilando. Si su padre ya bebía vino antes de que él naciese, ¿quién iba a la tienda cada día a rellenar la botella?
("Adoración de la Santísima a Trinidad", de A. Durero)

sábado, 1 de noviembre de 2008

Tríada sabatina, 3


1. Lectura recomendada


El cuento Siete pisos de Dino Buzzati. Personaje y lector bajan juntos las siete plantas de un hospital en un descenso paulatino hacia el abismo. Ironía, impotencia, resignación. Un relato no apto para hipocondríacos como yo. (Léase, si se tiene oportunidad, en la bella edición de Acantilado que reúne Sesenta relatos del escritor italiano).

2. Hipérbole memorable

Se calzó un automóvil
pequeño y parecía
patinar contra el aire.

(Del poema "El gigante", de M. Altolaguirre)

3. Literatura y publicidad

La publicidad en los medios, especialmente en TV, flirtea desde hace algún tiempo con la literatura. Un spot de coches utilizaba el año pasado la voz en off de Cortázar (sin permiso, of course) leyendo un fragmento (mutilado) de su Historia de cronopios y famas. Como homenaje a Cortazar en este Día de los Difuntos, os dejo el vídeo con el susodicho spot. Cerrad los ojos sin más.


jueves, 30 de octubre de 2008

Setenta años después de la invasión marciana


El 30 de octubre de 1938 el día amaneció gris en E.E.U.U. La vida inició temprano su maquinaria de rutina y las horas fueron transcurriendo bajo la luz otoñal. Mas por la tarde, poco antes de las ocho, varias explosiones de gas incandescente iluminaron el perfil del planeta Marte. Poco después, de allí partió un sinfín de ráfagas azulencas camino de la Tierra. En granjas dispersas por el vasto territorio de Norteamérica se abrieron cráteres por efecto del impacto, mientras el pánico iba enseñoreándose de las ciudades, con Nueva York a la cabeza. Las estaciones de autobuses y trenes se colapsaron; muchos americanos cargaron sus coches con lo necesario para enfilar rumbo a la seguridad de otras tierras. Nadie parecía a salvo de una amenaza provista de cabellos tentaculares y cuerpo de serpiente gris. Fue hace setenta años, cuando un joven Orson Welles, experimentando con la lectura dramatizada de la novela La guerra de los mundos de H. G. Wells, demostró no sólo el poder de la radio, sino también la dimensión del miedo apocalíptico que anida silencioso en el corazón de los estadounidenses.

Ayer, día de la Radio, en Radio Nacional se recreó la histórica retransmisión: clik aquí.

lunes, 27 de octubre de 2008

Keb' Mo' y mis cervicales


La noche viene (ya vino ayer) con premura, y el café que anteayer tomábamos en hora abierta y luminosa en la terraza de la cafetería tiene hoy un sabor vespertino, tardío y húmedo. Dicen que mañana nos acosará un frente frío; habrá que armarse, aunque es difícil manejar con tino las armas contra el desvarío de este octubre cínico.

***

Abuso del ordenador y no debo, pues ando pinzado por las cervicales. Pero los silenos me reclaman una nueva entrada. Para suavizar el trance, acaso para distraer esos pliegues de la osamenta que me martirizan desde hace varias semanas, pongo un CD de Keb' Mo', el músico de Los Ángeles que se pasea tan elegantemente por el blues, el soul y el pop. Mientras suena "Don't try to explain", qué oscuro (y temprano) anochecer asoma a la ventana. Hay músicos que han venido a este mundo para hacernos la vida más grata, más dócil, más llevadera. Keb' Mo' es uno de ellos. Si aún no lo conocéis, visitad su web.

sábado, 25 de octubre de 2008

El león marino


Cuando los barcos se acercan navegando a la Costa de la Luz, los dioses aplanan sus cascos para evitar que encallen en los bajíos de cristal. Celosos de tan sublime creación, no permiten que nada la mancille. Arenas blancas, aguas de anchuroso horizonte, calas de espejeante redondez, peces que ambicionan el sol de las terrazas, animales terrestres que anhelan el aire del mar… Cuentan los lugareños que en la playa de Bolonia, sobre un lecho rocoso, dormita un león de oscuro pelaje, que sólo es visible en la bajamar de algunas tardes de verano. Acontece el prodigio por la confluencia fortuita de dos fuerzas: un notable empuje de la corriente marina que procede del sur y el cénit anaranjado del crepúsculo. Nadie puede predecir el momento. Por eso al final de cada jornada los niños de la zona montan en sus bicicletas y se dirigen a la playa. Allí, cobijados por la gran duna inquieta, esperan poder ser testigos de un hecho que quizás no lograron ver sus abuelos. Toda su aspiración es nadar desde la costa para encaramarse en su lomo erizado. Hay ancianos que presumen de haberlo logrado en varias ocasiones a lo largo de su vida. Otros, en cambio, murieron y morirán sin haber visto al animal. Desde hace años, el Inglés, un escritor londinense de cierta nombradía, investiga cada verano los hechos. Salvo la marinería de Tarifa y Barbate, nadie como el Inglés conoce las aguas más someras de esta costa. Ha recogido cientos de testimonios orales y algunos escritos, pero su empeño es asistir a uno de esos crepúsculos míticos. Y aunque hay quienes piensan que el león sólo asoma ante la chiquillería, a la hora vespertina el Inglés coge su bicicleta y se une a los niños que acuden a la playa. Desde Inglaterra recibe cada noche la llamada del director de un periódico que espera, ilusionado, dar la exclusiva.

[Envié este relato a un concurso de El Viajero (El País) allá por el mes de mayo, de esos que a veces se convocan para promocionar el turismo en el suelo patrio. Esta vez le tocaba a Andalucía. No gané el premio (si no recuerdo mal, un fin de semana de hotel en un lugar elegido), pero el relato quedó colgado en la web. Hace unos días me topé con él por casualidad. Lo traslado íntegro aquí para conocimiento de los lectores de estos Silenos.]

jueves, 23 de octubre de 2008

Aznar, Kundera y Homero


1. Perlas de humana estulticia

Para que hablemos de él, para que no lo sepultemos en el pozo del olvido de los ex-presidentes, José María Aznar cabalga de nuevo. Tan calladito ha estado en relación con el desplome financiero estadounidense bajo el mandato de su admirado Bush, que algunos ya le creíamos gozando de una vida apartada del global ruido, paseando por los senderos del apartamiento con la cantinela del beatus ille en los labios. Pero no, hete aquí que ha sacado su montura tejana, la de espuelas de oro, para patear el cambio climático, en sintonía una vez más con su patrón Bush. Ahora resulta que el cambio climático es una "nueva religión" y quienes nos advierten de sus consecuencias y se afanan en aminorarlas son "abanderados del apocalipsis climático". Lejos de las posturas de sus colegas de la derecha francesa Merkel y Sarkozy, las palabras de Aznar en la presentación del libro Planeta Azul de Václav Klaus, presidente de la República Checa, reprobando que se emplee dinero en algo "científicamente cuestionable", traen al recuerdo al célebre primo de Rajoy. Entre primos, niñas y padres putativos (PP), el pobre gallego trastabilla más de lo oportuno en su andadura hacia la Moncloa. Como rueda McCain con las piedras que va sembrando Palin.

* * *
2. Bernard-Henri Lévy en defensa de Milan Kundera

Os recomiendo la lectura del artículo de Lévy que publica hoy El Mundo, titulado "Por el honor de Kundera". El filósofo arremete contra los periodistas y escritores que se complacen en la calumnia y analiza el júbilo obsceno que han sentido muchos al ver cómo la supuesta delación oculta en la juventud del autor de La insoportable levedad del ser explicaba peculiaridades de su biografía que les ponían de los nervios. Ahí os dejo un fragmento del artículo:

Pienso en ese baile reglado de la guerra literaria, en el que se sabe, de antemano, que jamás hay una segunda oportunidad y que cuando una revista -que por una ironía más de la vida, tiene el rostro de llamarse Respekt [consideración, estima]- decide saldar cuentas contigo y destruirte, a uno no le queda más remedio que asumirlo, encajarlo como pueda y decidirte a seguir viviendo, por el resto de tus días, con una sombra infame que ni siquiera te pertenece. Pero también pienso en una época como esta nuestra en la que es posible perpetrar tal faena. Observo esta ramplona época que ha convertido el ¡prohibido admirar! en su eslogan más sonoro y en el que reinan el espíritu de venganza, el resentimiento y el odio infantil hacia los escritores y hacia todo lo grandioso.
Y me digo a mí mismo que se trata de un tristísimo signo de los tiempos el de los que se enorgullecen en criminalizar, descalificar y manchar lo que no entienden y lo que los supera. Afortunadamente, los libros siguen estando ahí y, según otra ley, sobreviven a los escorpiones de la delación generalizada.

[Léase también, en la misma línea, el artículo "Kundera y sus inquisidores" de Monika Zgustova (El País, 22 de octubre).

* * *
3. Homero travestido

En estos tiempos que corren de feminización generalizada, de fuegos de artificio con el género de las palabras (parejas como miembro y miembra deberían hacernos a los varones exigir, en justicia, los masculinos escalero, persono y estrello, entre otros), la propuesta de Andrew Dalby (en La reinvención de Homero, Madrid, Gredos, 2008) de que Homero podría haber sido una mujer viene pintiparada. El autor, que no es ningún lego, defiende, entre otros argumentos, que el conocimiento de los conflictos de género que subyacen en la Ilíada y la Odisea son propios de una mujer. No entraré yo ahora en el largo y espinoso debate sobre la personalidad de Homero, si existió como tal. Pero resulta obvio que toda propuesta de feminización vende libros. Muchos más de los que vendería Dalby si siguiera a vueltas con el ciego cantor de las epopeyas.

domingo, 19 de octubre de 2008

Evocaciones (5): La muerte espaciada de Juana


Juana empezó a morirse regando los geranios del pasillo. Su vecina Isabel, que había visto a otros morirse así, en el lapso de un trance cuyo principio y fin no coincidían en el espacio, sentenció: A veces el cuerpo arrastra la muerte unos metros, como si, por alguna oculta razón, no quisiera morirse en el lugar primero. En efecto, Juana se quedó quieta un instante, con la regadera suspendida y el chorro de agua mojándole las babuchas de paño, y acabó de morirse pasado el parterre de las hortensias. La hallaron tendida sobre un charco de agua que se extendía a lo ancho del pasillo y se colaba por debajo de la barandilla donde colgaban los tiestos, para luego caer en cascada de gotas sobre el suelo del patio. No era agua corriente de riego como otras veces. No olía a tierra húmeda ni arrastraba granos de tierra negra; tampoco flotaban sobre las baldosas pétalos desgajados camino del sumidero. Era un agua tibia, ligeramente azulada, como la piel empapada de la difunta, que había empezado a decolorarse.

jueves, 16 de octubre de 2008

Premios y literatura


Si hace unos días el Nacional de Narrativa concedido a Juan José Millás por su novela El mundo suscitaba encendidos debates en la blogosfera, centrados especialmente en la idoneidad de los miembros del jurado y en el ostracismo de las novelas Tu rostro mañana. 3. Veneno, sombra y adiós, de Javier Marías, y Crematorio, de Rafael Chirbes (véanse las entradas y los comentarios al respecto en los blogs de Fernando Valls, Antón Castro y Juan Pedro Quiñonero, entre otros), a buen seguro que la cosa continuará con la concesión ayer del Premio Planeta a Fernando Savater por La hermandad de la buena suerte y a Ángela Vallvey por Muerte entre poetas. En el caso del Nacional se trataba de novelas ya publicadas y, por lo tanto, leídas, lo cual confiere a los lectores conocimiento de causa. Sin embargo, las novelas de Savater y Vallvey son inéditas, por lo que, de momento, no cabe hablar (sin pecar de injustos) de sus prendas literarias. Ahora bien, una vez más el Planeta hace lo que sabe hacer a la perfección: otorgar premios a "personajes" de tirón mediático (recuérdese que en 2007 pisó el pódium del Planeta el ínclito Boris Izaguirre). Savater, cuya altura intelectual es indudable, no deja de asomar por los medios de comunicación: sus gafas de miope y su barba ya son conocidas por cualquier hijo de vecino. La señora Vallvey no le va a la zaga, ya que participa desde hace tiempo en programas de radio y en las tertulias de "Las mañanas de la Cuatro", donde exhibe toda suerte de comentarios políticos sesgadísimos contra el partido socialista, no pocas veces ayunos de argumentos sólidos y bien pertrechados en cambio de vehemencia. Ocurre como con los periodistas: las posibilidades de que uno conocido se lleve un gran premio literario son enormes, por la sencilla razón de que la editorial que organiza el certamen se asegura así una amplia cobertura mediática en manos de los colegas del premiado. Hoy, en el telediario de la Cuatro, al dar la noticia del premio de Vallvey, la periodista ha añadido que es "colaboradora de un programa de esta cadena, etc." Así que no nos rasguemos las vestiduras con el Planeta: es un negocio puro y duro, donde la buena literatura importa menos que los miles de euros que dentro de tres semanas (tiempo de edición de los Planeta) y, sobre todo en la campaña navideña, empezarán a afluir hacia las arcas de la editorial. Y si bien aún no hemos leído los libros premiados, al menos el de Savater parece sustentarse en un ambiente (el de las carreras de caballos) poco trillado. Sin embargo todo apunta a que el de Vallvey es, mutatis mutandis, un mero remedo de las novelas de Agatha Christie. He aquí, grosso modo, el argumento: en el transcurso de un encuentro de poetas, convocado por la viuda de un poeta fallecido, se comete un asesinato, y todos los asistentes podrían tener razones para haber cometido el crimen. En fin, queridos lectores, más de lo mismo. Habrá que leer (mejor esperar que otros lean) para confirmar estos temores.
(En la fotografía: Savater y Vallvey en el momento de recoger el premio)

miércoles, 15 de octubre de 2008

Las aguas del PSOE gaditano


De las aguas estancadas del PSOE local, comandadas por Pérez Peralta, se alzó hace semanas la disidencia en forma de ser bicéfalo. La cabeza más visible, por conocida, era la de Francisco Piniella, antiguo concejal del grupo socialista; la otra tenía a dos militantes de base como portavoces, Pedro J. Narváez y Juan M. Canle. Muchos militantes y no pocos simpatizantes han pedido insistentemente a ambos grupos que confluyesen en un solo proyecto. Andando los días, y a fuerza de reuniones para componer y recomponer listas, esta bicefalia inicial se ha reducido, por fin, a una sola cabeza más prominente: Piniella, Nárvaez y Canle. Sin embargo, las cosas no son fáciles, y el panorama se vuelve más cambiante conforme pasan los días. Así otros miembros del grupo inicial de Piniella parecen optar por blandir su propio estandarte, aunque voces informadas andan pronosticando que muchos de ellos acabarán subsumidos en el aparato, silenciados bajo mercedes y beneficios. Así pues, unidos estos tres socialistas bajo la bandera de la militancia de base, su peripecia hasta el día 9 de octubre, fecha de la asamblea, ya no será, como algunos advertían, un vano estornudo en el desierto. Tienen el mérito de haber abierto en un muro vetusto una brecha por la que irremisiblemente habrá de colarse día a día el agua. Porque la urgencia de una profunda renovación en el partido gaditano es indudable. Sin dicha renovación el PSOE tiene cerrada la portalada de la alcaldía. A las varias derrotas de Román frente a Teófila Martínez se suma un hecho indiscutible: Pérez Peralta, como posible alternativa a Martínez, presenta un perfil político en la calle de absoluta irrelevancia. Urge, por tanto, aparejar una ejecutiva renovada que trabaje por ilusionar a toda la ciudad con un equipo nuevo. El PSOE nacional recuperó el Gobierno después de abandonar el felipismo; el PP tiene más posibilidades de alcanzarlo otra vez con el actual equipo de Rajoy que con los hijos del aznarismo. Los políticos olvidan con frecuencia que los votantes que no militamos (a los que no se nos puede llamar por teléfono y recordarnos favores pretéritos a cambio del voto) somos muy sensibles al aire fresco.

Por otra parte, la ideología debería estar desembarazada de los intereses pecuniarios personales. He aquí otro de los males del PSOE gaditano. Convertir la política en un medio de vida, en la razón primera de las habichuelas, es una perversión peligrosísima, porque la nómina no entiende de más principios que repetirse a sí misma todos los meses, a ser posible engordando. Y cuando la nómina peligra, la ideología se va por el sumidero. No hace mucho, en el transcurso de otras elecciones, alguien me contaba que el candidato que pretendía su continuidad iba diciendo del candidato nuevo, al que tildaba de fascista e hijo de puta, que “se presentaba para echarlo”. Esta visión maquiavélica de la democracia es el lodo en que paran las arenas mencionadas. Algo detestable.

Otra perla que suele esgrimirse en este tipo de procesos es que los “trapos sucios hay que lavarlos en casa”. No me parece mal, siempre que los trapos tales no sean de trascendencia pública y, sobre todo, siempre que el agua de casa sea limpia y clara. Siempre que los disidentes tengan las mismas oportunidades para debatir, acceder a la información y trasladar sus propuestas a los militantes que la todopoderosa ejecutiva. Si esto fuese posible en la sede del PSOE, qué buena (¡y necesaria!) sería la colada. Pero me temo que allí se sufre el mismo mal endémico que aqueja a buena parte de los políticos y mandamases: la identificación patológica del individuo que ejerce un cargo con el cargo ejercido, hasta el punto de que, como en el delirio kafkiano, dicho individuo se levanta una mañana metamorfoseado en un todo compacto y monstruoso, una suerte de insecto cuya memoria y razón no alcanzan a ver más allá de sus patas peludas.

[Publiqué este artículo en La Voz de Cádiz el 9 de octubre, el mismo día en que se celebraban las susodichas elecciones. La lista de Piniella obtuvo 57 votos y la de Blanca Flores, 42. Ganó pues el candidato oficial, Pérez Peralta, que recibió 236 votos, un "victorioso 70%" del total de afiliados que asistieron a votar (349), pero poco más de un tercio de los más de 600 que hay en el PSOE de Cádiz. Conviene no perder esta perspectiva. ]

lunes, 13 de octubre de 2008

Mi fraterno zombi


A los diez años dijo muy seguro que quería ser cómico, para pasmo de sus padres. Ya se le pasará, pensaron, son cosas de niños. En la adolescencia les dijo que quería estudiar para ser cómico. Sus padres creyeron que eran humores de la edad, de una virilidad que despuntaba algo compleja. Ya se le pasará, son cosas de la hombría. Cumplidos los dieciocho les comunicó que se marchaba a Málaga a estudiar para ser cómico. Sus padres pensaron entre suspiros que el niño comenzaba un viaje a ninguna parte, que el mundo de la farándula trae hambre sobre hambre. Acabados los estudios, sus padres presumían de que su hijo no era cómico, sino director licenciado de cómicos. Luego llegaron los primeros libros sobre cine, numerosos artículos en revistas especializadas y más libros sobre cine. Sus padres, abrumados, no sabían si eso de escribir sobre cine también era propio de un director licenciado de cómicos. Y se acostumbraron a que, de vez en cuando, J. M. saliera en la radio o su foto en algún periódico donde se reseñaba alguno de sus libros. Sin embargo, lo último les cuesta mucho, tan mayores como están. Por varias fuentes han sabido que J. M. se ha transformado en otro ser, un ser del otro lado, un ser de ultratumba. Y lo peor es que anda exhibiendo sus carnes podridas por Sitges, para susto (o compasión, quién sabe) de la gente. Para colmo se pasea con el nombre mudado, porque ya no responde a J. M., sino a Johnny, Johnny Pútrido, cuyo diario de zombie circula por la red de los vivos (¿vivos?).

José Manuel Serrano Cueto ha presentado en Sitges el día 11 una conferencia-performance en defensa de los muertos vivientes del cine, en un acto organizado (léase más aquí) por la revista de cine y terror Scifiworld. En la foto, en plena actuación.

sábado, 11 de octubre de 2008

Evocaciones (4): el mercadeo del patio


De la calle llegaban reclamos de vendedores ambulantes que solían hacer parada en el centro del patio. El carro del especiero desprendía su mixtura de olores con el fresco de la mañana: azafrán valenciano para el pescado y los arroces y para el teñido rubicundo del cabello, ramitas de canela para el ponche y el resfriado, tamarindo para las carnes y el flujo intestinal. No tardaba el confitero en ocupar el lugar con su mercadería de dulces de higos, roscos anisados y bollos con sésamo. Cercano ya el almuerzo, marido y mujer compartían el mercado: ella pasamanera, con canastos repletos de borlas, flecos y cordones; él afilador, músico de zampoña dulce y dedos quemados por la piedra.

(Imagen: "El afilador", de Goya)

jueves, 9 de octubre de 2008

Deberes capitalinos


Por razones laborales al menos dos veces al año (menos de lo que quisiera) me traslado durante unos días a Madrid. Además de exhibirme como pasto para los ácaros en la Biblioteca Nacional, en especial entre códices e impresos de la Sala Cervantes, procuro aprovechar algunas horas para hacer los deberes capitalinos que me voy imponiendo en el largo ínterin entre viaje y viaje. Esta vez partí con dos propósitos: visitar la librería Tres Rosas Amarillas y la exposición "Príncipes etruscos. Entre Oriente y Occidente", en CaixaForum. Mi paso por la librería, siguiendo la recomendación de algunos blogs amigos, me ha permitido no sólo comprobar la riqueza de su oferta en lo tocante a libros de relatos y microcuentos, sino también el exquisito trato de su dueño, José Luis, cuya afabilidad se muestra generosa al menor atisbo de interés por parte del cliente. Por ello esta visita no ha de ser la última: San Vicente Ferrer, 34 será estación obligada en mis próximas romerías por la capital. De la exposición sobre la historia y cultura etruscas sólo os diré que pocas veces logra reunirse en un solo espacio tanta riqueza arqueológica de un pueblo tan enigmático. Imprescindible para los amantes de la historia antigua y de la orfebrería suntuosa (se exponen fíbulas y diademas de oro realmente bellas). Sólo pondré un "pero": la iluminación de algunos rincones es escasa. Además de estos dos deberes, aún tuve tiempo para un tercero: visitar La Buena Vida. Café del Libro, la cafetería-librería-deuvedecedeteca de la familia Trueba. Jazz y té en un ambiente muy agradable. ¡Y abre de 12 a 24 h.!

lunes, 6 de octubre de 2008

Se habla de los blogs literarios


Últimamente se habla y se escribe, y mucho, de los blogs literarios. Defensores y detractores andan deshojando la margarita de sus virtudes y defectos. He aquí una buena muestra:

- I Encuentro Blogs y Libros

- "Lectores", de Aurora Viñas

- "Los demasiados blogs", de Enrique Baltanás

- "Enrique Vila-Matas y los blogs", de Antón Castro

- "Blogs, la inmensa minoría", de J. L. Rodríguez del Corral.

- Y más abajo, "Sobre literatura en los blogs".

jueves, 2 de octubre de 2008

Alumnos y Universidad


El autobús me trae de regreso a casa. Oigo sin querer (y a continuación ya escucho interesado) las palabras de una univeritaria que cuenta por el móvil a alguien, quizás al novio (salen de su boca varios "quillo", "aro", "aro" de muy gaditana factura), que se ha matriculado a toda prisa de la asignatura que le quedaba para completar los créditos exigidos. Reconoce que no sabe nada de nada sobre el contenido de la materia, pero que le sonaba bien el nombre y luego, una vez visto el despacho del profesor, ya no ha tenido dudas, porque el sujeto tiene un póster y banderas "que son muy de mi gusto, tú ya me entiendes". Dichoso colega, que encandila a los alumnos con la piel postiza de las paredes de un despacho universitario. Y dichoso sistema, que atribuye a alumnos recién salidos del instituto una madurez que brilla por su ausencia. No hay más que verlos luego corretear por los pasillos de las facultades como por una prolongación del patio escolar, o comiendo bollicaos y otras perlas pasteleras entre clase y clase.

* * *

Como hago desde hace años en la presentación de mis asignaturas, en Mitología y Religión Romanas les advierto de que no toleraré faltas de ortografía, y que en ocasiones me he visto obligado a suspender por ellas, a pesar de que se hallaban "adornando" un ejercicio de brillante contenido. He notado cómo algunos ni se han alterado, quizás pensando que no iba con ellos (ojalá), pero también cómo en el rostro de otros afloraba un gesto de autodenuncia, que se mudaba en incertidumbre ante la perspectiva de tener que corregir unos hábitos de escritura sin saber por dónde empezar. He repetido por enésima vez que la cosa va con todos, estudien la especialidad que estudien, y que, como escribió Lázaro Carreter, un profesor que enseña en español es primero profesor de español, y después de su materia. Y para que comprendan mi determinación, también he repetido un argumento que sustituyó hace años a otros de tipo científico: no permitiré que ninguno de ellos, si algún día se convierten en profesores y mi hija cae en sus manos, no sepan escribir. Les evitaré la vergüenza de que mi hija escriba mucho mejor.

* * *

En las clases suelo insistir en que deben hablar con corrección, para lo que me sirvo de las lindezas que cometen los periodistas y los políticos. Dos ya clásicas son las que hace años inmortalizaron (obviamente para mí) sendos personajes en televisión: la primera una señora en un telediario, al decir que un individuo se había suicidado arrojándose desde "un doceavo piso"; la segunda, un señor invitado a asistir como público a un programa de debate, cuando tomó el micrófono (¡ay, esa democratización de la palabra televisiva!) y dijo: me dirijo a los señores de la mesa y, "valga la redundancia", a los del público. La tercera es de hace unos días, obra de una periodista de Radio Nacional: "Solbes lleva los presupuestos "a bordo" de un pendrive.

Con estos mimbres...

(Imagen: Academia de Platón. Mosaico romano, s. I)