lunes, 27 de julio de 2015

Italo Calvino en defensa del oficio, tan poco valorado, del traductor

A Antonio Rivero Taravillo, 
el traductor más prolífico que conozco
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Los traductores son a la literatura lo que los actores secundarios al cine. Ahora que la muerte del gran Zazatornil ha reabierto el viejo debate sobre la escasa valoración de los secundarios en el cine español (con ser, muy a menudo, mejores actores que los principales), escribo unas líneas estivales en homenaje a los traductores literarios, esos seres cuyos nombres en letra pequeña casi nadie lee, relegados con frecuencia a ser un dato tipográfico más perdido en la hojarasca de los créditos. Pero no voy a hacerlo con mis palabras, sino con las de alguien mucho más autorizado que yo: Italo Calvino.
.....Solía el escritor italiano no callarse cuando recibía críticas que estimaba injustas o poco fundamentadas, y le faltaba tiempo para responder con cartas, a veces muy extensas, al escritor, crítico o periódico origen de la andanada. Igualmente actuaba cuando los ataques iban dirigidos al trabajo editorial de Einaudi, en cuyo engranaje llegó a ser una pieza importante. 
.....En 1963 el crítico Claudio Gorlier publicó en la revista literaria Paragone una dura crítica de la traducción italiana que Adriana Motti había hecho para Einaudi de A Passage to India (Passagio in India en la versión de Motti) del escritor inglés E. M. Forster. Calvino respondió en octubre a Gorlier con una larga epístola dirigida a la revista, que la publicó en el número de diciembre. Él, que confiesa no haberse atrevido a hacer una traducción en su vida, sale en defensa de la labor del traductor. Selecciono tres fragmentos:
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Por lo tanto, hoy más que nunca, se hace necesaria una crítica que dé cuenta de la calidad de la traducción. Esta necesidad la sienten los lectores, que quieren saber hasta qué punto pueden confiar en la profesionalidad del traductor y en la seriedad de la editorial; la sienten los buenos traductores, que prodigan tesoros de minuciosidad e inteligencia sin que nadie les diga ni pío; y la sienten los editores, que quieren que los trabajos bien acabados tengan el reconocimiento que merecen [...]
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....Pregunta derivada 1: ¿Hay buena crítica de  las traducciones en España? 
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....Sigue Calvino:
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No es la primera vez que oímos decir a un buen traductor: "Pues sí, me dejo la piel resolviendo problemas que nadie se había planteado antes y de los que nadie se percatará, para que luego el crítico X abra el libro al azar, dé con una frase que no le gusta, quizá sin cotejarla con el original, sin preguntarse de que otra manera podría haber sido resuelta, y en dos líneas se cargue toda la traducción [...]
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.....Pregunta 2: ¿Actúa así generalmente el crítico español con las traducciones? ¿Suele tener delante la obra en su lengua original?
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.....Sigue Calvino:
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El arte de la traducción no atraviesa un buen momento (ni en Italia ni en otros países, pero limitémonos aquí a Italia, que, con todo, no es en este aspecto el país que más puede lamentarse). Es más amplia, sin duda, la base de reclutamiento, es decir, los jóvenes que conocen bien o medianamente bien una lengua extranjera; pero cada vez son menos los que, al escribir en italiano, poseen dotes de agilidad, seguridad en la elección del léxico, economía sintáctica, sentido de los diferentes niveles lingüísticos, en definitiva, inteligencia del estilo (en su doble aspecto de comprender las peculiaridades estilísticas del autor que se traduce y de saber proponer equivalentes italianos en una prosa que se lea como si hubiera sido pensada y escrita directamente en italiano): precisamente, las dotes en las que reside el singular genio del traductor
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.... Pregunta 3: ¿Hay buenos traductores literarios en España? ¿Poseen las cualidades que señala Calvino?
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Los textos se citan por la traducción de Carlos Gumpert: 
Italo Calvino. Correspondencia (19401985), Madrid, Siruela, 2010, pp. 305307.
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viernes, 24 de julio de 2015

Festival de Jazz de San Javier, Antonio Lizana y Dianne Reeves

Antonio Lizana Septeto
.....Hace ya algunos años que procuramos asistir al Festival de Jazz de San Javier (Murcia), aprovechando que en esas fechas estamos cerca. Y también hace ya tiempo que observamos un defecto de organización: ofrecer dos conciertos en la misma velada. La primera consecuencia de esto es que el espectáculo debe comenzar temprano (generalmente a las 21.00 h.), con lo que el primer grupo, que suele ser el telonero, comienza a actuar en pleno día y con un interminable deambular de gente que llega tarde o aprovecha para ir a la cantina. Así cuesta calentar el ambiente y, si se logra, el obligado descanso de media hora enfría al público de cara a la segunda actuación, que es la estelar. La última consecuencia es que no es fácil caldear de nuevo el auditorio y, si la estrella lo consigue (y así suele ser), el ardor llega a su apogeo cuando el concierto está finalizando. En 2007 el gran Marcus Miller estuvo precedido por Madeleine Peyroux (telonera de lujo). Ella no alcanzó a despertar el entusiasmo del público (no tuvo tiempo), pero él, que incendió las gradas, nos supo a poco. 
.....El pasado miércoles fuimos a ver a la gran dama del jazz vocal, Dianne Reeves, a la que hacía de telonero un paisano mío, un gaditano, Antonio Lizana, con su grupo (Antonio Lizana Septeto). Confieso que no lo conocíamos, y fue para nosotros un gratísimo descubrimiento. Lizana, muy joven, con un solo disco en su haber y otro en proceso, hace un magnífico jazz (él toca el saxo y la flauta) que fusiona con el cante flamenco que él mismo interpreta, acompañado además de un bailarín. Si la armonización del jazz (insisto, magnífico) y el flamenco está muy lograda, debo decir que me gusta menos el cante, la voz quebrada con reminiscencias de Camarón (no en vano Lizana es de San Fernando). No obstante, este chico tiene por delante una carrera brillante, de eso no me cabe duda. Prueba de ello es que se ganó al público, que supo apreciar esa mezcla siempre admirable de juventud, fuerza y calidad musical. Lo acompañaban Vicent Thomas (batería), Marcos Salcines (piano), Tana Santana (bajo), Epi Pacheco (percusión), Adriano Lozano (guitarra flamenca), Jose Mawi (baile y coros) y Milagros Expósito (coros).
.....De Reeves solo se podía esperar que triunfara como diva. Y lo hizo con creces. Dicen de ella que es la heredera de Sarah Vaughan, Dina Washington o Carmen McRae. Bastó su sola presencia, y esa voz capaz de bajar al suelo y subir a las estrellas en modulaciones que solo ejecutan los ángeles. Cantó, entre otras piezas, "Dreams", de Fleetwood Mac; "Waiting in vain", de Bob Marley; y "I want you", de Marvin Gaye, temas todos del precioso disco "Beautiful life", por el que ha merecido el premio Grammy al mejor disco de jazz vocal. Pero, con ser un disfrute mayúsculo, solo logró calentar al público al final, cuando ya estaba de retirada. Su grupo lo formaban Romero Lubambo (guitarra), Peter Martin (piano y teclados), Reginald Veal (contrabajo) y Tereon Gully (batería).
.....Lo que son las cosas, mi impresión es que Lizana, el telonero, ganó, al menos en parte, esta durísima batalla.
.....En cualquier caso, bendito sea el Festival de Jazz de San Javier.

miércoles, 22 de julio de 2015

ZAZ y París en la noche cartagenera

El verano, estación de fuegos y multitudes ávidas de quemarse, se torna más templado y menos tedioso con un par de buenos conciertos. Ayer disfrutamos del primero, en el marco de ese festival ya veinteañero que es La Mar de Músicas de Cartagena. La cantante elegida, ZAZ. Con 35 años y solo tres discos espléndidos (Zaz, Recto verso y París), esta francesa (Isabelle Geffroy en la partida de nacimiento) ofreció un concierto memorable ante un aforo sobrepasado, encendido, entregado desde el primer tema. Ella misma expresó en más de una ocasión su sorpresa por la afluencia y el calor del público. Sorprende que en tan solo cinco años (el primer álbum salió en 2010) esta cantante se haya convertido en una voz imprescindible de la música francesa, la heredera para algunos de Edith Piaff (ahí es nada), querida y requerida por muchos seguidores en varios países. Confesaba ayer con emoción que no hace mucho iba a los garitos a escuchar a las bandas de jazz y ahora una buena banda la respalda y pone el decorado musical a sus canciones, donde hay ecos de la chanson, el gypsy jazz, el rap y el swing. Más de hora y media de disfrute para los asistentes (y también para los que entonces anduvieran por los alrededores, pues su voz algo rota debió de descender airosa hasta los muelles portuarios), que cantaron con ella sus temas más conocidos: "Je veux", "On ira", "Trop sensible", "Ni oui ni non", "Les passants",  "Comme ci, comme ça", "Eblouie par la nuit"... y otros del último disco, el dedicado a su querido (y el mío) París: "Paris sera toujours Paris", "Sous le ciel de Paris", "La parisienne"... ZAZ cerró, como no podía ser de otra manera, con "La vie en rose" de la gran Piaff. La acompañaron Guillaume Juhel (guitarra), Edouard Algayon (guitarra), Yoann Schmidt (batería), Thierry Faure (piano, acordeón), Illan Abou (contrabajo) y Claude Egea (tompeta). Lo dicho: músicas de este mundo para templar este tórrido verano.

lunes, 20 de julio de 2015

La trastienda de los premios literarios (1): Italo Calvino (1948)

El asunto del compadreo en los premios literarios tiene una larga historia. Está por hacer (creo) un estudio histórico que saque a la luz lo más recóndito de esas trastiendas. Ya sé que esto no es literatura, pero tiene su interés social y, si me apuran, antropológico. 
.....Viene esto a cuento porque, metido en la lectura de las cartas de Italo Calvino editadas por Luca Baranelli en Mondadori, me encuentro la siguiente situación. 
.....Estamos en Turín a 26 de agosto de 1948. Calvino, que entonces tiene 25 años y trabaja en la edición turinesa de L'Unità (órgano oficial del Partido Comunista de Italia), escribe a Graziana Pentich y Alfonso Gatto, que residen en Roma. Gatto, poeta de Salerno mayor que él (39 años), antifascista, camarada del PCI y colaborador habitual de prensa, se ha presentado al premio Saint Vincent de Poesía. Calvino le muestra todo su apoyo y el de Natalia Ginzburg, que forma parte del jurado presidido por Giuseppe Ungaretti. He aquí sus palabras de aliento (que traduzco del italiano):
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Haré todo lo posible para que Alfonso gane el S. Vincent. Pero Pavese no está en el jurado; como es su costumbre, ha renunciado (¡pensad que ha rechazado también recoger el premio Salento que había obtenido y el dinero andará todo en Einaudi!) y la única persona buena ahí dentro es Natalia. También Cajumi ha renunciado porque está Ungaretti, que lo odia. Vételas tú con Ungaretti. Natalia (ahora está en Polonia) se batirá por ti.*
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.....Y, claro, en esa edición del premio Alfonso Gatto y Sergio Solmi ganaron ex aequo. 
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* Calvino. Lettere 19401985, ed. L. Baranelli, Milán, Mondadori, 2000, p. 228.
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En la imagen, Alfonso Gatto en el jurado del Premio Frascati (1975). 
Foto tomada de http://www.basc.it/ 

viernes, 10 de julio de 2015

Aurora Luque y el Mediterráneo griego

Ayer tarde, frente al Atlántico sureño, se habló mucho del Mediterráneo y de la Grecia de entonces, la que enviaba a sus reyes a explorar el mundo en cóncavas (y negras) naves. Como en otra tarde-noche de otro julio, hace ya un lustro, Aurora Luque, la de rosáceos dedos, vino a Poniente a esparcir sus versos. Porque el canto de Homero, Safo, Anacreonte, Píndaro, Aristófanes, Teócrito, Ánite, Meleagro o Nosis... es hace tiempo su propio canto.
Para traducir tal elenco de autores, tanta diversidad de voces y enfoques en una voz conciliadora, única y múltiple a la vez, es menester ser perito en una taumaturgia poco habitual en estos tiempos carentes de prodigios. La antología Aquel vivir del mar. El mar en la poesía griega solo podía contemplarse desde la altura de Acantilado (o acaso también desde esa ínsula extraña que es Siltolá). El mar, solo la mar... como refugio, semillero de aventuras, despensa imprevisible, maraña espumosa de comunicación humana y otros trasiegos. Tarde, como decía, poética, marina y helénica, propiciada una vez más por la Fundación Carlos Edmundo de Ory, el motor literario más engrasado y rodante de Cádiz gracias a la pericia, eficiencia y cordialidad del imprescindible Javier Vela.