jueves, 24 de enero de 2013

La farmacéutica inhóspita

Minutos antes del Apocalipsis
Salgo de la farmacia y en la puerta oigo a la farmacéutica decir a un cliente: "Hoy hace menos frío; el día de ayer fue inhóspito". Espetado en un lugar tan serio, por una señora respetable de bata blanca y carrera universitaria, lo cierto es que ese adjetivo confiere a la frase cierto pedigrí. A medida que me alejo, me doy cuenta de que el filólogo que soy no descansa (lo cual es poco aconsejable). El DRAE recoge para el adjetivo susodicho dos acepciones: inhospitalario y poco grato, incómodo (siempre dicho de un lugar). Intento dejar a un lado la metáfora, señora de todo lo inclasificable, y paso a ver si el día de ayer tiene acomodo en alguna de ellas.  Si lo inhóspito sólo es posible en un espacio, pues hace referencia al lugar, al "envoltorio", por más que imagino la cobertura de la víspera, con sus horas de viento y lluvia, no hallo ajuste. Mucho menos cuando el tiempo al que se refiere la docta farmacéutica, si se releen sus palabras, es el estado atmosférico. Es hábito cada vez más extendido utilizar a diestro y siniestro los adjetivos con prefijo negativo -in. Así el plato de la sopa resulta ser inédito y el amigo pelmazo es un insólito. Cuesta aprender en medio de la confusión.

sábado, 19 de enero de 2013

Todos somos el Minotauro en la red

Esta primavera cumplirán los Silenos cinco años. Un lustro es mucho tiempo en la vida de un blog, porque cada día se abren miles y muchos menos logran sobrevivir. La tarea requiere la constancia del autor, pareja en buena medida al interés de los lectores. Sin embargo, en la red todo acaba dispersándose. La red ya no es un océano: va camino de ser un universo. Los senderos se bifurcan, las encrucijadas se multiplican por cien, por mil, y brotan laberintos que generan dentro de sí otros laberintos. Todos somos el Minotauro en la red. Los cantos de sirena de Facebook, Twiter y otros inventos gregarios recientes arrebatan lectores al blog, y entre esos lectores escapan a menudo los amigos. Cuesta seguirles el rastro en este dédalo intangible. Menos mal que quedan algunos paladines, cultivadores del espacio recogido y la palabra selecta, como Benítez Ariza, Rivero Taravillo, Valls, Álvaro Valverde, García Martín, Norberto L. Romero, Antón Castro, Gemma Pellicer...  Todavía hay norte para quienes navegamos perdidos.

lunes, 14 de enero de 2013

Javier Tomeo y los bestiarios

La lectura de los Cuentos completos (Madrid, Páginas de Espuma, 2012) de Tomeo, que tengo bien avanzada, me lleva a un terreno que he visitado y estudiado en ocasiones varias por razones académicas: la simbología animal. En este magnífico repertorio de la fauna fabulado por la pluma jocosa de Tomeo, merecen destacarse El bestiario y el Nuevo bestiario. Si en la primera de estas obras los relatos son más breves y responden a una mirada ficcional-naturalista, en el Nuevo bestiario Tomeo da un salto cualitativo. Con el recurso habitual del diálogo entre el animal y un interlocutor anónimo, trasunto muchas veces del propio autor y compilador de las historias, el lector asiste a un despliegue de erudición -sabiamente endulzada por la ironía y el absurdo- sobre la tradición simbólica no sólo en la tradición clásica (la fábula esópica, autores naturalistas como Aristóteles, Teofrasto, Claudio Eliano, Opiano de Apamea, Plinio el Viejo... son citados con frecuencia), sino también en la iconografía cristiana, deudora de los bestiarios medievales, con el Fisiólogo atribuido a San Epifanio a la cabeza. Mas no queda aquí la cosa: Tomeo contrasta los símbolos de la cultura occidental con los de la oriental, representada, entre otros pueblos, por Egipto, Etiopía, China o Vietnam, y los distintos animales muestran las dotes que les regaló Naturaleza, pero también el sambenito que les han colgado la superstición y la superchería. Si añadimos al citado Fisiólogo otras obras y autores de referencia cultural, como el Corán, la Biblia, el Panchatantra indio, Platón, Ovidio, Propercio, Cervantes, Goethe, Poe, Shopenhauer, Ruben Darío, entre otros muchos, podría pensarse que con todos estos mimbres se corre el riesgo de que la ficción quede engullida por la erudición. Sin embargo, he aquí una de las virtudes literarias de Tomeo: maridar esta información suculenta con las vicisitudes de los personajes, humanizados en sus temores y anhelos y también en sus nombres afectivos (Alejandrito, Robertito, Serafín, Florián...), y ofrecernos relatos en los que todo fluye con la naturalidad del arroyo. Pocos autores pueden dar tanto en tan pocas líneas.

Representación de la fábula "La zorra y el cuervo" en el Románico. 
Capitel de San Martín de Frómista (Palencia). Fuente: Wikipedia


martes, 8 de enero de 2013

José Manuel Serrano Cueto en los Goya

El año 2013 nos acaba de dar una alegría: el largometraje documental Contra el tiempo, dirigido por mi hermano José Manuel y con música de mi hermana Lola, ha sido nominado esta mañana para los Premios Goya. Un espaldarazo a la carrera profesional de ambos, y, cómo no, motivo de orgullo familiar. Será el 17 de febrero, en TVE 1.

lunes, 7 de enero de 2013

Magnífico Tomeo

Me han traído los Reyes Magos un libro corpulento y frondoso como una encina: los Cuentos completos de Javier Tomeo en la edición de Daniel Gascón para Páginas de Espuma. Qué disfrute con las Historias mínimas, qué valleinclanesco es Tomeo en las acotaciones. Había leído varias, pero no todas. Hacía tiempo que no me reía leyendo un libro. Después de las disparatadas situaciones de los protagonistas de Problemas oculares, ahora leo los relatos de Zoopatías y zoofilias. Híbridos de humanos y animales en busca de su razón de ser. Imagino la escena de "El hombre buitre", acosado por todo un pueblo al borde de un precipicio para que salte y demuestre lo que es un secreto a voces: que es un buitre. Berlanga en el recuerdo. Magnífico Tomeo. Y mi agradecimiento a los Reyes Magos por la feliz y fructífera lectura que llevo y la que aún me espera.

sábado, 5 de enero de 2013

Víspera de Reyes y recuerdos de París

En víspera de los Reyes Magos de Oriente (mucho más literario este origen que la Baja Andalucía, por más autoridad que tenga el Papa en asuntos escriturarios), me siento en mi estudio, ante el ventanal por el que suelen asomar gaviotas bajo un sol esplendente. Repaso notas, fotografías, recuerdos vitales de mi estancia parisina en 2012. Y recupero esta estampa escrita en un bistró junto al Canal de Saint-Martin:

Frente a la pujanza corriente del Sena, que se rompe en pedazos una y otra vez contra los pilares de los puentes, el canal de París fluye lento, demorado, apenas móvil en el verdor de sus aguas. El Canal de Saint-Martin inicia su peripecia al descubierto en las aguas de la Villette, se entierra bajo bulevares (largo trecho bajo el de Richard Lenoir), bajo la plaza de la Bastilla, y asoma, mezcladas las aguas, en el canal-puerto del Arsenal, desde donde busca perderse en el Sena. Pienso ahora en las aguas presurosas del río, objetivo de turistas de paso fugaz y torpe conocimiento, y me deleito bajo estas frondas ribereñas, cerca del arrullo de los pájaros, junto al agua que, en esta mañana festiva, me devuelve al lento fluir de lo que somos. Esta mañana de domingo tardo y sosegado, que nos regala la luz del sol como una promesa de explosión beatífica.

(Canal de Saint-Martin. París. Fuente: http://www.turismoenparis.es/general/alrededores-del-canal-saint-martin)