miércoles, 29 de febrero de 2012

Nueva reseña

Ángeles Prieto reseña Zona de incertidumbre en el blog La tormenta en un vaso.

sábado, 25 de febrero de 2012

Un microrrelato sobre los efectos de la música

EL AFILADOR

El último afilador de la historia viaja escoltado por una gran bandada de aves negras. Nadie hasta la fecha ha sobrevivido para contar el porqué de este aéreo y funesto cortejo. Por el camino polvoriento de pueblos y aldeas, o por la carretera asfaltada que penetra hasta el corazón de las ciudades, aparece de repente subido en su vieja motocicleta. El afilador elige espacios abiertos y amplios solares para facilitar la concurrencia total de los vecinos, pone en marcha el motor que hace girar la piedra amoladera y sopla la tramposa siringa. De las chozas, casas, alquerías, tiendas, talleres y hospitales salen personas de toda edad y condición, portando en las manos cuchillos, navajas, tijeras, machetes, hachas, cinceles y bisturíes. Cuando el afilador termina la faena, abandona el lugar y enfila hacia el próximo destino, mientras los buitres ennegrecen el cielo esperando a que la música surta su efecto.

Microrrelato incluido en Zona de incertidumbre.

(La foto es de Alfonso Lazo: http://www.flickr.com/photos/alzzal/page4/)

viernes, 24 de febrero de 2012

Más: "la secta del microrrelato"

Otra prueba evidente de la ojeriza que algunos tienen hacia el microrrelato es el comentario que Indignada (así firma) ha dejado en el blog de Patricio Pron, que reproduzco, seguido de mi respuesta:

Patricio, yo leí este artículo como una ironía. Se ve que a la secta del microrelato le sobra soberbia y le falta sentido del humor. Un saludo. (Indignada)

El problema de debatir en Internet con argumentos y provecho es que siempre aparece alguien que descalifica. Indignada debería al menos tener la valentía de firmar con su nombre, para que todos sepamos quién habla de "secta del microrrelato" y escribe la palabra con una sola "r". (Antonio Serrano Cueto)

(San Miguel a punto de decapitar al Demonio.
Ornato de la calle San Miguel en Cádiz. Fuente: Silenos)

jueves, 23 de febrero de 2012

Suspicacias ante el microrrelato

He leído una reseña de mi último libro en el blog El Bibliófilo Enmascarado, en la que el autor, César, dice literalmente que no le acaban de agradar los microrrelatos, me parece como leer el prospecto de unas aspirinas. Al margen de que califica erróneamente Zona de incertidumbre como libro "de microrrelatos", cuando estos son los menos y hay muchos relatos que superan las cinco páginas, y dejando a un lado mis discrepancias sobre algunas valoraciones suyas, pues soy respetuoso con las opiniones ajenas, sin embargo no quiero pasar por alto un hecho que evidencian sus palabras: las suspicacias que siguen despertando los microrrelatos. Tampoco se expresó de modo diferente un conocido mío que examinaba Zona de incertidumbre en una librería. Antes de que pudiera decirle nada, me espetó: A mí no me van esas mariconadas de los microrrelatos. Debí de convencerlo de que ha de juzgarse después de leer y de que (una vez más) los microrrelatos alternan con relatos más extensos, ya que acabó comprando el libro. Hace algo más de un año, al reseñar en su blog Fuera pijamas, libro este sí todo de microrrelatos, Benítez Ariza escribía que estaba intentando encontrarle la gracia a un género hacia el que me siento más bien refractario. Hace poco menos de un mes el cartel del ayuntamiento de Puerto Real (Cádiz) que anunciaba la presentación del libro añadía "libro de microrrelatos". Afloran, pues, dos asuntos nada baladíes y estrechamente relacionados: el rechazo que genera (en buena medida a priori) el microrrelato en parte de los lectores y el asunto, discutido entre especialistas y escritores, de su extensión. Y si bien es cierto que no hay medida certera que pueda aplicársele, al menos convendremos, por negación, en que tres, cuatro o siete páginas ya no son microrrelato. En España tendemos a calibrarlo todo al peso, y la literatura no está al margen de este falso justiprecio. ¿Cuánta gente prefiere comprar un libro "gordito y que pese", sobre todo si es para regalo, antes que un volumen ligero que no alcance siquiera el centenar de páginas? Si a ello añadimos que nada hay más alejado de la gordura y el peso que un microrrelato (para algunos la antítesis de la novela, tan sobrevalorada), ya lo tenemos bajo sospecha. Sin duda muchos de estos mismos pesadores que practican el arte conjunto del ojeo y hojeo de un libro para hacerse una idea previa, al ver un microrrelato que pasa veloz ante su mirada, tilden el volumen completo por el relato volador, en una suerte de sinécdoque apriorística. Como si el microrrelato fagocitara, pese a adolecer de falta de corpulencia, el resto del libro. Siguen apareciendo libros de microrrelatos, antologías y análisis críticos rigurosos, y parece que se va caminando cada vez más sobre tierra firme. Mas aún queda camino por desbrozar entre el menosprecio y la ignorancia. Lograr que del prejuicio se pase a la lectura es tarea ardua. Conseguir la reconciliación con el género, como afirmaba Benítez Ariza al final de la citada reseña, se me antoja hoy un esfuerzo titánico.

martes, 21 de febrero de 2012

La vanidad del escritor

Sé que escribir es un ejercicio de vanidad. Porque decidme, ¿qué motiva a alguien a sentarse delante del papel, cerrar los ojos en un gesto de concentración, estirar los brazos con los dedos cruzados para reafirmarse en un solitario “manos a la obra”, si no es la presunción de creer que las palabras que emanen de su tarea interesan a uno, cinco o, en el mejor de los casos, cien desconocidos? La vanidad es eso: la hinchazón que uno experimenta cuando piensa en sí mismo y, sobre todo, en la imagen sobresaliente que de él verán ─aspira a que vean─ los demás.

(Imagen: Museo de Cluny. París. Fuente: Silenos)

lunes, 20 de febrero de 2012

Mis poemas, al árabe

Un grupo de alumnos de la Universidad Abdelmalek Essaadi (Tetuán, Marruecos), bajo la batuta del profesor y poeta Fathi Abderrahman, han traducido al árabe algunos poemas de No quieras ver el páramo. He aquí una muestra del que da título al poemario:


NO QUIERAS VER EL PÁRAMO

Desconcertada voz de la inocencia,
me preguntas si el mundo
es como tú lo ves, o lo parece.
Te confunde mi altura, la distancia
que media entre tus ojos y los míos.
Pensarás: desde ahí,
qué visión tan certera de las cosas.
Como si esta atalaya de los años
me regalase el don de las respuestas.
Pero aquí arriba hace frío
y arrecia la intemperie.
...................... ......... . Tan a solas.
No quieras todavía ver el páramo.



ألا تريد رؤية المكان المقفر

صوت البراءة المضطرب,
تسألني إذا كان العالم
كما تراه أنت أويبدو ذلك.
تخدعك قامتي , البعد
الذي بين عينيك وعيني.
ستفكر: من هنالك,
أي رؤية أكيدة للأشياء هذه.
كما لوأنَّ طول السنين
أهداني هبة الأجوبة.
ولكن هنا في الأعلى السماء تمطر والجو بارد
وتَقوى الاضطرابات الجوية.
فقط وحدي.............................
ألا زلت تريد رؤية المكان المقفر.

Autores: Mehdi Nakhla, Nabil Lamaissi, Taib Sekfi Laaroussi
Fotografía: Ramón Simón

jueves, 16 de febrero de 2012

Un lector, una reseña, una revista

Después de una jornada agotadora de trabajo, ha venido a verme José María, uno de los editores de GRUNDmagazine, "revista de actualidad cultural, social y política", según reza en la publicación (en papel y versión on-line, añado). Es una revista reciente (el número 1 es de noviembre de 2011), que responde a las inquietudes de un grupo de jóvenes vinculados a la facultad en la que doy clases, y a la que deseo desde aquí muchos éxitos en el proceloso mar de las publicaciones periódicas.
.....Nos habíamos citado en mi despacho a las 18:45. Me dice José María que quiere hacerme una entrevista, porque quiere reseñar mi Zona de incertidumbre en el próximo número de Gn. Le pregunto si le ha gustado como para hacer una reseña, y me responde que mucho. Constato en las preguntas que me hace que conoce bien el libro, que lo ha leído con interés. En breve saldrán entrevista y reseña. Y claro, no puedo evitar dos sentimientos encontrados, uno de recelo y otro mezcla de satisfacción y agradecimiento. Recelo porque me temo que lo que en un principio podía haber sido reseña inmaculada de un lector anónimo hasta esta tarde, haya devenido reseña contaminada por mis prolijas respuestas sobre algunas claves del libro. Satisfacción y agradecimiento porque un lector desconocido me confiese que ha disfrutado leyéndolo y quiera además dejar constancia de tal disfrute en su revista. Estos son los pálpitos que mejor suenan, los que llegan cuando no se esperan y desde donde uno ni siquiera sospecha. Y llegan así, gota a gota, formando ondas en la superficie plácida del estanque.

domingo, 12 de febrero de 2012

Uno de tantos cementerios

Todo lo que vive muere. Cementerio de anclas en una costa cercana, luminosa a pesar de todo.

viernes, 10 de febrero de 2012

Mudanzas y desasosiego

Tarde soleada en el Sur, pese al frío siberiano. Como las cigüeñas y otras aves migratorias en busca de climas más bonancibles, así nos visita el frío siberiano, huyendo de sí mismo. Hace una semana justa celebrábamos el día de san Blas en un pueblo serrano, Benaocaz, y, en contra del dicho ("Por san Blas, la cigüeña verás"), no vimos cigüeña alguna. Los mayores advierten de las extrañas mudanzas de la naturaleza, que los más instruidos titulan, con énfasis apocalíptico, hechos contra natura. Quizás porque voy cumpliendo años, me parece percibir extraños paisajes, geografías que cuesta localizar en los mapas. Garzón es un indicio de esa inquietante transmutación.

jueves, 2 de febrero de 2012

Noticia de los Silenos

Los Silenos estarán de nuevo bailando a mediados de la semana próxima, después de casi un mes esperando a que su corifeo deje a un lado otras ocupaciones y les preste la atención que merecen ellos y vosotros, queridos lectores.