domingo, 11 de noviembre de 2012

Signos y sirenas en Berlín


A Carmen Valcárcel, Ángeles Encinar, Irene Andres-Suárez, Gemma Pellicer e Isabel Mellado, que saben descifrar los signos. En recuerdo de los días berlineses.
 
Vivimos entre signos, como los griegos antiguos vivían a merced de los oráculos. Ambiguos, ininteligibles para el profano, los oráculos indicaban la solución a los enigmas envuelta en un velo de confusión, cuyo desciframiento solo le era dado a las sacerdotisas en trance. Como las parábolas bíblicas solo son desveladas al iniciado en las Escrituras. Como los misterios de la diosa Hécate solo competían a los peritos en la magia nocturna de las encrucijadas. Vivimos entre signos.  Hablo en Berlín de las Sirenas aliformes que acosaron a Odiseo, salgo a pasear y en una calle me mira un cuervo, me ronda, me canta quizás en una lengua embustera. Aún no he resuelto el enigma del cuervo y una mujer se me acerca, conversa conmigo, seduce con su voz rumorosa al rey de Ítaca que descubro entonces en mí. La nave zozobra cuando vacila el capitán, cuando tiembla en la tormenta el timonel. Hablo de las Sirenas con Javier Perucho, que sabe conjurarlas. Otra tarde, cerca de Alexanderplatz, cae un fruto de un árbol delante de mí, trazando la verticalidad del otoño. Busco en el corazón del signo y me pierdo: necesito a una sibila que en su delirio me muestre el camino, la almendra de la vida. Un semáforo gira y gira como una veleta en Postdamer Strasse, y veo a Hércules en la encrucijada, ante el dilema de elegir entre la sabiduría y una existencia mundana. Otro signo. Regreso a la mujer-pájaro de la tradición clásica, a la sirena lasciva y antropófaga. El cuervo. La mujer. El fruto. El semáforo. Vivimos entre signos como ciegos en la bruma. 

(Semáforo "veleta" en Unter den Linden. Fuente: Silenos)

1 comentario:

Gemma dijo...

Muchas gracias, Antonio, por este conjuro con visos de invocación.
Un fuerte abrazo para ti