jueves, 30 de octubre de 2008

Setenta años después de la invasión marciana


El 30 de octubre de 1938 el día amaneció gris en E.E.U.U. La vida inició temprano su maquinaria de rutina y las horas fueron transcurriendo bajo la luz otoñal. Mas por la tarde, poco antes de las ocho, varias explosiones de gas incandescente iluminaron el perfil del planeta Marte. Poco después, de allí partió un sinfín de ráfagas azulencas camino de la Tierra. En granjas dispersas por el vasto territorio de Norteamérica se abrieron cráteres por efecto del impacto, mientras el pánico iba enseñoreándose de las ciudades, con Nueva York a la cabeza. Las estaciones de autobuses y trenes se colapsaron; muchos americanos cargaron sus coches con lo necesario para enfilar rumbo a la seguridad de otras tierras. Nadie parecía a salvo de una amenaza provista de cabellos tentaculares y cuerpo de serpiente gris. Fue hace setenta años, cuando un joven Orson Welles, experimentando con la lectura dramatizada de la novela La guerra de los mundos de H. G. Wells, demostró no sólo el poder de la radio, sino también la dimensión del miedo apocalíptico que anida silencioso en el corazón de los estadounidenses.

Ayer, día de la Radio, en Radio Nacional se recreó la histórica retransmisión: clik aquí.

lunes, 27 de octubre de 2008

Keb' Mo' y mis cervicales


La noche viene (ya vino ayer) con premura, y el café que anteayer tomábamos en hora abierta y luminosa en la terraza de la cafetería tiene hoy un sabor vespertino, tardío y húmedo. Dicen que mañana nos acosará un frente frío; habrá que armarse, aunque es difícil manejar con tino las armas contra el desvarío de este octubre cínico.

***

Abuso del ordenador y no debo, pues ando pinzado por las cervicales. Pero los silenos me reclaman una nueva entrada. Para suavizar el trance, acaso para distraer esos pliegues de la osamenta que me martirizan desde hace varias semanas, pongo un CD de Keb' Mo', el músico de Los Ángeles que se pasea tan elegantemente por el blues, el soul y el pop. Mientras suena "Don't try to explain", qué oscuro (y temprano) anochecer asoma a la ventana. Hay músicos que han venido a este mundo para hacernos la vida más grata, más dócil, más llevadera. Keb' Mo' es uno de ellos. Si aún no lo conocéis, visitad su web.

sábado, 25 de octubre de 2008

El león marino


Cuando los barcos se acercan navegando a la Costa de la Luz, los dioses aplanan sus cascos para evitar que encallen en los bajíos de cristal. Celosos de tan sublime creación, no permiten que nada la mancille. Arenas blancas, aguas de anchuroso horizonte, calas de espejeante redondez, peces que ambicionan el sol de las terrazas, animales terrestres que anhelan el aire del mar… Cuentan los lugareños que en la playa de Bolonia, sobre un lecho rocoso, dormita un león de oscuro pelaje, que sólo es visible en la bajamar de algunas tardes de verano. Acontece el prodigio por la confluencia fortuita de dos fuerzas: un notable empuje de la corriente marina que procede del sur y el cénit anaranjado del crepúsculo. Nadie puede predecir el momento. Por eso al final de cada jornada los niños de la zona montan en sus bicicletas y se dirigen a la playa. Allí, cobijados por la gran duna inquieta, esperan poder ser testigos de un hecho que quizás no lograron ver sus abuelos. Toda su aspiración es nadar desde la costa para encaramarse en su lomo erizado. Hay ancianos que presumen de haberlo logrado en varias ocasiones a lo largo de su vida. Otros, en cambio, murieron y morirán sin haber visto al animal. Desde hace años, el Inglés, un escritor londinense de cierta nombradía, investiga cada verano los hechos. Salvo la marinería de Tarifa y Barbate, nadie como el Inglés conoce las aguas más someras de esta costa. Ha recogido cientos de testimonios orales y algunos escritos, pero su empeño es asistir a uno de esos crepúsculos míticos. Y aunque hay quienes piensan que el león sólo asoma ante la chiquillería, a la hora vespertina el Inglés coge su bicicleta y se une a los niños que acuden a la playa. Desde Inglaterra recibe cada noche la llamada del director de un periódico que espera, ilusionado, dar la exclusiva.

[Envié este relato a un concurso de El Viajero (El País) allá por el mes de mayo, de esos que a veces se convocan para promocionar el turismo en el suelo patrio. Esta vez le tocaba a Andalucía. No gané el premio (si no recuerdo mal, un fin de semana de hotel en un lugar elegido), pero el relato quedó colgado en la web. Hace unos días me topé con él por casualidad. Lo traslado íntegro aquí para conocimiento de los lectores de estos Silenos.]

jueves, 23 de octubre de 2008

Aznar, Kundera y Homero


1. Perlas de humana estulticia

Para que hablemos de él, para que no lo sepultemos en el pozo del olvido de los ex-presidentes, José María Aznar cabalga de nuevo. Tan calladito ha estado en relación con el desplome financiero estadounidense bajo el mandato de su admirado Bush, que algunos ya le creíamos gozando de una vida apartada del global ruido, paseando por los senderos del apartamiento con la cantinela del beatus ille en los labios. Pero no, hete aquí que ha sacado su montura tejana, la de espuelas de oro, para patear el cambio climático, en sintonía una vez más con su patrón Bush. Ahora resulta que el cambio climático es una "nueva religión" y quienes nos advierten de sus consecuencias y se afanan en aminorarlas son "abanderados del apocalipsis climático". Lejos de las posturas de sus colegas de la derecha francesa Merkel y Sarkozy, las palabras de Aznar en la presentación del libro Planeta Azul de Václav Klaus, presidente de la República Checa, reprobando que se emplee dinero en algo "científicamente cuestionable", traen al recuerdo al célebre primo de Rajoy. Entre primos, niñas y padres putativos (PP), el pobre gallego trastabilla más de lo oportuno en su andadura hacia la Moncloa. Como rueda McCain con las piedras que va sembrando Palin.

* * *
2. Bernard-Henri Lévy en defensa de Milan Kundera

Os recomiendo la lectura del artículo de Lévy que publica hoy El Mundo, titulado "Por el honor de Kundera". El filósofo arremete contra los periodistas y escritores que se complacen en la calumnia y analiza el júbilo obsceno que han sentido muchos al ver cómo la supuesta delación oculta en la juventud del autor de La insoportable levedad del ser explicaba peculiaridades de su biografía que les ponían de los nervios. Ahí os dejo un fragmento del artículo:

Pienso en ese baile reglado de la guerra literaria, en el que se sabe, de antemano, que jamás hay una segunda oportunidad y que cuando una revista -que por una ironía más de la vida, tiene el rostro de llamarse Respekt [consideración, estima]- decide saldar cuentas contigo y destruirte, a uno no le queda más remedio que asumirlo, encajarlo como pueda y decidirte a seguir viviendo, por el resto de tus días, con una sombra infame que ni siquiera te pertenece. Pero también pienso en una época como esta nuestra en la que es posible perpetrar tal faena. Observo esta ramplona época que ha convertido el ¡prohibido admirar! en su eslogan más sonoro y en el que reinan el espíritu de venganza, el resentimiento y el odio infantil hacia los escritores y hacia todo lo grandioso.
Y me digo a mí mismo que se trata de un tristísimo signo de los tiempos el de los que se enorgullecen en criminalizar, descalificar y manchar lo que no entienden y lo que los supera. Afortunadamente, los libros siguen estando ahí y, según otra ley, sobreviven a los escorpiones de la delación generalizada.

[Léase también, en la misma línea, el artículo "Kundera y sus inquisidores" de Monika Zgustova (El País, 22 de octubre).

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3. Homero travestido

En estos tiempos que corren de feminización generalizada, de fuegos de artificio con el género de las palabras (parejas como miembro y miembra deberían hacernos a los varones exigir, en justicia, los masculinos escalero, persono y estrello, entre otros), la propuesta de Andrew Dalby (en La reinvención de Homero, Madrid, Gredos, 2008) de que Homero podría haber sido una mujer viene pintiparada. El autor, que no es ningún lego, defiende, entre otros argumentos, que el conocimiento de los conflictos de género que subyacen en la Ilíada y la Odisea son propios de una mujer. No entraré yo ahora en el largo y espinoso debate sobre la personalidad de Homero, si existió como tal. Pero resulta obvio que toda propuesta de feminización vende libros. Muchos más de los que vendería Dalby si siguiera a vueltas con el ciego cantor de las epopeyas.

domingo, 19 de octubre de 2008

Evocaciones (5): La muerte espaciada de Juana


Juana empezó a morirse regando los geranios del pasillo. Su vecina Isabel, que había visto a otros morirse así, en el lapso de un trance cuyo principio y fin no coincidían en el espacio, sentenció: A veces el cuerpo arrastra la muerte unos metros, como si, por alguna oculta razón, no quisiera morirse en el lugar primero. En efecto, Juana se quedó quieta un instante, con la regadera suspendida y el chorro de agua mojándole las babuchas de paño, y acabó de morirse pasado el parterre de las hortensias. La hallaron tendida sobre un charco de agua que se extendía a lo ancho del pasillo y se colaba por debajo de la barandilla donde colgaban los tiestos, para luego caer en cascada de gotas sobre el suelo del patio. No era agua corriente de riego como otras veces. No olía a tierra húmeda ni arrastraba granos de tierra negra; tampoco flotaban sobre las baldosas pétalos desgajados camino del sumidero. Era un agua tibia, ligeramente azulada, como la piel empapada de la difunta, que había empezado a decolorarse.

jueves, 16 de octubre de 2008

Premios y literatura


Si hace unos días el Nacional de Narrativa concedido a Juan José Millás por su novela El mundo suscitaba encendidos debates en la blogosfera, centrados especialmente en la idoneidad de los miembros del jurado y en el ostracismo de las novelas Tu rostro mañana. 3. Veneno, sombra y adiós, de Javier Marías, y Crematorio, de Rafael Chirbes (véanse las entradas y los comentarios al respecto en los blogs de Fernando Valls, Antón Castro y Juan Pedro Quiñonero, entre otros), a buen seguro que la cosa continuará con la concesión ayer del Premio Planeta a Fernando Savater por La hermandad de la buena suerte y a Ángela Vallvey por Muerte entre poetas. En el caso del Nacional se trataba de novelas ya publicadas y, por lo tanto, leídas, lo cual confiere a los lectores conocimiento de causa. Sin embargo, las novelas de Savater y Vallvey son inéditas, por lo que, de momento, no cabe hablar (sin pecar de injustos) de sus prendas literarias. Ahora bien, una vez más el Planeta hace lo que sabe hacer a la perfección: otorgar premios a "personajes" de tirón mediático (recuérdese que en 2007 pisó el pódium del Planeta el ínclito Boris Izaguirre). Savater, cuya altura intelectual es indudable, no deja de asomar por los medios de comunicación: sus gafas de miope y su barba ya son conocidas por cualquier hijo de vecino. La señora Vallvey no le va a la zaga, ya que participa desde hace tiempo en programas de radio y en las tertulias de "Las mañanas de la Cuatro", donde exhibe toda suerte de comentarios políticos sesgadísimos contra el partido socialista, no pocas veces ayunos de argumentos sólidos y bien pertrechados en cambio de vehemencia. Ocurre como con los periodistas: las posibilidades de que uno conocido se lleve un gran premio literario son enormes, por la sencilla razón de que la editorial que organiza el certamen se asegura así una amplia cobertura mediática en manos de los colegas del premiado. Hoy, en el telediario de la Cuatro, al dar la noticia del premio de Vallvey, la periodista ha añadido que es "colaboradora de un programa de esta cadena, etc." Así que no nos rasguemos las vestiduras con el Planeta: es un negocio puro y duro, donde la buena literatura importa menos que los miles de euros que dentro de tres semanas (tiempo de edición de los Planeta) y, sobre todo en la campaña navideña, empezarán a afluir hacia las arcas de la editorial. Y si bien aún no hemos leído los libros premiados, al menos el de Savater parece sustentarse en un ambiente (el de las carreras de caballos) poco trillado. Sin embargo todo apunta a que el de Vallvey es, mutatis mutandis, un mero remedo de las novelas de Agatha Christie. He aquí, grosso modo, el argumento: en el transcurso de un encuentro de poetas, convocado por la viuda de un poeta fallecido, se comete un asesinato, y todos los asistentes podrían tener razones para haber cometido el crimen. En fin, queridos lectores, más de lo mismo. Habrá que leer (mejor esperar que otros lean) para confirmar estos temores.
(En la fotografía: Savater y Vallvey en el momento de recoger el premio)

miércoles, 15 de octubre de 2008

Las aguas del PSOE gaditano


De las aguas estancadas del PSOE local, comandadas por Pérez Peralta, se alzó hace semanas la disidencia en forma de ser bicéfalo. La cabeza más visible, por conocida, era la de Francisco Piniella, antiguo concejal del grupo socialista; la otra tenía a dos militantes de base como portavoces, Pedro J. Narváez y Juan M. Canle. Muchos militantes y no pocos simpatizantes han pedido insistentemente a ambos grupos que confluyesen en un solo proyecto. Andando los días, y a fuerza de reuniones para componer y recomponer listas, esta bicefalia inicial se ha reducido, por fin, a una sola cabeza más prominente: Piniella, Nárvaez y Canle. Sin embargo, las cosas no son fáciles, y el panorama se vuelve más cambiante conforme pasan los días. Así otros miembros del grupo inicial de Piniella parecen optar por blandir su propio estandarte, aunque voces informadas andan pronosticando que muchos de ellos acabarán subsumidos en el aparato, silenciados bajo mercedes y beneficios. Así pues, unidos estos tres socialistas bajo la bandera de la militancia de base, su peripecia hasta el día 9 de octubre, fecha de la asamblea, ya no será, como algunos advertían, un vano estornudo en el desierto. Tienen el mérito de haber abierto en un muro vetusto una brecha por la que irremisiblemente habrá de colarse día a día el agua. Porque la urgencia de una profunda renovación en el partido gaditano es indudable. Sin dicha renovación el PSOE tiene cerrada la portalada de la alcaldía. A las varias derrotas de Román frente a Teófila Martínez se suma un hecho indiscutible: Pérez Peralta, como posible alternativa a Martínez, presenta un perfil político en la calle de absoluta irrelevancia. Urge, por tanto, aparejar una ejecutiva renovada que trabaje por ilusionar a toda la ciudad con un equipo nuevo. El PSOE nacional recuperó el Gobierno después de abandonar el felipismo; el PP tiene más posibilidades de alcanzarlo otra vez con el actual equipo de Rajoy que con los hijos del aznarismo. Los políticos olvidan con frecuencia que los votantes que no militamos (a los que no se nos puede llamar por teléfono y recordarnos favores pretéritos a cambio del voto) somos muy sensibles al aire fresco.

Por otra parte, la ideología debería estar desembarazada de los intereses pecuniarios personales. He aquí otro de los males del PSOE gaditano. Convertir la política en un medio de vida, en la razón primera de las habichuelas, es una perversión peligrosísima, porque la nómina no entiende de más principios que repetirse a sí misma todos los meses, a ser posible engordando. Y cuando la nómina peligra, la ideología se va por el sumidero. No hace mucho, en el transcurso de otras elecciones, alguien me contaba que el candidato que pretendía su continuidad iba diciendo del candidato nuevo, al que tildaba de fascista e hijo de puta, que “se presentaba para echarlo”. Esta visión maquiavélica de la democracia es el lodo en que paran las arenas mencionadas. Algo detestable.

Otra perla que suele esgrimirse en este tipo de procesos es que los “trapos sucios hay que lavarlos en casa”. No me parece mal, siempre que los trapos tales no sean de trascendencia pública y, sobre todo, siempre que el agua de casa sea limpia y clara. Siempre que los disidentes tengan las mismas oportunidades para debatir, acceder a la información y trasladar sus propuestas a los militantes que la todopoderosa ejecutiva. Si esto fuese posible en la sede del PSOE, qué buena (¡y necesaria!) sería la colada. Pero me temo que allí se sufre el mismo mal endémico que aqueja a buena parte de los políticos y mandamases: la identificación patológica del individuo que ejerce un cargo con el cargo ejercido, hasta el punto de que, como en el delirio kafkiano, dicho individuo se levanta una mañana metamorfoseado en un todo compacto y monstruoso, una suerte de insecto cuya memoria y razón no alcanzan a ver más allá de sus patas peludas.

[Publiqué este artículo en La Voz de Cádiz el 9 de octubre, el mismo día en que se celebraban las susodichas elecciones. La lista de Piniella obtuvo 57 votos y la de Blanca Flores, 42. Ganó pues el candidato oficial, Pérez Peralta, que recibió 236 votos, un "victorioso 70%" del total de afiliados que asistieron a votar (349), pero poco más de un tercio de los más de 600 que hay en el PSOE de Cádiz. Conviene no perder esta perspectiva. ]

lunes, 13 de octubre de 2008

Mi fraterno zombi


A los diez años dijo muy seguro que quería ser cómico, para pasmo de sus padres. Ya se le pasará, pensaron, son cosas de niños. En la adolescencia les dijo que quería estudiar para ser cómico. Sus padres creyeron que eran humores de la edad, de una virilidad que despuntaba algo compleja. Ya se le pasará, son cosas de la hombría. Cumplidos los dieciocho les comunicó que se marchaba a Málaga a estudiar para ser cómico. Sus padres pensaron entre suspiros que el niño comenzaba un viaje a ninguna parte, que el mundo de la farándula trae hambre sobre hambre. Acabados los estudios, sus padres presumían de que su hijo no era cómico, sino director licenciado de cómicos. Luego llegaron los primeros libros sobre cine, numerosos artículos en revistas especializadas y más libros sobre cine. Sus padres, abrumados, no sabían si eso de escribir sobre cine también era propio de un director licenciado de cómicos. Y se acostumbraron a que, de vez en cuando, J. M. saliera en la radio o su foto en algún periódico donde se reseñaba alguno de sus libros. Sin embargo, lo último les cuesta mucho, tan mayores como están. Por varias fuentes han sabido que J. M. se ha transformado en otro ser, un ser del otro lado, un ser de ultratumba. Y lo peor es que anda exhibiendo sus carnes podridas por Sitges, para susto (o compasión, quién sabe) de la gente. Para colmo se pasea con el nombre mudado, porque ya no responde a J. M., sino a Johnny, Johnny Pútrido, cuyo diario de zombie circula por la red de los vivos (¿vivos?).

José Manuel Serrano Cueto ha presentado en Sitges el día 11 una conferencia-performance en defensa de los muertos vivientes del cine, en un acto organizado (léase más aquí) por la revista de cine y terror Scifiworld. En la foto, en plena actuación.

sábado, 11 de octubre de 2008

Evocaciones (4): el mercadeo del patio


De la calle llegaban reclamos de vendedores ambulantes que solían hacer parada en el centro del patio. El carro del especiero desprendía su mixtura de olores con el fresco de la mañana: azafrán valenciano para el pescado y los arroces y para el teñido rubicundo del cabello, ramitas de canela para el ponche y el resfriado, tamarindo para las carnes y el flujo intestinal. No tardaba el confitero en ocupar el lugar con su mercadería de dulces de higos, roscos anisados y bollos con sésamo. Cercano ya el almuerzo, marido y mujer compartían el mercado: ella pasamanera, con canastos repletos de borlas, flecos y cordones; él afilador, músico de zampoña dulce y dedos quemados por la piedra.

(Imagen: "El afilador", de Goya)

jueves, 9 de octubre de 2008

Deberes capitalinos


Por razones laborales al menos dos veces al año (menos de lo que quisiera) me traslado durante unos días a Madrid. Además de exhibirme como pasto para los ácaros en la Biblioteca Nacional, en especial entre códices e impresos de la Sala Cervantes, procuro aprovechar algunas horas para hacer los deberes capitalinos que me voy imponiendo en el largo ínterin entre viaje y viaje. Esta vez partí con dos propósitos: visitar la librería Tres Rosas Amarillas y la exposición "Príncipes etruscos. Entre Oriente y Occidente", en CaixaForum. Mi paso por la librería, siguiendo la recomendación de algunos blogs amigos, me ha permitido no sólo comprobar la riqueza de su oferta en lo tocante a libros de relatos y microcuentos, sino también el exquisito trato de su dueño, José Luis, cuya afabilidad se muestra generosa al menor atisbo de interés por parte del cliente. Por ello esta visita no ha de ser la última: San Vicente Ferrer, 34 será estación obligada en mis próximas romerías por la capital. De la exposición sobre la historia y cultura etruscas sólo os diré que pocas veces logra reunirse en un solo espacio tanta riqueza arqueológica de un pueblo tan enigmático. Imprescindible para los amantes de la historia antigua y de la orfebrería suntuosa (se exponen fíbulas y diademas de oro realmente bellas). Sólo pondré un "pero": la iluminación de algunos rincones es escasa. Además de estos dos deberes, aún tuve tiempo para un tercero: visitar La Buena Vida. Café del Libro, la cafetería-librería-deuvedecedeteca de la familia Trueba. Jazz y té en un ambiente muy agradable. ¡Y abre de 12 a 24 h.!

lunes, 6 de octubre de 2008

Se habla de los blogs literarios


Últimamente se habla y se escribe, y mucho, de los blogs literarios. Defensores y detractores andan deshojando la margarita de sus virtudes y defectos. He aquí una buena muestra:

- I Encuentro Blogs y Libros

- "Lectores", de Aurora Viñas

- "Los demasiados blogs", de Enrique Baltanás

- "Enrique Vila-Matas y los blogs", de Antón Castro

- "Blogs, la inmensa minoría", de J. L. Rodríguez del Corral.

- Y más abajo, "Sobre literatura en los blogs".

jueves, 2 de octubre de 2008

Alumnos y Universidad


El autobús me trae de regreso a casa. Oigo sin querer (y a continuación ya escucho interesado) las palabras de una univeritaria que cuenta por el móvil a alguien, quizás al novio (salen de su boca varios "quillo", "aro", "aro" de muy gaditana factura), que se ha matriculado a toda prisa de la asignatura que le quedaba para completar los créditos exigidos. Reconoce que no sabe nada de nada sobre el contenido de la materia, pero que le sonaba bien el nombre y luego, una vez visto el despacho del profesor, ya no ha tenido dudas, porque el sujeto tiene un póster y banderas "que son muy de mi gusto, tú ya me entiendes". Dichoso colega, que encandila a los alumnos con la piel postiza de las paredes de un despacho universitario. Y dichoso sistema, que atribuye a alumnos recién salidos del instituto una madurez que brilla por su ausencia. No hay más que verlos luego corretear por los pasillos de las facultades como por una prolongación del patio escolar, o comiendo bollicaos y otras perlas pasteleras entre clase y clase.

* * *

Como hago desde hace años en la presentación de mis asignaturas, en Mitología y Religión Romanas les advierto de que no toleraré faltas de ortografía, y que en ocasiones me he visto obligado a suspender por ellas, a pesar de que se hallaban "adornando" un ejercicio de brillante contenido. He notado cómo algunos ni se han alterado, quizás pensando que no iba con ellos (ojalá), pero también cómo en el rostro de otros afloraba un gesto de autodenuncia, que se mudaba en incertidumbre ante la perspectiva de tener que corregir unos hábitos de escritura sin saber por dónde empezar. He repetido por enésima vez que la cosa va con todos, estudien la especialidad que estudien, y que, como escribió Lázaro Carreter, un profesor que enseña en español es primero profesor de español, y después de su materia. Y para que comprendan mi determinación, también he repetido un argumento que sustituyó hace años a otros de tipo científico: no permitiré que ninguno de ellos, si algún día se convierten en profesores y mi hija cae en sus manos, no sepan escribir. Les evitaré la vergüenza de que mi hija escriba mucho mejor.

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En las clases suelo insistir en que deben hablar con corrección, para lo que me sirvo de las lindezas que cometen los periodistas y los políticos. Dos ya clásicas son las que hace años inmortalizaron (obviamente para mí) sendos personajes en televisión: la primera una señora en un telediario, al decir que un individuo se había suicidado arrojándose desde "un doceavo piso"; la segunda, un señor invitado a asistir como público a un programa de debate, cuando tomó el micrófono (¡ay, esa democratización de la palabra televisiva!) y dijo: me dirijo a los señores de la mesa y, "valga la redundancia", a los del público. La tercera es de hace unos días, obra de una periodista de Radio Nacional: "Solbes lleva los presupuestos "a bordo" de un pendrive.

Con estos mimbres...

(Imagen: Academia de Platón. Mosaico romano, s. I)