miércoles, 30 de diciembre de 2015

Fin de Año con libros propios y ajenos

Acaba un año que, siendo justo, podría calificar de notable. Bueno en lo profesional, muy grato en lo literario. He publicado dos libros que me están dando sus alegrías: Después de Troya y París en corto, y he puesto el colofón a un poemario que espero vea a luz en los próximos meses. Sigo, piano piano, con varios proyectos iniciados hace tiempo que me llevo para el otro lado del umbral. Y ha habido muchas y buenas lecturas. Destaco solo cuatro que, todavía hoy, recuerdo gratamente y aconsejo vivamente:
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- Cristian Crusat, Solitario empeño (Pre-textos, 2015). Cuentos atípicos, comunicantes y comunicados, donde se abren puertas que llevan a lo onírico, o a la extrañeza evocada con metáforas que destellan como pájaros azules. Y bien escrito, lo cual es no solo imprescindible en literatura, sino ejemplar en el páramo habitual de la mediocre escritura.
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- José Mª. García López, Pasolini o la noche de las luciérnagas (Nocturna Ediciones, 2015). Entre la novela y la biografía, interesante acercamiento a los últimos años del cineasta desde la investigación de su asesinato. El deambular por las calles de Roma tiene una atmósfera gris que seduce y envuelve. Muy bien escrito, lírico a veces, barroco otras, en un presente de indicativo que percute como una culpa.
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- María Belmonte, Peregrinos de la belleza. Viajeros por Italia y Grecia (Acantilado, 2015). Grecia e Italia como lugares de obligada meta cultural, social y placentera. Una prueba que debía ser superada por cualquier aristócrata o joven inquieto que se preciara de ser algo más que un lugareño. Johann Winckelmann, Wilhelm von Gloeden, Axel Munthe...). La misma Grecia a la que hoy llegan hordas de inmigrantes fue, desde el siglo XVIII, el destino de una clase acomodada, curiosa y algo libertina.
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- Antonio Rivero Taravillo, Lo que importa (Renacimiento, 2015). De cuanta poesía he leído de Rivero Taravillo, acaso su mejor libro. La vida cotidiana asomada al verso en algunos poemas; en otros, los lugares del recuerdo, el rey traducido tiempo ha, la mirada sutil (la pincelada certera) sobre el mundo: "Invierno. El tren / abre la cremallera. Campos desnudos". Y la impostura central de ese poeta llamado Humberto Fabbro.
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Me llevo otras muchas lecturas y relecturas (J. E. Cirlot, JRJ, Italo Calvino, Perucho, Aurora Luque, Eloy Tizón, Borges, Stanislaw Lem, Iwasaki, Sergio Ramírez...) y aguardo a la noche de Reyes, en la que vendrán libros nuevos. Eso espero.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Un poema en El Ático de los Gatitos (proyecto solidario)


La incombustible poeta gaditana Charo Troncoso ha dado un paso más en su labor como editora modesta, artesana y laboriosa. Su revista cultural El Ático de los Gatos se ha convertido, por mor de una causa solidaria, en El Ático de los Gatitos. Es un número con contenido infantil, cuyos beneficios van destinados íntegramente al programa odontológico Proyecto en ruta, mediante el que dos gaditanos viajan por los países más pobres atendiendo la salud bucodental de los niños. Mi contribución ha sido este poema, que regalé a Charo cuando nació su hija Helena:
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EN EL NACIMIENTO DE HELENA
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                                   Para Charo Troncoso
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Es voz que redondea la jornada,
prodigio que no ceja en el empeño
de seguir asombrándonos.
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Es luz tan diminuta en su grandeza,
que guarda un universo
de soles incipientes, el principio
atenuado del fuego.
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Es agua confinada en las orillas
del mundo, ese crisol que determina
la dulce placidez de los estanques.
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Es tierra con arraigos, raíz honda
que bebe desde dentro:
el árbol que mañana sombreará
el yermo desabrigo de tus años.
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También colaboran en el número, entre otros, Inmaculada Moreno, Raquel Lanseros, Ángel Mendoza, José Mateos, Luis García Gil, Alejandro Pérez Guillén, Gema Estudillo, Yolanda Vallejo, Javier Osuna, Mirian Peralta, Eduardo Formanti, Stewart Mundini, Iván Cano. 

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Presentación en Cádiz de "París en corto"

Foto de Rosario Huerta
Ayer, en la presentación de París en corto hablamos de la literatura de viajes, la tradición del flanêur, la narrativa breve, los cuentos fantásticos, la reescritura como uno de los valores del microrrelato... Y hubiéramos seguido hablando, Javier y yo, ante un público entregado, si no se hubiesen ceñido sobre la Alameda Apodaca de Cádiz los fríos de la noche, esos que empujan a cerrar las puertas y te llevan de la mano a casa, o adonde se tercie. Una tarde-noche memorable con la música de Emily Loizeau de fondo.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Un viejo microrrelato ventoso

Ahora que ha salido un libro mío de relatos breves me viene al recuerdo aquel primer libro publicado por DeBarris y financiado por el ayuntamiento de Montcada-Reixac, como parte del premio de El Basar de Montcada. Aquel Fuera pijamas, de tirada corta y difícil acceso hoy, me sigue trayendo gratísimos recuerdos. Ahí dejo un relato muy adecuado para una ciudad, la mía, ventosa como pocas. 

EL HURACÁN
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El hombre de blanco soporta estoicamente los embates furiosos del huracán, concentradas todas las energías en sus manos agónicas, en la vulnerable delgadez de sus dedos ganchudos. Mientras pugna por recomponer su verticalidad sobre la tierra, ve cómo pasan a su lado un perro ingrávido, mil pedazos de una valla publicitaria que esplenden como cometas argentinas devoradas por el sol, una motocicleta cuyas ruedas giran trazando una ruta aérea, un escuadrón de proyectiles alimenticios expelidos de algún carro de la compra, un contenedor de reciclaje que baila al son sonajero de sus vidrios, la cordería de una azotea con la ropa henchida cual velamen en pos de una nueva singladura... Cuando el hombre de negro que acaba de ser aupado cruza con él por un instante su mirada de espanto, el hombre de blanco siente con impotencia cómo se le escurre entre los dedos el mástil de la antena parabólica.
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(Fuera pijamas, Ayto. Montcada-Reixac-DeBarris, 2010, p. 61)
La fotografía está tomada de www.soy502.com

lunes, 16 de noviembre de 2015

domingo, 15 de noviembre de 2015

"París en corto" en La nave de los locos

Fernando Valls saca un par de textos de mi último libro en su blog La nave de los locos. La barbarie humana ha querido que sea en días aciagos para la bella ciudad del Sena. Gracias, Fernando.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Jorge de Burgos y Borges: una asociación extraña para Italo Calvino

Treinta y cinco años después de la publicación del El nombre de la rosa de Umberto Eco (Milán, Bompiani, 1980), nadie parece discutir que Jorge de Burgos, el monje ciego asesino, se inspira en Jorge Luis Borges, del mismo modo que Guillermo de Baskerville es trasunto de Sherlock Holmes. Pero tal vez pocos sepan que uno de los primeros que adivinó el juego de Eco fue su amigo Italo Calvino, quien en noviembre de 1980 le escribió una carta donde, al tiempo que elogiaba la novela, expresaba su sorpresa por que un personaje oscuro e inquisidor que había montado su peculiar cruzada contra la risa se pareciese al escritor argentino, al que él admiraba. He aquí el texto:
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Lo que no entiendo es por qué el terrible enemigo de lo cómico se parece a Borges y se llama como él. ¿Qué tiene que ver JLB con ese personaje? Tal vez aquí se roce un punto en el que merecería la pena profundizar: los dos niveles de la risa, el corporal, carnaval-bajtiniano, Coena Cirpiani, y el mental, la risa de Schopenhauer cuando pensaba en no sé qué figura geométrica, la risa de Borges y -creo- la nuestra.
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(Carta a Umberto Eco, nov. 1980. Trad. de C. Gumpert: 
Correspondencia (1940-1985), Siruela, 2010, p. 500)

jueves, 5 de noviembre de 2015

Nuevo libro: "París en corto"

El 23 de noviembre en tu librería.
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martes, 27 de octubre de 2015

Juan Valencia: la glacial belleza de la Nada

Entre los poetas que no había leído está el jerezano Juan Valencia (1928-1990). Trae mi mujer a casa, como ajuar del congreso recién celebrado en la Fundación Caballero Bonald, el nº 3 del otoño de 2003 de la revista Campo de Agramante, que dedica una sección a recuperar a tres poetas olvidados: Pedro Pérez-Clotet, Juan Ruiz Peña y el citado Valencia. Leo con interés los apuntes biográficos, los documentos y la selección de poemas. Frente a las fotografías de los otros dos, imágenes ortodoxas de aquella España, la de Juan Valencia muestra a un hombre ojeroso, de mirada dolorida y labios ya incapaces. La tristeza de un rostro que se anticipa a los versos. De la selección me quedo con este poema de acabamiento, esta elegía de sí mismo, y me propongo buscar esas Elegías terrestres que publicó en Adonais en 1973.
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Voces...
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Voces dicen que has muerto,
que te has desvanecido en la niebla,
que ya eres solamente
una pregunta en las estrellas.
Voces dicen que ya te has ido
donde no caben lágrimas ni pena,
que te has ido a ese vago
país del que no se regresa.
Los días y las noches
que viviste desolado en la Tierra,
no forman parte ya de tu memoria,
instalado en la Nada, en su glacial belleza.
Nadie de ti volverá a saber,
ni aun el espino que en la primavera
te ofrecía su flor blanca,
a orillas de la agreste senda.
Porque te has ido
definitivamente a esa
región de los muertos,
cansado de tu vieja e inerme tristeza.
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Texto extraído de Campo de Agramante 3, otoño 2003, p. 80.

viernes, 16 de octubre de 2015

Juan Eduardo Cirlot en la Fundación Ory: el paso de Antonio Rivero Taravillo

Javier Vela y Antonio Rivero Taravullo
La Fundación Carlos Edmundo de Ory, cuyas actividades organiza con suma eficiencia el poeta y narrador Javier Vela, inicia el curso con una estupenda propuesta. Tres días (14, 15 y 16 de octubre) de actos para recordar a un poeta singular: La amistad celeste. V Jornadas de la Fundación Carlos Edmundo de Ory, en torno a Juan Eduardo Cirlot. Con este programa, que coordina la profesora universitaria y poeta Ana Sofía Pérez-Bustamante, la Fundación Ory se adelanta varios meses al centenario del nacimiento del poeta, que se cumple en 2016. Ayer tarde asistimos a la conferencia "Ser y no ser. Apuntes para una biografía imposible", impartida por Antonio Rivero Taravillo. El reto de construir la biografía de un poeta que vivió en un oxímoron constante, ser no siendo y, en consecuencia, estar no estando. Sobre esta premisa, Rivero Taravillo repasó algunos aspectos de la vida y obra de este escritor y crítico de arte difícilmente clasificable, un poeta ausente para dar presencia a su poesía, en palabras certeras de José Corredor-Matheos, también participante en las jornadas. Porque a Corredor-Matheos le tocaría hablar después, junto con el filósofo Ignacio Gómez de Liaño, del contexto social y cultural de Cirlot. Y ahí, al filo de las nueve de la noche, en animada charla con el público, concluyó la segunda jornada. Hoy prosiguen los actos con un taller matutino de poesía impartido por Pérez-Bustamante, una mesa redonda ("El legado de Juan Eduardo Cirlot") en la que estarán las hijas de Cirlot, Lourdes y Victoria, y un concierto de piano que ejecutará Diego Gómez sobre la Suite atonal escrita por el propio Cirlot. Más información, en el programa.

viernes, 2 de octubre de 2015

"Romancear en el siglo XXI"

En 2013 publiqué este breve artículo en Quimera (61). Lo traigo hoy aquí porque la labor del traductor no cesa (para lo bueno y para lo malo).
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Romancear en el siglo XXI.....
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Llegado a la ciudad de Barcelona, don Quijote entra por primera vez en una imprenta y, admirado del hallazgo, demanda información a cajistas y tipógrafos sobre los secretos del oficio. Surge entonces una conversación entre el hidalgo y un traductor de la lengua toscana al castellano que se encuentra en el taller supervisando la composición de su libro. Aun cuando alaba su habilidad, don Quijote expresa sus dudas de que haya ingenio o elocuencia en traducir de “lenguas fáciles”, virtudes que, por el contrario, estima indiscutibles en la traducción de las lenguas clásicas: Pero, con todo esto, me parece que el traducir de una lengua en otra, como no sea de las reinas de las lenguas, griega y latina, es como quien mira los tapices flamencos por el revés, que aunque se veen las figuras, son llenas de hilos que las escurecen, y no se veen con la lisura y tez de la haz (Don Quijote II 62).
.....El testimonio de Cervantes ilustra la situación del latín en los albores del siglo XVII: de una parte, el castellano ha consolidado ya su estatus como lengua de cultura, frente a un latín que va perdiendo el protagonismo de las centurias precedentes; de otra, la traducción de las “reinas de las lenguas” goza todavía de buena consideración. Y es que junto con la imitación, “romancear” (esto es poner en castellano obras en otras lenguas, en especial la latina) se tenía por uno de los principales procedimientos para la difusión de la cultura clásica; y dominar las lenguas de esa cultura era señal inequívoca de elegancia y elocuencia.
.....El corpus de textos latinos de los siglos XV-XVI es ingente y, pese al trabajo realizado en las dos últimas décadas en las universidades españolas, todavía queda mucho por “romancear”. El traductor de esta literatura neolatina proporciona al lector moderno, tan ayuno de latines, acceso a fuentes literarias e históricas en muchos casos desconocidas, a la vez que ofrece al hispanista y al historiador testimonios de primera mano que enriquecerán su investigación. A las dificultades generales de la traducción estas obras añaden al menos otras dos: a) el latín ya no representa a una comunidad de hablantes, por lo que su conocimiento por los autores es meramente académico (aprendido mediante programas educativos muy exigentes); b) muchos de estos textos no han sido traducidos antes a ninguna otra lengua. Traducir a Shakespeare hoy, pongamos por caso, supone en buena medida una revisión y mejora de las traducciones anteriores, cuyas labores de desbroce y lima son aprovechables. Sin embargo, en la primera traducción no hay más asideros que la lengua originaria, ni más apoyaturas que los conocimientos y el sentido común del traductor. Ante un pasaje de difícil comprensión, estará solo. Y digo “conocimientos”, en plural, porque a menudo se piensa que es suficiente dominar las lenguas de partida y de llegada. Podrá serlo desde una concepción pragmática del lenguaje, pero nunca en el caso de traducciones literarias. El entorno cultural, social e histórico del autor que se traduce es casi tan importante como la obra. ¿Cómo elegir la palabra, expresión o giro adecuados al traducir una obra de Erasmo si no conocemos su protagonismo en la crisis espiritual que azotó Europa en el siglo XVI? ¿Cómo acertar con el término preciso y atinar con el sentido certero en un poema épico sobre las gestas de Carlos V si desconocemos la historia y vicisitudes de su reinado? Por otra parte, el buen traductor ha de manejarse con solvencia en la lengua de destino, y aquí es donde a menudo se observan carencias. Porque no basta con aprehender la idea y el “color” de un pasaje; es menester transformarlo ─respetando en lo posible el siempre complejo maridaje entre fondo y forma─ en su justa equivalencia, pero con la mira puesta en que el resultado respire por sí mismo. En esa autonomía del texto nuevo, romanceado, reside en buena medida el éxito de la traducción

jueves, 17 de septiembre de 2015

Un microrrelato al filo del otoño

Después de un mes de descanso, mis Silenos vuelven al trabajo. Lo hacen con un microrrelato para este tiempo tan incierto en la hostelería y el comercio de barrio.
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LA TIENDA
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.....Varitas de sándalo incandescentes emborronan el aire de la tienda. Apilados por el suelo hay cuadros, lámparas, cestos de mimbre, estatuillas africanas, cojines polvorientos, muñecos de peluche, cristalería de basta factura y otros trastos venales. Detrás de un elevado mostrador de mármol, un hombre y una mujer exhiben dignamente el menoscabo del tiempo. Cada noche salen del olvido para atender afanosos su negocio de toda la vida en la Calle Mayor. Anotan pedidos en la libreta, organizan la mercancía entrante, revisan los albaranes, ahorran para el futuro de los hijos ensartando en un cordel piezas de níquel de veinticinco céntimos. A veces incluso suena la campanilla y entra algún cliente de fidelidad inquebrantable. Y los tres conversan animadamente hasta las primeras luces del alba, cuando la sucursal bancaria impone de nuevo su irrealidad cotidiana.
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(Fuera pijamas, Ayto. Montcada - DeBarris, 2010, p. 31)
Ilustración de una edición de The Old Curiosity Shop, de Charles Dickens. 
La tomo del blog de Liliana Ramos Collado: bodegonconteclado.wordpress.com

miércoles, 19 de agosto de 2015

September morn

"Mañana de septiembre" (1912) de Paul Chabas
Alguna vez lo dejé escrito: septiembre es un mes prometedor, porque prometedores son los preámbulos. Un cruce de caminos con encantamiento a la luz de la luna en honor de la diosa Hécate. Septiembre, el séptimo en el antiguo calendario romano, al que no osaron los príncipes del Imperio cambiarle el nombre. Suena a siete y suena a siempre. September foreverMiras por la ventana y al fondo, en la pincelada desvaída del horizonte, saluda septiembre. A la vuelta del bosque brota septiembre. Detrás del ruido amansa septiembre. Pasado el ecuador ardiente de agosto, septiembre ya asoma y nos recibe, nos recibe para pasarnos al otro lado. September morn.   

martes, 18 de agosto de 2015

La trastienda de los premios literarios (2): Italo Calvino y Giansiro Ferrata

.....Si en una entrada anterior veíamos a Italo Calvino procurando ayudar a su amigo Alfonso Gatto para que ganase el premio Saint Vicent de Poesía de 1948, un año antes, en la primavera de 1947, ya se había producido otro "acercamiento" de Calvino a un jurado literario, con la diferencia de que esta vez era él la parte interesada. 
.....Pero no prejuzguemos. Son los años de posguerra. En la primavera de 1947 Calvino, que tiene veintitrés años y estudia el último curso de Letras en la Universidad de Turín, se afana por abrirse camino en la literatura italiana. Subsiste con lo que cobra de los cuentos que de vez en cuando publica, el sueldo escaso de publicista en Einaudi de su primer oficio y los giros que con regularidad le envían sus padres. De ahí que todo esfuerzo para ganar unas liras sea poco.
.....En los primeros meses del año está nervioso, pendiente del fallo del premio de novela para autores jóvenes de Mondadori. Entre los numerosos manuscritos está su primera novela, El sendero de los nidos de araña, nacida a finales de 1946 al calor de su experiencia partisana. Pues bien, desde el primer momento, Calvino intenta a través de amigos como Marcelo Venturi y otros averiguar quiénes forman parte del jurado. Incluso hace alguna que otra escapada a Milán para "enterarse de algo". En una de esas logra hablar con Giansiro Ferrata, miembro de la comisión previa al jurado definitivo. He aquí el relato de aquel encuentro que hace para Venturi en una epístola de marzo (traduzco del italiano):
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Mi novela había superado la primera barrera junto con otras treinta, y estaba en manos de Ferrata para su lectura, que apenas la había empezado. Ferrata no ha sabido decirme nada en concreto. Ha estado muy enfermo, una septicemia por la mastoiditis suya del año pasado, y del premio Mondadori quiere ocuparse lo menos posible. Dice que lo que más se cita pertenece a un tal católico Santucci, pero son más divagaciones que novela, y a un tal Lazzaro, memorias del sanatorio. Me dice que no cree que Delbuono tenga muchas posibilidades. No supo precisarme la composición del jurado.
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.....El final de la historia es que Ferrata terminó la lectura de la novela de Calvino y la rechazó por tener poca "invención y demasiada realidad". Meses más tarde saldría publicada en Einaudi por mediación de Cesare Pavese. No es que fuera un best seller, pero las ventas del libro provocaron que Mondadori reprochara a Ferrata haber impedido que ese título saliese en el sello milanés.

martes, 11 de agosto de 2015

Dos libros, dos muertes: Winckelmann y Pasolini

La lectura del precioso libro de María Belmonte, Peregrinos de la belleza. Viajeros por Italia y Grecia (Acantilado, 2015), me ha traído a la memoria otro que leí recientemente: Pasolini o la noche de las luciérnagas (Nocturna Ediciones, 2015), de José María García López, un libro estupendo que avanza entre la biografía y la ficción novelada y cuyo castellano es rico, pulcro y a menudo poético (no en vano José María es también poeta). Al leer en el libro de Belmonte el capítulo dedicado a Johann Winckelmann, el célebre anticuario papal que, desde orígenes humildes, alcanzó la cumbre de la erudición neoclásica en el siglo XVIII, me he acordado de Pasolini. ¿Qué tienen en común el experto en arte de Sajonia y el poeta y cineasta boloñés? 
Ambos fueron homosexuales en tiempos difíciles y ambos eligieron Roma como ciudad de residencia: Winckelmann huía de una Alemania asfixiante y buscaba la belleza clásica; Pasolini escapaba del acoso y las denuncias infamantes de los democristianos de Bolonia y veía en la capital de Italia una vida más propicia para su poesía heterodoxa y sus relaciones homosexuales. Y ambos, y he aquí el origen de sus tragedias, llevaron una doble vida (en palabras de Belmonte referidas a Winckelmann): "idolatrar la belleza y practicar la fealdad; el Apolo de Belvedere y los urinarios públicos; efebos de mármol y chaperos callejeros". Al anticuario lo asesinaron a cuchilladas en 1768 en un hotel de medio pelo de Trieste, sin que se sepa todavía a qué fue allí de incógnito (signore Giovanni) y por qué aceptó la compañía de un desconocido que acabaría con su vida por robarle unas medallas de oro y plata (¿ese fue el único motivo?); por qué, en definitiva, prefirió la sordidez a la posibilidad de alojarse en un buen hotel y ser recibido por las autoridades locales como el erudito afamado que era. A Pasolini, es sabido, lo apalearon y atropellaron en 1975 en la playa de Ostia, adonde había acudido con Pino Pelosi, un chapero que fue inculpado por un crimen en el que participaron varios asesinos y que todavía hoy sigue sin estar aclarado. Winckelmann tenía 50 años; Pasolini, 53. Dos hombres cultos, sensibles ante la belleza, que caminaron por el filo de la navaja hacia una muerte cruel.   

sábado, 1 de agosto de 2015

Poema en Lisboa en recuerdo de un amigo

Hipólito Olozábal
La voz de los amigos ausentes es como el rumor del mar: nunca duerme. En los últimos cuatro años se me han ido cuatro muy queridos y raro es el día en que no viene alguno a visitarme. En el mes de mayo estuve solo en Lisboa con motivo de un congreso. Sentado en una terraza frente al Tajo espejeante del atardecer, apareció Hipólito para que lo convidara a un vino a cambio de su siempre grata compañía. Como es lógico, acepté. Hoy he recordado aquel encuentro y el poema que escribí para no olvidarlo. 
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SIN EL AMIGO EN LISBOA
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Desde este mirador sobre las aguas
solo veo el río hundirse con premura
en el mar insaciable, pero no veo al amigo.
No sé dónde estarás, si es que tu ausencia
es estado, una forma de existir inasible.
No sé, querido amigo, si en ese allá tan tuyo
se pasean muchachas de andares risueños
y abunda, como aquí, el vino de taberna.
Tampoco sé si tienen su porqué
estos versos que miran al Tajo atardecido,
salvo oírme a mí mismo recordándote,
provocando tu risa generosa
y el gesto socarrón que amaban tus amigas.
Sólo sé que en las tardes de límites difusos,
cuando las ninfas salen desnudas a cantar
en las riberas, siempre hay, buen amigo,
una copa que obra el milagro de tu vuelta.

lunes, 27 de julio de 2015

Italo Calvino en defensa del oficio, tan poco valorado, del traductor

A Antonio Rivero Taravillo, 
el traductor más prolífico que conozco
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Los traductores son a la literatura lo que los actores secundarios al cine. Ahora que la muerte del gran Zazatornil ha reabierto el viejo debate sobre la escasa valoración de los secundarios en el cine español (con ser, muy a menudo, mejores actores que los principales), escribo unas líneas estivales en homenaje a los traductores literarios, esos seres cuyos nombres en letra pequeña casi nadie lee, relegados con frecuencia a ser un dato tipográfico más perdido en la hojarasca de los créditos. Pero no voy a hacerlo con mis palabras, sino con las de alguien mucho más autorizado que yo: Italo Calvino.
.....Solía el escritor italiano no callarse cuando recibía críticas que estimaba injustas o poco fundamentadas, y le faltaba tiempo para responder con cartas, a veces muy extensas, al escritor, crítico o periódico origen de la andanada. Igualmente actuaba cuando los ataques iban dirigidos al trabajo editorial de Einaudi, en cuyo engranaje llegó a ser una pieza importante. 
.....En 1963 el crítico Claudio Gorlier publicó en la revista literaria Paragone una dura crítica de la traducción italiana que Adriana Motti había hecho para Einaudi de A Passage to India (Passagio in India en la versión de Motti) del escritor inglés E. M. Forster. Calvino respondió en octubre a Gorlier con una larga epístola dirigida a la revista, que la publicó en el número de diciembre. Él, que confiesa no haberse atrevido a hacer una traducción en su vida, sale en defensa de la labor del traductor. Selecciono tres fragmentos:
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Por lo tanto, hoy más que nunca, se hace necesaria una crítica que dé cuenta de la calidad de la traducción. Esta necesidad la sienten los lectores, que quieren saber hasta qué punto pueden confiar en la profesionalidad del traductor y en la seriedad de la editorial; la sienten los buenos traductores, que prodigan tesoros de minuciosidad e inteligencia sin que nadie les diga ni pío; y la sienten los editores, que quieren que los trabajos bien acabados tengan el reconocimiento que merecen [...]
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....Pregunta derivada 1: ¿Hay buena crítica de  las traducciones en España? 
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....Sigue Calvino:
...
No es la primera vez que oímos decir a un buen traductor: "Pues sí, me dejo la piel resolviendo problemas que nadie se había planteado antes y de los que nadie se percatará, para que luego el crítico X abra el libro al azar, dé con una frase que no le gusta, quizá sin cotejarla con el original, sin preguntarse de que otra manera podría haber sido resuelta, y en dos líneas se cargue toda la traducción [...]
.....
.....Pregunta 2: ¿Actúa así generalmente el crítico español con las traducciones? ¿Suele tener delante la obra en su lengua original?
.....
.....Sigue Calvino:
.....
El arte de la traducción no atraviesa un buen momento (ni en Italia ni en otros países, pero limitémonos aquí a Italia, que, con todo, no es en este aspecto el país que más puede lamentarse). Es más amplia, sin duda, la base de reclutamiento, es decir, los jóvenes que conocen bien o medianamente bien una lengua extranjera; pero cada vez son menos los que, al escribir en italiano, poseen dotes de agilidad, seguridad en la elección del léxico, economía sintáctica, sentido de los diferentes niveles lingüísticos, en definitiva, inteligencia del estilo (en su doble aspecto de comprender las peculiaridades estilísticas del autor que se traduce y de saber proponer equivalentes italianos en una prosa que se lea como si hubiera sido pensada y escrita directamente en italiano): precisamente, las dotes en las que reside el singular genio del traductor
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.... Pregunta 3: ¿Hay buenos traductores literarios en España? ¿Poseen las cualidades que señala Calvino?
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Los textos se citan por la traducción de Carlos Gumpert: 
Italo Calvino. Correspondencia (19401985), Madrid, Siruela, 2010, pp. 305307.
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viernes, 24 de julio de 2015

Festival de Jazz de San Javier, Antonio Lizana y Dianne Reeves

Antonio Lizana Septeto
.....Hace ya algunos años que procuramos asistir al Festival de Jazz de San Javier (Murcia), aprovechando que en esas fechas estamos cerca. Y también hace ya tiempo que observamos un defecto de organización: ofrecer dos conciertos en la misma velada. La primera consecuencia de esto es que el espectáculo debe comenzar temprano (generalmente a las 21.00 h.), con lo que el primer grupo, que suele ser el telonero, comienza a actuar en pleno día y con un interminable deambular de gente que llega tarde o aprovecha para ir a la cantina. Así cuesta calentar el ambiente y, si se logra, el obligado descanso de media hora enfría al público de cara a la segunda actuación, que es la estelar. La última consecuencia es que no es fácil caldear de nuevo el auditorio y, si la estrella lo consigue (y así suele ser), el ardor llega a su apogeo cuando el concierto está finalizando. En 2007 el gran Marcus Miller estuvo precedido por Madeleine Peyroux (telonera de lujo). Ella no alcanzó a despertar el entusiasmo del público (no tuvo tiempo), pero él, que incendió las gradas, nos supo a poco. 
.....El pasado miércoles fuimos a ver a la gran dama del jazz vocal, Dianne Reeves, a la que hacía de telonero un paisano mío, un gaditano, Antonio Lizana, con su grupo (Antonio Lizana Septeto). Confieso que no lo conocíamos, y fue para nosotros un gratísimo descubrimiento. Lizana, muy joven, con un solo disco en su haber y otro en proceso, hace un magnífico jazz (él toca el saxo y la flauta) que fusiona con el cante flamenco que él mismo interpreta, acompañado además de un bailarín. Si la armonización del jazz (insisto, magnífico) y el flamenco está muy lograda, debo decir que me gusta menos el cante, la voz quebrada con reminiscencias de Camarón (no en vano Lizana es de San Fernando). No obstante, este chico tiene por delante una carrera brillante, de eso no me cabe duda. Prueba de ello es que se ganó al público, que supo apreciar esa mezcla siempre admirable de juventud, fuerza y calidad musical. Lo acompañaban Vicent Thomas (batería), Marcos Salcines (piano), Tana Santana (bajo), Epi Pacheco (percusión), Adriano Lozano (guitarra flamenca), Jose Mawi (baile y coros) y Milagros Expósito (coros).
.....De Reeves solo se podía esperar que triunfara como diva. Y lo hizo con creces. Dicen de ella que es la heredera de Sarah Vaughan, Dina Washington o Carmen McRae. Bastó su sola presencia, y esa voz capaz de bajar al suelo y subir a las estrellas en modulaciones que solo ejecutan los ángeles. Cantó, entre otras piezas, "Dreams", de Fleetwood Mac; "Waiting in vain", de Bob Marley; y "I want you", de Marvin Gaye, temas todos del precioso disco "Beautiful life", por el que ha merecido el premio Grammy al mejor disco de jazz vocal. Pero, con ser un disfrute mayúsculo, solo logró calentar al público al final, cuando ya estaba de retirada. Su grupo lo formaban Romero Lubambo (guitarra), Peter Martin (piano y teclados), Reginald Veal (contrabajo) y Tereon Gully (batería).
.....Lo que son las cosas, mi impresión es que Lizana, el telonero, ganó, al menos en parte, esta durísima batalla.
.....En cualquier caso, bendito sea el Festival de Jazz de San Javier.

miércoles, 22 de julio de 2015

ZAZ y París en la noche cartagenera

El verano, estación de fuegos y multitudes ávidas de quemarse, se torna más templado y menos tedioso con un par de buenos conciertos. Ayer disfrutamos del primero, en el marco de ese festival ya veinteañero que es La Mar de Músicas de Cartagena. La cantante elegida, ZAZ. Con 35 años y solo tres discos espléndidos (Zaz, Recto verso y París), esta francesa (Isabelle Geffroy en la partida de nacimiento) ofreció un concierto memorable ante un aforo sobrepasado, encendido, entregado desde el primer tema. Ella misma expresó en más de una ocasión su sorpresa por la afluencia y el calor del público. Sorprende que en tan solo cinco años (el primer álbum salió en 2010) esta cantante se haya convertido en una voz imprescindible de la música francesa, la heredera para algunos de Edith Piaff (ahí es nada), querida y requerida por muchos seguidores en varios países. Confesaba ayer con emoción que no hace mucho iba a los garitos a escuchar a las bandas de jazz y ahora una buena banda la respalda y pone el decorado musical a sus canciones, donde hay ecos de la chanson, el gypsy jazz, el rap y el swing. Más de hora y media de disfrute para los asistentes (y también para los que entonces anduvieran por los alrededores, pues su voz algo rota debió de descender airosa hasta los muelles portuarios), que cantaron con ella sus temas más conocidos: "Je veux", "On ira", "Trop sensible", "Ni oui ni non", "Les passants",  "Comme ci, comme ça", "Eblouie par la nuit"... y otros del último disco, el dedicado a su querido (y el mío) París: "Paris sera toujours Paris", "Sous le ciel de Paris", "La parisienne"... ZAZ cerró, como no podía ser de otra manera, con "La vie en rose" de la gran Piaff. La acompañaron Guillaume Juhel (guitarra), Edouard Algayon (guitarra), Yoann Schmidt (batería), Thierry Faure (piano, acordeón), Illan Abou (contrabajo) y Claude Egea (tompeta). Lo dicho: músicas de este mundo para templar este tórrido verano.

lunes, 20 de julio de 2015

La trastienda de los premios literarios (1): Italo Calvino (1948)

El asunto del compadreo en los premios literarios tiene una larga historia. Está por hacer (creo) un estudio histórico que saque a la luz lo más recóndito de esas trastiendas. Ya sé que esto no es literatura, pero tiene su interés social y, si me apuran, antropológico. 
.....Viene esto a cuento porque, metido en la lectura de las cartas de Italo Calvino editadas por Luca Baranelli en Mondadori, me encuentro la siguiente situación. 
.....Estamos en Turín a 26 de agosto de 1948. Calvino, que entonces tiene 25 años y trabaja en la edición turinesa de L'Unità (órgano oficial del Partido Comunista de Italia), escribe a Graziana Pentich y Alfonso Gatto, que residen en Roma. Gatto, poeta de Salerno mayor que él (39 años), antifascista, camarada del PCI y colaborador habitual de prensa, se ha presentado al premio Saint Vincent de Poesía. Calvino le muestra todo su apoyo y el de Natalia Ginzburg, que forma parte del jurado presidido por Giuseppe Ungaretti. He aquí sus palabras de aliento (que traduzco del italiano):
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Haré todo lo posible para que Alfonso gane el S. Vincent. Pero Pavese no está en el jurado; como es su costumbre, ha renunciado (¡pensad que ha rechazado también recoger el premio Salento que había obtenido y el dinero andará todo en Einaudi!) y la única persona buena ahí dentro es Natalia. También Cajumi ha renunciado porque está Ungaretti, que lo odia. Vételas tú con Ungaretti. Natalia (ahora está en Polonia) se batirá por ti.*
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.....Y, claro, en esa edición del premio Alfonso Gatto y Sergio Solmi ganaron ex aequo. 
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* Calvino. Lettere 19401985, ed. L. Baranelli, Milán, Mondadori, 2000, p. 228.
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En la imagen, Alfonso Gatto en el jurado del Premio Frascati (1975). 
Foto tomada de http://www.basc.it/ 

viernes, 10 de julio de 2015

Aurora Luque y el Mediterráneo griego

Ayer tarde, frente al Atlántico sureño, se habló mucho del Mediterráneo y de la Grecia de entonces, la que enviaba a sus reyes a explorar el mundo en cóncavas (y negras) naves. Como en otra tarde-noche de otro julio, hace ya un lustro, Aurora Luque, la de rosáceos dedos, vino a Poniente a esparcir sus versos. Porque el canto de Homero, Safo, Anacreonte, Píndaro, Aristófanes, Teócrito, Ánite, Meleagro o Nosis... es hace tiempo su propio canto.
Para traducir tal elenco de autores, tanta diversidad de voces y enfoques en una voz conciliadora, única y múltiple a la vez, es menester ser perito en una taumaturgia poco habitual en estos tiempos carentes de prodigios. La antología Aquel vivir del mar. El mar en la poesía griega solo podía contemplarse desde la altura de Acantilado (o acaso también desde esa ínsula extraña que es Siltolá). El mar, solo la mar... como refugio, semillero de aventuras, despensa imprevisible, maraña espumosa de comunicación humana y otros trasiegos. Tarde, como decía, poética, marina y helénica, propiciada una vez más por la Fundación Carlos Edmundo de Ory, el motor literario más engrasado y rodante de Cádiz gracias a la pericia, eficiencia y cordialidad del imprescindible Javier Vela.

jueves, 25 de junio de 2015

"Lo que importa", poemas celebrados de Antonio Rivero Taravillo

..........No hay duda de que Antonio Rivero Taravillo pasa por un momento lírico dulce. No ya porque lleve un tiempo seducido por las Musas, sino porque el fruto de esta seducción se ha resuelto (y sin duda se está resolviendo en este preciso instante, pues Antonio sigue en vena) en estupendos poemarios. Después de La lluvia (Renacimiento, 2013), una poesía más intimista y simbólica, donde el agua se filtra por todos los poros del libro, Antonio ha publicado Lo que importa (Renacimiento, 2015), un libro de poesía bien distinto de los anteriores. Alejado del yo onfálico, el poeta se erige en contemplador de la vida cotidiana, en un discreto revelador de los secretos ocultos en las cosas en apariencia insignificantes. Unas monedas sobre la colcha ("Tras la siesta"), una caldera de agua ("El inquilino de la terraza"), un plato ("Un plato solo"), una mecedora ("La mecedora"), las cenizas mortuorias ("Cenizas")... constituyen un mosaico latente que muestra, si se sabe mirar (y el poeta sabe), algunos de los muchos relieves de la vida. 
.....Pero este libro es mucho más que eso. Contiene kaikus muy sugerentes, de hermosa factura, como "Semillas, sílabas", donde el verso recupera su etimología latina y vuelve a ser surco en la tierra: 
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..........Semillas, sílabas. 
..........En el verso, en el surco, 
..........diciendo arraigan. 
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"Invierno, el tren...", con su pizca de erotismo telúrico: 
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..........Invierno. El tren
..........abre la cremallera.
..........Campos desnudos.
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..........También disfrutará el lector con poemas de amor, como "Juntos", uno de los mejores del libro; o visiones de paisajes lejanos, acaso tamizados por el recuerdo ("Ushuaia", "Una urraca en Ballinasloe", "Wasterstones, Piccadilly"). Hay en este libro algo que no había asomado antes en la poesía de Antonio con tanta lumbre: el humor. "Peso muerto" es un buen ejemplo: Hago flexiones en la alfombra. / Prolépticamente puedo decir / cuánto pesa un cadáver. O "Alas, orejas": Alas, orejas. / Si acaricio el plumón, / ¿maúlla o pía?
.....Un valor añadido de este poemario es el despliegue de sutiles juegos de palabras, de símiles y metáforas elegantes que asombran. Y no es nada fácil moverse en este terreno sin caer en la impostura o la cursilería. Así en "Borrasca", "Writ in water", "Pedagogía del aire" o el estupendo "Verte": Verte. / Contigo. / Vértigo.
     Dejo para el final uno de los mayores atractivos del libro: la sección de poemas escogidos de un tal Humberto Fabbro, heterónimo del poeta. A este Fabbro, artesano experto, pese a las caídas de ritmo de las que nos previene Rivero Taravillo en la "Nota preliminar" (no en vano es el faber latino), pertenecen, entre otros, el citado "Peso muerto", un soneto obsesivo ("Asta y cuerpo") y el poema erótico "Tálamo", donde la imagen de Príapo delata el lenguaje descarado de un poeta hasta hoy desconocido.  
.....La poesía de Antonio es, además, húmeda, quizá por la querencia que tiene a las tierras de Irlanda. Parece que la lluvia del anterior poemario se hubiese desbordado y anegado parte de este, porque el agua desprendida del cielo está presente en muchos poemas ("Borrasca", "Gotas, gorriones", "Pura, la lluvia", "Laca en las uñas...", "Los soportales", "Mapamundi", etc.).
.....En fin, habría mucho más que decir, pero baste lo dicho. Terminemos con otra muestra:
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..........                      DENTRO
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..........El arado, el timón, tus finos dedos
..........en mi pelo, en el mar, en los terrones.
..........Todo navega, siembra, me acaricia.
..........Todo cumple su fin, sigue su curso,
..........obediente a su ser y su destino.
..........La reja, el gobernalle, tus apéndices
..........hundiéndose, entrañándose, sumiéndose
..........en lo negro, en lo azul, en lo rojizo.
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Lo que importa fue presentado en la Fundación Carlos Edmundo de Ory (Cádiz) el pasado martes 23 de junio. A Antonio lo acompañaron en la mesa los escritores José Manuel Benítez Ariza y Javier Vela).

miércoles, 17 de junio de 2015

¿Un microrrelato, o el inicio de un relato?

La musa Melpómene, de Nicolas-René Jollain
Por falta de inspiración, he dejado por una temporada de escribir microrrelatos. Ando ultimando un libro de poemas y avanzo en otros proyectos de más largo aliento. Sin embargo, en esta tarde estival me he acordado de unas líneas que escribí el verano pasado, con el mar de Cabo de Palos al fondo. Y digo líneas porque tengo mis dudas de que esto sea microrrelato. Acaso se acerque más al comienzo de un relato. No sé. Ya digo, falto de inspiración.
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LA VISITA
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Un volvo negro atraviesa, lento, la calle. Podría ser el comienzo de un cuento o una novela policiaca, me dices sorbiendo el té de menta que acabo de servirte. Ahí tienes al asesino, o al policía. Lo que es seguro es que el volvo juega un papel importante en la trama. Ocho jóvenes, aún mojadas por el baño estival, se fotografían con la cala atardecida al fondo y luego se sacuden la arena antes de entrar en dos seat, también negros, que las aguardan con sendos maleteros abiertos. ¿Lo ves? Acaban de aparecer las víctimas. Yo ya veo alzarse la historia, turbia, como todas las tuyas. Alcanzas con la mano el tercero, o el cuarto, rosco de anís. Nunca has ocultado que siempre programas tus visitas en torno a la merienda, la comida del día que por sí sola justifica la existencia humana. A mi casa sueles venir los sábados, porque sabes que prolongo la sobremesa con un rato de escritura y me gusta estimular a las Musas con un té sobrio, sin más acompañamiento que el humo verde. Claro que a ti he de servirte los pasteles. No me gustan especialmente estas visitas tuyas, pero he de reconocer que a veces, como quien acierta un tiro en apariencia errado, una sugerencia tuya ha logrado desembarrancar una historia varada. 

martes, 9 de junio de 2015

Cinco aforismos comentados (o delirios de una sobremesa quasi estival)

Pensaba en la larga sobremesa, pasada ya la hora de la modorra, a qué dedicar una entrada de los Silenos, tan quietos últimamente. He aquí que me he acordado de mi amiga Gemma Pellicer, escritora sin par de aforismos, y he querido probar suerte en plaza ajena. Como al leer el resultado no estoy muy seguro de haber "aforismado" bien las ideas, se me ha ocurrido acompañarlos de breves glosas, siguiendo la costumbre de las compilaciones de sentencias y paremias del Renacimiento, con Erasmo y Juan de Mal Lara a la cabeza.
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1.- Las hormigas sí que saben prepararse para la muerte: se pasan la vida entrando y saliendo del Reino de Hades.
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Mientras nosotros, temerosos mortales, evitamos acercarnos a cualquiera de las entradas al Infierno (Ténaro, Averno, lago Curcio... ¡vade retro!), las hormigas, seres de gigantesca dignidad, saben que lo mejor para bien morir es vivir en las estancias de la muerte.    
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2.- Dilatamos el tiempo que nos queda insuflando proyectos.

Cuando tomamos conciencia de la brevedad de la vida, circunstancia difícilmente aceptable si no es bajo la ebriedad del carpe diem, emprendemos la búsqueda de elixires que alejen la hora postrera: el fatigoso ejercicio físico, la comida biológica, el potencial antioxidante del sexo diario, las peregrinaciones a lugares santos... También los proyectos (empresariales, literarios, artísticos...) llenan de aire esa frágil burbuja. 
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3.-  La inspiración llega y penetra, pero se queda en los pulmones.

No entraré aquí en el debate, tan largo como tedioso, de si esta moza (o mozas Musas) existen. Y como aquí sigo aprendiendo de los maestros, citaré a Léon-Paul Fargue:
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"No me fío demasiado de la inspiración. No me veo buscando a tientas entre los armarios y los murciélagos de mi habitación ese vapor tibio que, según cuentan, hace manar dentro de uno los manantiales ocultos de los que brota el vino nuevo. La inspiración, en el reino oscuro del pensamiento, acaso sea como un día grande de mercado en la comarca. Estalla el regocijo en algún lugar de la materia gris; las veleidades se ponen en movimiento como la carretilla del hortelano; se oye el galope de las pesadas carnes de las ideas; los arqueros y los húsares de la imaginación cargan contra el papel impoluto..." *   
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4.- El verso es al poema lo que el surco a la tierra.
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La etimología de "verso" huele a tierra roturada, a esperanza de hortelano. Mejor explicado en "El campesino y el poeta".
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5.- El microrrelato enrama con la polisemia
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El microrrelato, breve por naturaleza y definición, también pretende ensanchar sus límites (como la vida en el nº 2). Para ello exige al escritor recursos varios, entre los que figura la polisemia. Y como el árbol enano que se esfuerza en crecer estirando las ramas, el microrrelato se abre en vástagos de igual nombre que proyectan sombras cruzadas sobre el empequeñecido lector. Como muestra, este relato polisémico que escribí hace algunos años: 
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El descorche
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Principiaba junio en los bosques cuando llegaron al alba con palos largos, hachas y perros catadores. Se aplicaron a la faena bajo el estridor ardiente de las chicharras. Cumplida la jornada, abrieron los zurrones y repartieron pan y queso. Con el sol poniente regando las altas copas, esperaron a que los alcornoques descorchados destilaran el rojo vino. 
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* El peatón de París, Madrid, Errata Naturae, pp. 16-17.