miércoles, 26 de noviembre de 2014

La "Guerra de España": Giulio Einaudi, Franco y Cela

.....En varias epístolas de Italo Calvino se menciona el desagradable "asunto español con Einaudi" y la participación que en él tuvo Camilo José Cela. He aquí los mimbres.
.....Estamos en 1962. La editorial turinesa Einaudi, en la que Calvino trabaja como asesor literario, publica Canti della Nuova Resistenza spagnola 1936-1961, una colección de cantos recogidos en ciudades españolas por los periodistas antifascistas Sergio Liberovici y Michele L. Straniero, con la colaboración de Margot Galante Garrone. De manera anónima, también colaboraron facilitando material autores como Celaya, José Agustín Goytisolo y Blas de Otero. El gobierno de Franco presionó a Enaudi para evitar su publicación y, una vez que el libro salió impreso, prohibió su difusión en España y desató una guerra propagandística contra la obra y sus responsables. El periódico ABC se convirtió en el paladín de la cruzada contra la "blasfemia, pornografía e inmundicia" del libro. Así puede leerse el titular número del 09/01/1963: LA EDITORIAL ITALIANA EINAUDI OFENDE GRAVEMENTE A LA RELIGIÓN CRISTIANA Y A ESPAÑA. En el artículo se dice, entre otras lindezas, esto: 
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Elementales escrúpulos de decencia pública impiden reproducir el repugnante contenido de este libelo, que contiene ataques blasfemos contra la religión católica, en especial contra la advocación española del Santísimo Cristo de Limpias, junto con las ofensas más viles y groseras para personas e instituciones españolas, así como agravios soeces contra la totalidad del pueblo español. 
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....En enero de 1963 Giulio Einaudi convocó una rueda de prensa en Roma, a la que asistió un millar de personas, donde, en compañía de un crítico literario, un folclorista y un teólogo, puso de manifiesto que era una obra seria y que lo que las letras de las canciones criticaban no era más que el resultado de décadas de dictadura y miseria en España.
......¿Qué papel jugó en este asunto Cela?
......Como sello extranjero colaborador en la convocatoria, Giulio Einaudi participaba en el jurado del Premio Internacional Formentor. Aquel año de 1962 Franco le prohibió la entrada en España. Cela escribió entonces una carta pública en la que se desvinculaba de su amigo y editor italiano y adoptaba la postura oficial del régimen, recriminando a Einaudi que hubiese publicado un libro lleno de injurias y blasfemias. He aquí un fragmento:
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.....No, amigo Einaudi, ni la Resistencia española (la oposición, solemos decir los españoles) canta esas coplas -cultas, que no populares, la mitad de ellas-, ni la técnica de la injuria da resultados entre nosotros. Y, menos aún, la de la blasfemia. La noble causa de la libertad en España, por cuya prosecución luchamos -patrióticamente y sin salirnos del reglamento, del código del honor que nosotros mismos nos marcamos- muchos españoles, no ha sido robustecida con el libro por usted editado. Dar armas a las fuerzas retrógradas no es ayudar, ciertamente, a quienes amamos la libertad.
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En 1994 se inauguró en el Instituto Italiano de Cultura de Madrid una muestra histórica sobre la labor editorial de Einaudi. Giulio fue acogido en la ciudad con todos los honores, mientras que la carta de Cela, testimonio de la España tardofranquista, se exponía a la vista de todos los asistentes. 

domingo, 23 de noviembre de 2014

Un grato hallazgo: Félix Slim

Los hallazgos imprevistos suelen ser los mejores. Viernes 21 de noviembre. Ya cenados, andábamos Carmen y yo camino de casa, cuando en una esquina nos topamos de repente con los acordes de una guitarra acústica. En principio, nada anormal en una zona de bares de copas. Sin embargo, sobre esa música cabalgaba una voz ligeramente aguardentosa, ávida de traspasar las ventanas y los muros de un barEntramos. Ante escaso pero admirado público, el músico-banda Félix Slim ofrecía, guitarra, armónica y voz a un tiempo, su especial sentido del blues. Cantaba poseído por todos los espíritus de Lousiana, Georgia y Texas. Atrapados en el aquelarre del country blues, el swing, el ragtime y el rebetiko, bebimos varias cervezas al son de los temas de su último disco, GatomaloSucedió un viernes cualquiera, en un bar esquinero del centro histórico de Cádiz, y desde entonces por aquellas callejas deambulan los viejos maestros: John Lee Hooker, Duke Ellington, Cab Calloway, Charley Patton...

miércoles, 19 de noviembre de 2014

La opinión de Italo Calvino sobre Cela

Que Camilo José Cela no despertaba muchas simpatías en su país es algo sabido. Pero lo es menos que también fuera de España hinchaba las narices. Me he encontrado esta perla leyendo las cartas "einaudianas" de Italo Calvino
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Sigo todas las buenas noticias sobre el próximo Premio Conegliano, pero en medio de ellas hay una que no me alegra y es la participación de Camilo José Cela.
...Cela es de los que quieren que los traten como a Dios padre, se da muchos aires, y seguramente fastidiará a todo el mundo. Una de las personas más vacuas e insoportables de la literatura internacional. En Formentor* Cela era una peste y fue una gran suerte que en cierto momento se enfadara y se marchara. En Conegliano, por suerte, el resto de la compañía es muy simpático; esperemos que Cela no haga de aguafiestas.
...Y además hay otra cuestión, casi personal. En el asunto Einaudi-España**, Cela se comportó de una manera antipática, publicando una carta ambigua (mira lo que dice France-Observateur en el último número o en el penúltimo). La cosa es tanto más grave cuanto que Enaudi era amigo suyo. La situación es para mí muy incómoda; te digo francamente que si antes tenía pocas ganas de encontrar a Cela, ahora, después de esta historia, no tengo ninguna. Si me lo encuentro, como comprenderás, no podré hacer como si no hubiese pasado nada y estrecharle amistosamente la mano.
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(Carta a Giambattista Vicari, 9 de marzo de 1963)
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NOTA: Como lo cortés no quita lo valiente, Calvino elogió La familia de Pascual Duarte cuando fue traducida para Enaudi por Salvatore Battaglia (1960).


* Se refiere a los Encuentros auspiciados por Cela, en cuya convocatoria de 1962 participó Calvino. 
** Este asunto merece un tratamiento más extenso, que le daré en una entrada próxima.

martes, 18 de noviembre de 2014

Un microrrelato parisino de leyenda

De un libro de microrrelatos inspirado en París, os dejo esta muestra.
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LA LEYENDA
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Romulus y Rémus han crecido marcados por la leyenda. Desde pequeños han sido aleccionados en el arte del avistamiento no solo de piezas volátiles, sino de todo tipo de objetos y seres móviles, conscientes de que en cada cómputo se jugaban la vida. De niños buscaban las alturas de los bancos, las papeleras, los pretiles o las escaleras; de adolescentes se encaramaban a los árboles, las murallas, los puentes o los parapetos del Sena. Siendo adultos subían a los campanarios, las azoteas de los edificios o las cubiertas de los monumentos históricos. Pese a los esfuerzos de ambos por hacerse con la victoria, el ejercicio numérico siempre ha arrojado un saldo parejo. Ahora, respetables octogenarios de gorra y bastón, se sientan en los bancos de los Campos Elíseos y cuentan a las turistas de andares volanderos. A veces acuerdan como restricción el color del cabello o de las ropas; otras, la cortedad de la falda o el estampado de los pantaloncitos. Aunque ya no recuerdan la misión histórica para la que nacieron, siguen arreglándoselas para redondear las cifras en un prudente empate.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Próximo libro

En breve en las librerías. Prólogo del antólogo. Textos de Alba Omil, Marco Denevi, José Jiménez Lozano, Pedro Guillermo Jara, José Emilio Pacheco, Eduardo Gudiño Kieffer, Diego Muñoz Valenzuela, Julio Torri, Agustín Bartra, Augusto Monterroso, Salvador Elizondo, Ángel Olgoso, Raúl Brasca, David Lagmanovich, Juan José Millás, Rafael Pérez Estrada, José María Merino, René Avilés Fabila, Ana María Shua, Javier Tomeo, Rubén Abella, Juan Gracia Armendáriz, Manuel Moyano, Rosalba Campra, Gustavo Martín Garzo, Neus Aguado, Enrique Anderson Imbert, Lilian Elphick, Fernando Aínsa, Ramón Gómez de la Serna, José de la Colina, Andrés Neuman, Luisa Valenzuela, Rubén Abella, Juan Romagnoli, Juan José Arreola, Cristina Peri Rossi, Jairo Aníbal Niño, Margo Glanz, Tomás Borrás, Juan Pedro Aparicio, Sylvia Iparraguirre, Juan Eduardo Zúñiga, Guillermo Cabrera Infante, Julio Cortázar, Alfonso Reyes, Federico García Lorca, Pedro Ugarte, Jorge Luis Borges.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Italo Calvino, Lorca, Cernuda y Blas de Otero

Como algunos de mis lectores ya sabrán, leo todo lo que puedo sobre Italo Calvino, autor por el que siento especial predilección. Tengo entre manos Italo Calvino. Los libros de los otros. Correspondencia (1947-1981) (Siruela, 2014), una selección de las cartas que el escritor envió desde la editorial Enaudi a numerosos autores valorando sus manuscritos. Y esta tarde me he topado con una carta que Vittorio Bodini mandó a Calvino el 28 de octubre de 1960, en la que le informaba del estado de una antología poética que preparaba y en la que incluiría a poetas españoles. Advertía de que ya había conseguido el permiso para "el epistolario lorquiano" (sic), y que convenía que la editorial se apresurase a adquirir los derechos sobre Luis Cernuda (aportaba la dirección mexicana de los Altolaguirre) y de Blas de Otero, al que calificaba como el "más grande poeta (antifranquista) de la generación actual". Lo curioso de esto es la respuesta de Calvino:
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Incluso la poesía española, los poetas a que te refieres. ¿Son importantes? ¿Por qué? Tendríamos que saber algo más. 
(Epístola a Bodini, 10/11/1960)
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Teniendo en cuenta que en 1960 Cernuda había escrito casi toda su obra, pues moriría solo tres años más tarde, y que Blas de Otero ya tenía más de la mitad de sus libros circulando, no deja de ser llamativo que Calvino, que demuestra en estas cartas ser un lector voraz y muy cualificado, no conociera a Cernuda y Otero. Tal vez lo justifica que su conocimiento se ciñe sobre todo a la narrativa y el ensayo y, como escribe en otro lugar, no es muy ducho en poesía. Pero no deja de ser sorprendente.

martes, 11 de noviembre de 2014

Microrrelatos y tradición clásica (2): Juan Gracia Armendáriz

En Cuentos del Jíbaro (Demipage, 2008), de Juan Gracia Arméndariz, se incluye el microrrelato "Europa". Supe de él en una lectura pública. Lo leyó Irene Andres-Suárez en VII Simposio Internacional de Minificción, celebrado en Berlín en noviembre de 2012. Más tarde pregunté a Irene dónde aparecía tal relato, ya que me pareció haber detectado una huella sutil del mundo clásico. Y no me refiero a la alusión al río de Heráclito, sentencia de sobras conocida. Lo que yo oí fue la derrota de una ciudad sitiada, el vuelo de los dioses abandonando los templos. Gracia Armendáriz traía a mi memoria el rito de la evocatio ("evocación") de la religión romana. Cuando una ciudad estaba sitiada, antes de ordenar el asalto, el general romano invitaba a los dioses tutelares a que abandonaran los templos de esa ciudad y se trasladaran a Roma, donde recibirían un culto mejor. Como las ratas ante el peligro de naufragio, los dioses también huyen cuando todo está perdido.
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EUROPA
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Descreía de la filosofía, pero de tarde en tarde admitía los juegos de Nietzsche como quien admira desde un balcón la destreza suicida de un tragafuegos. La lectura de la Historia le confirmaba en la idea nada melancólica de que siempre es posible bañarse dos veces en el mismo río de sangre que recorre la distancia que hay entre Numancia y Sarajevo. Puesto que los dioses habían abandonado los templos ─si es que alguna vez moraron en ellos─, se complacía en hacer recuento de bisutería espiritual. Encontraba abrigo en los poetas, desde Atenas a Lisboa, y pensaba: Qué extraño jardín, Europa, bajo tu césped cortado con pulquérrima exactitud de campos de golf conspiran los muertos para combatirte, y qué raro pasear por ciudades enfermas de historia, bellas hasta la asfixia, donde los museos prefiguran un motín, un saqueo, una razia, un progromo. Y a pesar de todo no cambiaría por nada del mundo la frágil arquitectura de ese campo de batalla.

viernes, 7 de noviembre de 2014

La ausencia (¿y su territorio?)

A mi hermano José Manuel,
en el primer aniversario
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Triste es el territorio de la ausencia.
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...Con este verso comienza una de las elegías que José Agustín Goytisolo dedicó a su madre, Julia Gay. ¿Qué territorio es ese? ¿Cómo puede tener un espacio la ausencia, que es por definición no estar?
...La ausencia es un rastro, una estela evanescente que nos convoca y huye. Al ir a su encuentro, atravesamos un territorio que no es más que la vida lastrada por el dolor. Y ahí, en ese páramo inhóspito nos esforzamos en vano en asir lo inasible ("Me abrazaré a tu sombra", escribe Rafael Guillén en la elegía a su madre). La vida de antes, la casa de antes ("Yo amaba aquella casa / sin vientos ni desgracias", sigue Goytisolo) ya no serán las mismas, pero seguirán siendo. Porque la vida es mudanza, triste mudanza a menudo. Agua que fluye por declives hasta el muro postrero. O jolgorio de pájaros que se quedan cantando en el huerto del poeta de Moguer. Acumulamos ausencias como contamos años. Sombras que van y vienen, nos invitan a seguirlas, se alejan con las brisas primaverales. Pero en la evocación hay olor, hay luz, concluye Goytisolo: 
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...Sea fragancia el tiempo del no ser
...y claridad su reino. 
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...Y desde ese reino esperamos el prodigio de su voz, como Pablo Baena espera la de su amigo muerto: "El aire está esperando que de nuevo tu voz / vuelva a oírse en el mundo". 
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Sin duda, triste es el territorio de la ausencia, pero grata la región del recuerdo.