lunes, 31 de diciembre de 2012

En las postrimerías de 2012

Es tradición, al filo del año, hacer balance. Nuestra cultura cristiana tiene buena culpa de ello, pues nos ha inculcado desde la cuna la revisión periódica de nuestros actos y, en el momento crucial, la humilde aceptación de lo realizado o el arrepentimiento in extremis. El propósito de enmienda es la sal de las religiones. 
.....Si excluimos la miseria económica y el despeñadero social al que nos lleva el Gobierno de España (¿puede excluirse tanto perjuicio?), 2012 ha sido para mí un año con más luces que sombras. He perdido a un amigo, pero he reforzado lazos con otros y hasta he sumado a algunos nuevos. He vivido en París varios meses y he vuelto a Berlín. He publicado un poemario y he escrito al menos la mitad de otro. He sido incluido en varias antología de microrrelatos (entre ellas una publicada en la veneranda Cátedra) y también he logrado armar buena parte de un nuevo libro. He concluido e iniciado otros trabajos literarios, estimulantes siempre. He leído mucho, hasta llorar en el esfuerzo. He recuperado ilusiones que creía maltrechas. He tenido achaques, pero el saldo, a día de hoy, no parece negativo. Y mañana amanecerá, que no es poco.

FELIZ AÑO 2013, AMIGOS

sábado, 29 de diciembre de 2012

Lecturas pre- y navideñas

A la espera de que los Reyes Magos de Oriente me dejen al menos un libro (regalo, por fortuna, que sobrevive a la crisis), dedico estas fiestas a asuntos domésticos siempre aplazados, a escribir y a leer. Después de meses leyendo sobre todo cuentos (Gracia Arméndariz, Brasca, Moyano, Mellado, Merino, Obligado y varias antologías...) y poesía (Éluard, Jacottet, Prévert, Rimbaud... y, entre tanto francés, relectura de Valente), con ratos dedicados a Los labertintos bizantinos de Perucho, me entretengo y aprendo ahora con un ensayo de Attilio Brilli sobre los viajes y la peregrinación: El viaje a Italia. Historia de una gran tradición cultural (Madrid, Antonio Machado Libros, 2010). Mis recuerdos de Italia son muchos, pero especialmente gravitan sobre la ciudad de Bolonia, donde viví tres meses en 2002. El libro de Attilio fue publicado por primera vez, en italiano, en 2006 en esa bella ciudad del norte. 
.....Siempre me ha interesado la literatura sobre el viaje en tiempos pasados, y a ello (en tiempos presentes) he dedicado mi último poemario, Son caminos. Acaso porque llevo tiempo buscando mi sitio en el marasmo del mundo moderno; acaso porque últimamente he buscado en el movimiento lo que empiezo a encontrar en la quietud y el sosiego. Alguien pensará que es la edad. Y sí, es la edad, que va situando las piezas del puzzle con mayor tino. Donde antes había una silueta vacía, ahora se adivina la forma, los colores, el perfil de una tesela que siempre estuvo a la vista.

(A. S. C. en la Biblioteca Comunale dell' Archigimnasio de Bolonia, 
sede antigua de la Universidad, en 2002. Fuente: Silenos)

jueves, 27 de diciembre de 2012

Un microrrelato jazzístico


Se acerca el final de 2012, annus horribilis como pocos. Mientras avanzo en varios proyectos literarios, escucho jazz en una emisora on-line. No se me ocurre otra forma mejor de alejar los malos espíritus, que ya acechan al otro lado del calendario. Pienso en los dioses Saturno y Jano, a los que he dedicado sendos escritos en estas fechas de años pasados. Pienso en un 2012 sombrío, aunque con islas de luz. Y como estoy convencido de que la música (como la poesía) es un salvaconducto para la Gloria (o para el Infierno, según se mire), os dejo un microrrelato que publiqué en Fuera pijamas:



EL MÚSICO TRACIO

.....Atardece en la Calle Principal y el músico triste sigue tocando el saxo. Hace días que toca y toca sin descanso desde el alba. Su soplo melan­cólico insufla una extraña mansedumbre en el corazón ajetreado de la ciudad. Los coches ralentizan su paso, las sirenas no rasgan el aire, los gritos enmudecen bajo amables susurros, los operarios golpean a la sordina en las obras... Y el pasado desconocido del misterioso músico va estimulando la imaginación de la gente:
.....―Dicen que viene desde Oriente y que ha tocado su música lastimera en las principales ciudades del mundo. Con lo joven que es.
.....―¿De qué hablará esa música sombría que culebrea en el aire sin pájaros?
.....Anochece y el músico, que no parece cansado, sigue soplando. Cuando las calles se vacían en la madrugada, se sienta afligido en el suelo y despliega sobre sus rodillas el oscuro mapa del Infierno. 
  
De Fuera pijamas, Ayto. Montcada i Reixac-DeBarris, p. 41.

(Imagen del disco tomada de http:/www.jazz.com)

sábado, 22 de diciembre de 2012

Versos y felicitación

La tarde, siempre la tarde,
territorio propicio para el verso,
mirador abismado al talud de las horas.


FELIZ NAVIDAD, amigos.






(Arcada del Pont du Carrusel. Al fondo, Pont Royal. París. Imagen: Silenos)

martes, 18 de diciembre de 2012

El lenguaje de las ciudades

Las ciudades tienen su lenguaje. Hay que andar muy atento para percibir las señales. De cintura para arriba, se expresan a través de balconadas, ventanales, azoteas y tejados, y de no pocas lápidas con historias memorables... De cintura para abajo, su voz juega en la sombra de los zaguanes, se enreda en las arcadas de los soportales, salta saltarina con el agua de las fuentes, se mece delicada en las flores de los jardines... Cuando cree que nada tiene que decir en los aires de arriba, la ciudad habla para sus adentros. Entonces su voz desciende a las tinieblas a veces triunfadora, a veces lastimera. Por ahí, por el subsuelo, las ciudades se comunican entre sí. Por las oquedades de la tierra sortean ríos y mares, volcanes y montañas. No necesitan  artilugios electrónicos. Nadie puede saber qué se cuentan las ciudades, y es bien seguro que se informan de nuestros movimientos, que antes de que lleguemos a una de ellas, la anterior que visitamos ya le haya advertido de nuestros pasos. Lisboa, París y Berlín me recibieron la última vez como si me esperaran, y como si estuvieran prevenidas de que no supongo una amenaza. Mientras los humanos hablamos de nuestra vida insignificante, por canales bien profundos, inalcanzables para nosotros, las ciudades chismorrean, comparten noticias, maquinan quién sabe con qué intenciones.

(Fuente en Benaocaz, Cádiz. Imagen: Silenos) 

sábado, 15 de diciembre de 2012

Grisura descendente

Sábado gris en los cielos, que amenazan con hacer que su grisura descienda y nos atrape. El silencio pesa a esta hora de la tarde más que la niebla descendente. Es extraño silencio, silbido sutil, como un motor apagado en la lejanía que reclama su runrún de otros tiempos. En tardes como esta la poesía abre los ojos, se incorpora, se arma de valor frente al mundo declinante.


(Calle de Benaocaz, pueblo serrano de Cádiz, la semana pasada. Fuente: Silenos)

domingo, 9 de diciembre de 2012

Literatura y pintura en Benaocaz

Durante estos días festivos en torno a las fiestas de la  Constitución y la Inmaculada, en Benaocaz, pueblo serrano de Cádiz, se ha celebrado la fiesta del arte (Arte para todos). 
Pintores de la zona, muchos de ellos de larga y sólida trayectoria (José A.  Martell, Manuel Morgado, Jose L. Mancilla, Javier Molina, Caridad Soto, Antoniop Benítez, Paco Gil, entre otros), han convertido la pequeña plaza consistorial en una galería al aire libre, incluso bajo la lluvia y la niebla matutinas del viernes. A ellos nos hemos sumado, como el año pasado, dos escritores con vínculos serranos: José Manuel Benítez Ariza y servidor. Mientras ellos exhibían su mercadería de colores, nosotros voceábamos la nuestra de sílabas huidizas. A nuestro lado, Lourdes Rodríguez, llegada desde Sevilla, vendía su bisutería de espirales y geometrías serpentinas. La fiesta se inauguró el jueves, a la hora del ángelus, con la presentación de dos libros nuestros que son maridaje de literatura y arte: el relato Bum (de José Manuel), ilustrado por Javier Molina, y mi poemario Son caminos, ilustrado por Manuel Morgado.
Ofició Nieves Vázquez Recio, la directora de Cuadernos de Kronion, la colección tan bellamente editada por Del Centro Editores (Madrid) que acoge ambos libros. Una buena excusa para un encuentro de amigos en estos tiempos maltrechos. Gracias, como siempre, a Martell y Susana, excelentes anfitriones en toda ocasión que se presente.





(Arriba, en el acto, de izquierda a derecha: Ana Belén García, primera teniente de alcalde del ayuntamiento de Benaocaz; Javier Molina, José Manuel Benítez Ariza, Nieves Vázquez Recio, ASC, Manuel Morgado. En la tercera imagen, Lourdes Rodríguez. Abajo, fachada del ayuntamiento con artistas, escritores y visitantes)

sábado, 1 de diciembre de 2012

Diciembre y músicas primerizas

Primer sábado decembrino. En la tierra que me soporta, la bóveda celeste resiste a duras penas la pujanza de la luz, desparramada por ese gigantesco incensario colgante que es el sol. Suenan músicas y voces varias en mi casa. Tony Zenett, Casandra Wilson, Loquillo, José el Francés, Gabriela Ferri. El poder evocador de la música es tan poderoso como este esplendor diurno. Si un día gozamos de ella en circunstancias especiales, su repetición nos proporciona la recuperación de ese gozo recreado, aumentado y en sintonía con el pálpito de los nuevos días. Un puente entre dos instantes lejanos, hermanados tan solo por la gracia de la música. No hago planes para siempre. Me basta con mirar por esa ventana y escribir, antes de salir a la calle para comprobar que todo sigue estando en su sitio, que nada se ha mudado mientras yo me abandonaba al placer dudoso de las Musas. La música ayuda a sobrellevar todo tránsito, toda incertidumbre.

(El Pont au Change, al fondo, bajo la arcada del Pont Neuf. París. Fuente: Silenos)

sábado, 24 de noviembre de 2012

Señales y amistad en sábado

Una amiga me escribe desde el otro lado de este espejo falsario, me anima al gozo de gozar con los pocos víveres de mi talega. Mi corazón, aturdido en estos días menguados, sabe que ese es el camino: salir a campo abierto y rodar por la loma, enfangarse en el hilo fluyente de un venero, beber vino bajo un acebuche centenario, estrenar la luz con cada parpadeo de asombro. Mi amiga me manda una señal sin saberlo. Detrás vendrán otras, lo sé, en una suerte de mise en abyme. Miro hacia la ventana del estudio, en cuyos cristales a veces pega su rostro picudo una gaviota oceánica. Parece que me espía; o tal vez se compadezca de mi espalda dolorida y sin plumas. Hoy aún no ha venido, mas espero esa señal inequívoca. Ayer logré escribir algo y revisar parte de lo escrito anteriormente. Trabajé sobre los recuerdos de un París neblinoso, el pálpito de la lluvia sobre mis pasos inquietos, la febril contención de los deseos. No es fácil reducir a teselas el gran mosaico de esta urbe. Y, sin embargo, quiero ver en este esfuerzo decidido otra señal, la pura invitación a conocerme en lo menudo, la firme exigencia de no seguir mirando entontecido hacia un infinito irrevocable.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Un poema inédito

Escribí estos versos hace meses, ante la imagen fugaz de un sueño. Aún no han pasado a libro alguno, pues andan en el limbo literario de la indefinición. En los últimos días se me ha cruzado de nuevo la imagen, cual Dafne perseguida por Apolo. Los traigo aquí y dedico a todos los Apolo perseguidores y a todas las Dafne que huyen, huyen, huyen...


FUGA Y EPIFANÍA

Si detrás de la risa no te hallo,
es que no estás aquí, donde nosotros,
sino en el lado oscuro del recuerdo.
El gesto complaciente no te hospeda,
es máscara vacía, resonancia
alegre que percute en el silencio.

Al seguirte me abismo en los cristales,
por el fondo del mar te veo en sueños,
inasible y veloz, de tan marina.
¿Acaso se te alcanza en las honduras,
con pronta transparencia revelado,
el misterio que arriba no transige?

Si ahora refrenases tu carrera,
mi sombra buscaría guarecerse
debajo de tu sombra
(confieso que este afán es mi condena).

Allí donde la música suspende
sus notas concordantes en el aire,
allí donde se tiñe de crepúsculo
la quietud vespertina de las aves,
donde rinde la luna sus secretos
a los fieles corsarios de la noche,
allí te me apareces como
.......................................... isla
temprana y sin ropajes,
desnuda en tu verdor de cicatrices.

(Imagen: Dafne, de María Carrera, 1004)

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Un microrrelato amable para tiempos inciertos



LA GLORIETA DEL SUEÑO

Cada noche de plenilunio, a una hora incierta, ella recorre descalza el pasillo del piso superior, baja las escaleras, abre la puerta y cruza la calle despreocupada. Cuando llega a la glorieta, él, que ya recorrió descalzo otro pasillo, bajó otras escaleras, abrió otra puerta y cruzó despreocupadamente la misma calle, hace mucho que la espera junto a la fronda dormida del viejo olivo. Sentados en el banco, entrelazan sus manos y anudan sus silencios. No es posible medir las horas en la glorieta del sueño. Luego ella vuelve sobre sus pasos sin mirar atrás, el camisón henchido por la noche lunar, y regresa a la cama. A la mañana siguiente suelen cruzarse camino del instituto, pero Selene y Endimión ignoran que en la oscuridad se aman.

(Del libro Fuera pijamas, Ayto. de Montcada - DeBarris, 2010.
Imagen: M. Enkell, Diana y Endimión, 1921 )

domingo, 11 de noviembre de 2012

Signos y sirenas en Berlín


A Carmen Valcárcel, Ángeles Encinar, Irene Andres-Suárez, Gemma Pellicer e Isabel Mellado, que saben descifrar los signos. En recuerdo de los días berlineses.
 
Vivimos entre signos, como los griegos antiguos vivían a merced de los oráculos. Ambiguos, ininteligibles para el profano, los oráculos indicaban la solución a los enigmas envuelta en un velo de confusión, cuyo desciframiento solo le era dado a las sacerdotisas en trance. Como las parábolas bíblicas solo son desveladas al iniciado en las Escrituras. Como los misterios de la diosa Hécate solo competían a los peritos en la magia nocturna de las encrucijadas. Vivimos entre signos.  Hablo en Berlín de las Sirenas aliformes que acosaron a Odiseo, salgo a pasear y en una calle me mira un cuervo, me ronda, me canta quizás en una lengua embustera. Aún no he resuelto el enigma del cuervo y una mujer se me acerca, conversa conmigo, seduce con su voz rumorosa al rey de Ítaca que descubro entonces en mí. La nave zozobra cuando vacila el capitán, cuando tiembla en la tormenta el timonel. Hablo de las Sirenas con Javier Perucho, que sabe conjurarlas. Otra tarde, cerca de Alexanderplatz, cae un fruto de un árbol delante de mí, trazando la verticalidad del otoño. Busco en el corazón del signo y me pierdo: necesito a una sibila que en su delirio me muestre el camino, la almendra de la vida. Un semáforo gira y gira como una veleta en Postdamer Strasse, y veo a Hércules en la encrucijada, ante el dilema de elegir entre la sabiduría y una existencia mundana. Otro signo. Regreso a la mujer-pájaro de la tradición clásica, a la sirena lasciva y antropófaga. El cuervo. La mujer. El fruto. El semáforo. Vivimos entre signos como ciegos en la bruma. 

(Semáforo "veleta" en Unter den Linden. Fuente: Silenos)

jueves, 8 de noviembre de 2012

Un poema

Escribí este poema en primavera, durante una larga estancia en París. Lo recupero hoy con el recuerdo puesto en otra ciudad para mí también luminosa.



PASAR POR LAS CIUDADES

Pasar por las ciudades sin dejar
rastro, ver con los ojos entregados
en cada plaza, en cada bulevar,
deslizar la mirada generosa
hacia el cielo por piedras verticales,
ofrecer el olfato a nuevas flores
de un día, peregrinas como el agua,
escuchar los sonidos y las voces
sin concierto, trabados en las calles...
Pasar por las ciudades tan huyendo
y creer que la vida se conjura
con la luz ilusoria de lo nuevo.    

...........................Place de la Sorbonne, mayo de 2012

(Detalle del Paris' Business Center en La Défense, París. Fuente: Silenos)

martes, 6 de noviembre de 2012

Berlín bien vale un microrrelato

Hace ya tres días que se clausuró el VII Simposio Internacional de Minificción celebrado en Berlín, y aún tengo el regusto en la boca. Por muchos motivos. Quienes por razones laborales estamos habituados a asistir a congresos sabemos que no todos son iguales, y que las prisas hacen que pasemos por muchos casi tan sólo para el trámite de presentar un trabajo. Esto ha sido diferente. A mi llegada el miércoles por la tarde al hotel ya sentí el calor de quienes iban a ser mis compañeros durante tres jornadas. Desde entonces todo fue a mejor. He aprendido mucho sobre los aspectos más variados del microrrelato hispánico (teoría, narratología, límites genéricos, fuentes literarias, relación con otras formas de narración breves...) gracias al trabajo de los mejores estudiosos. Pero todo encuentro científico tiene (afortunadamente) su cara humana. Podremos aprender y seguir profundizando en nuestra investigación, pero eso es nada sin el soporte afectivo. Por ello, en ese marco incomparable que es la ciudad de Berlín, me he sentido parte de una familia gracias a Carmen Valcárcel, Irene Andres-Suárez, Ángeles Encinar, Gemma Pellicer, Fernando Valls, Ottmar Ette, Dieter Ingenschay, Friedhelm Schmidt-Welle, Ginés Cutillas, Isabel Mellado, Raúl Brasca, Javier Perucho, Ana Rueda, Laura Pollastri, Francisca Noguerol, Lauro Zavala, Gabriela Espinosa, Mª Isabel Cortijo Delgado, Darío Hernández, Graciela Tomassini, Susana Salim, Guillermo Siles, Julio Prieto, Rose Seifert, Esther Andradi, Jorge Gómez Vázquez, Basilio Pujante, Kristian Trinav, Henry González Martínez, Juan Armando Epple...

(Esto es una breve crónica emocional, que es la que me pide el cuerpo. Con más reposo tal vez haga una científica).


(La foto, bajo la mirada de Simón Bolívar, 
está hecha en la sala del Instituto Iberoamericano de Berlín. Fuente: Silenos)