miércoles, 28 de septiembre de 2011

Un poema mañanero


EN LA MAÑANA

te sientas en una terraza
pides el desayuno

lees la prensa
esperas que cada ser

permanezca estable

en su sede

bajo el mismo cielo

que en la víspera

pero el mundo se alborota

al vuelo callado de las páginas

los mares
se empellejan
ahogando las espumas

la tierra se licúa

y vierte sus humores

ruedan ojos brazos y piernas

pendiente abajo

tan cerca de casa

los hijos de los hijos de mis hijos

aún no existen

y ya son cuerpos del asombro

su café señor

todas la mañanas

el mismo vórtice humeante

bajo la misma cucharilla

domingo, 25 de septiembre de 2011

Un microrrelato de hora punta


EL METRO

Cuando subo al vagón, huele a excrementos de aves y parece respirarse un aire de plumas. Siempre a la misma hora, justo cuando dejo el andén y mi cuerpo se abandona a la suerte del convoy, se repiten los síntomas del brote alérgico. Duran poco, apenas un par de minutos, pero en ese intervalo los viajeros interrumpen su garrulería, clavan sus ojos inquietos en mí, me examinan de arriba abajo y sacuden sus picos en señal de aprobación. Mientras el tren avanza hacia la Casa de Campo, noto cómo la pituitaria desagua sutilmente y me siento orgulloso de haber aprendido a manejar el pañuelo con la punta de mis rémiges.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Vídeo de J. M. Merino en Cádiz

Durante la presentación y entrevista que hice a José María Merino en Cádiz en la pasada primavera, se rodó un vídeo que ya está disponible en la red. Aquí tenéis el enlace por si queréis verlo. Son siete partes, cuyo orden es inverso: va de abajo a arriba. Click sobre la foto.

(Tened paciencia con el cámara)

viernes, 16 de septiembre de 2011

El dragón y los sanjorges de Ediciones Ambulantes



El dragón de la crisis arroja llamas a diario y echamos a correr en todas direcciones, campo a través, en busca de refugio en la floresta. Sin embargo, y contra todo pronóstico, sigue habiendo sanjorges que blanden su espada y se enfrentan a la bestia flamígera en la llanura. Ahora los padres de la palabrería política los llaman
emprendedores, pero dejémenos de zarandajas: son los valientes de toda la vida. Como Aline Pereira y Víctor López, dos jóvenes que se ha embarcado en la aventura de montar una editorial, Ediciones Ambulantes, dedicada a la literatura brasileña de ayer y hoy. De momento tienen tres líneas abiertas: la colección Saudade, dedicada a clásicos brasileños traducidos al castellano; la colección 4000 millas, donde tendrán cabida los jóvenes valores de la literatura brasileña; y la colección Equipaje de mano, que posiblemente sea digital, abierta otros autores de otras nacionalidades. Traductores y editores, Aline y Víctor estuvieron ayer en Cádiz, en la librería Quorum Libros, para presentar las primicias de su catálogo, en este caso de la colección Saudade: El alma encantadora de las calles, de Joao do Rio (Paulo Barreto era su nombre original: 1881-1921), un conjunto de escritos que el periodista consagró a las calles de su ciudad, Río de Janeiro:



Trabajos clandestinos, mendicidad, drogas, prostitución, robos, miseria, huelgas, cárceles, etc. Lo más increíble, además de comprobar con qué clase relata todas sus vivencias el autor, es darse cuenta de que, aunque todas las crónicas se publicaran en la prensa brasileña hace más de un siglo, están tan vigentes como el primer día.

Después del acto, durante la cena, los editores hicieron gala de un entusiasmo envidiable, que justificaba sobradamente no solo la aventura empresarial, sino también esa apuesta, que a muchos lectores españoles podrá parecer extraña y arriesgada, de difundir aquí la literatura en lengua portuguesa de ultramar.

¡Mucha suerte!

martes, 13 de septiembre de 2011

El grito

A Carmen, que detesta el grito (incluso el mío)

El grito como marca de casta, de grupo e incluso de familia. El grito como instrumento de poder ilusorio, como castración del recíproco placer de la conversación, ese toma y daca respetuoso y necesario para no caer en el abismo del uno. El grito no como estallido ocasional de rabia, sino como sustancia del ser y del estar. El grito, en fin, como bandera de españolidad (y no solo).


("El grito", de Edvard Munch, 1893)

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Brochazos, Erasmo y una suerte de narcisismo

No, no me he ido a ningún sitio lejano sin internet, ni he abandonado a estos Silenos. Sencillamente ando atareado con labores domésticas de largo alcance, que me roban el tiempo y me joroban cada vez más (en sentido literal). Las Musas no solo residen en lo etéreo; en un cubo de pintura de caucho y una espátula se divierte Melpómene, o quizás su hermana Talía. Hay que saber mirar atentamente, aunque sin llegar a marearse.

* * *

La Editorial Gredos ha publicado, dentro de la Colección de Grandes Pensadores, el volumen dedicado a Erasmo de Rotterdam. Son 874 páginas de textos escogidos del gran humanista, prologados y seleccionados por Jordi Bayod y Joaquín Parellada. Me cabe el honor de haber traducido del latín la Querela Pacis ("Lamentación de la Paz"). Y creedme, la queja de Erasmo ante una Europa asolada por guerras tiene plena vigencia en este mundo de hoy.

* * *

Las etiquetas de este blog se han multiplicado velozmente. Por no haberlo previsto al principio, ahora me veo revisando entrada a entrada y reuniéndolas bajo un corpus de etiquetas más o menos fijo. Lleva trabajo la cosa y, sorpresa, cada vez que vuelvo a visitar una de esas entradas antiguas el contador de visitas se activa. Es como si yo mismo me reprochara la insistencia con la que me miro al espejo.


viernes, 2 de septiembre de 2011

Otra vez septiembre


A ratos suave, melancólica, seductora; a veces, violenta, con estrépito que asusta, como un aviso a destiempo cuyo significado se nos escapa. Así la lluvia de ayer, la lluvia de hoy. Septiembre y sus sorpresas, la avanzadilla otoñal que desciende por los collados resecos y desembarca en los puertos. Un verso detenido en el alféizar, húmeda eclosión en espera de algo, acaso de un agua matutina, rociada sobre los campos de cuero de agosto.

(Fuente en Pl. S. Sulpice. París. Fuente: Silenos)